SU VECINA Y EL MUTUO SILENCIO.

Llegaron a su apartamento Pedro y su cansancio, como en tantas ocasiones ya desde esa maldita mudanza escuchó aquel brutal y estremecedor sonido. Ruido de objetos rotos, cristales convertidos en añicos, gritos que proferían insultos, total carencia de amor, intenso odio, y todo ello mezclado con golpes que se presumían violentos. Al final un llanto y un portazo, la paz, el reposo mutuo, el de él y el de su vecina. Se quedó mirando hacia el techo como si pudiera contemplar la escena, negó con la cabeza y se sentó en su sofá, más abatido si cabe.

Era el amanecer siguiente, se hallaba en su cafetería habitual, la que se encontraba frente a la comisaría del barrio. A lo lejos, por una esquina, ve aparecer a su vecina con paso rápido, tenía puestas unas gafas grandes de sol, pero sin duda era ella, tan guapa como se la veía, tan joven y esbelta. La observó mientras pasaba de largo por la acera de enfrente, perdiéndose de este modo de su vista.

Pensativo, se llevó la taza de café a los labios, saboreó su intenso sabor, una ligera sensación de amargor permaneció en el paladar, y una creciente tristeza se apoderó de sus ojos. No sabía si debía intentar hablar con ella o si a pesar de los posibles problemas debería contarlo.

Se despertó de un sobresalto, el mismo ruido, idénticas lagrimas desconsoladas, esa puerta que bruscamente se cierra, y al fin la calma.

De nuevo en la cafetería, la ve como de costumbre aparecer por la esquina, sin embargo en ese día algo había cambiado, al llegar a la altura de la comisaría ella se paró, dudó, dio un paso hacía la puerta, Pedro apretó los puños como para imprimirle su fuerza, pero en un momento dado vuelve a encaminar sus pasos y desaparece como la esperanza de él, que sin entender muy bien por qué cada vez se siente más descorazonado.

*          *         *

Era un atardecer frío, un nuevo retorno al hogar, a lo lejos podía vislumbrar unas luces, un tumulto, y se acercó para comprobar que era en su portal. Una ambulancia, una camilla, y encima una sábana que cubría a una mujer. Un cuerpo bello y esbelto, uno que había perdido la juventud y la vida, una marca de dolor grabada en su pecho que hasta la tumba le acompañaría.

Nuestro hombre, que más que eso se sentía un pobre y cobarde bastardo, se hizo paso, y subiendo la escalera a trompicones, entró en lo que ya más que su morada era un auténtico antro. Un lugar maldito, un sitio del cual tendría que huir deprisa, un paraje que le recordaba su falta de valentía, y levantando esos ojos bañados en llanto y rabia miró hacia aquel techo, que en ese momento era completo silencio.

Se sentó en el sofá, y tapándose la cara con las manos se consumió en un profundo y solitario lamento.

(Por todas las víctimas)                                     Escrito el 11/01/2015      

HACE TANTO TIEMPO, EN CONCRETO TRES AÑOS

Hace tanto tiempo que mis ojos desde un cristal te observaron,

tanto del momento en que noté dentro de mí un desprendimiento,

las preocupaciones por aquel entonces huyeron deprisa,

y dejé de escuchar en este melancólico interior su acostumbrado lamento.

Tuve el honor de presenciar como los brazos de mi hermano te amaron,

al estrecharte con fuerza esa primera vez,

sin llegar a tener su corazón pude intuir que sentía,

y con renovada fuerza y esperanza una ilusión por este mundo gracias a ti empezó en ambos a crecer.

Bastó una noche de hospital junto a tu padre,

los nervios producidos por aquel interminable tic-tac,

el anhelo de besar tu rostro y abrazarte,

la cara que contemplé a tu llegada de felicidad.

Pues hace tres años nació lo que es para nosotros una brillante estrella,

pido porque el hollín de esta vida no cubra jamás esa pureza,

brindo en la lejanía triste pero con entereza,

recordando tu sonrisa, para mí hoy la más bella.

Me gustaría estar a esta hora presente,

pero al menos me queda el pobre consuelo de escribirte estas letras,

ten en cuenta que en mi memoria y en donde se encuentra mi amor tienes y tendrás tu morada siempre,

y que un nuevo encuentro está por venir,

no dudes de que estoy cerca aunque tu mirada casi nunca me halla,

el sentimiento de tu tío lo siente así.

(PARA ALEJANDRA EN SU TERCER CUMPLEAÑOS).

Escrito el 08/01/2015

LA FELICIDAD, EL AMOR Y EL DOLOR.

Felicidad es una copa de sidra entre las manos, y recibir el nuevo año al lado de mis padres, añorarte a pesar de que en la lejanía te hallas tan cerca de mi pecho, y evocar la sonrisa de Alex, una llamada tuya, esta noche y su bruma, y esa voz que emocionada me susurra «te quiero».

Felicidad es la historia pretendida, algo irreal que en realidad siento, ver cómo te despiertas al alba, poder acariciar de nuevo el rostro de mi madre, y continuar descubriendo a ese padre del que soy y seré reflejo.

Saber que mañana nos podrá envolver el huracán oscuro de la tristeza, pero a su vez que pronto volvería a amainar, pues no existe la eternidad para ningún lamento, no hay llanto que se refugie en los ojos a perpetuidad.

Amor es retornar contento al hogar, sonreirte sin entender muy bien el porqué, el intento de cuidarte y de velar tus noches de hospital, y el perdón de tantas palabras y reproches, pues se pierden todos ellos por los recodos del río del olvido, ya que no hay en nosotros dos rencor ni ganas de recordar.

Amor es abrazarte y suspirar al escuchar tu nombre, desear tu alma cuando me encuentro dentro de tu cuerpo, y tener presente que eres libre, aunque yo quiera encarcelarme a la pasión que por ti padezco.

Es la sana enfermedad que me provocas, la droga que le devolvió la alegría a mi vida, mi adicción es tu boca, pagaré con mi alma los besos que tú me brindas.

El dolor es la muerte, tu ausencia en mi lecho, esa despedida que se aproxima lentamente, las lágrimas que vi de ti cuando tú no notabas que yo estaba atento.

El dolor es el contraste necesario, algo que debe otorgarnos un saber, pues con él llegamos a comprender lo que en verdad nos importa, su carencia es carencia de amor, lo que produce pasión ha de doler.

Escribir, soñar y quererte a ti mujer, es felicidad, amor y dolor en esta vida, haberte conocido mi salvación, te debo lealtad, lo poco que soy, y el intento de alcanzar para ti la luna mientras mi latido resista.

Escrito el 01/01//2015.

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CONFESIONES DE ALCOBA I

A menudo, cada vez más de continuo, me gustaría estar completamente oculto, no escribir más, no hablar, empequeñecer a la vez que me pudro en un rincón, y así ver pasar el tiempo. Observar ajeno a este mundo y en silencio como se escapa mi vida.

A veces tengo el deseo de cegar mis sentidos para jamás volver a contemplar ni sentir la belleza o el arte, el dolor o el derrumbe, tu llanto, ese que tanto me duele, o el horror de una muerte que se presiente, que se acerca a algún ser querido, que atrapa lentamente mi cuerpo, que encarcela un espíritu que aturdido comprueba como se le escapa el resplandor de su brillo.

Constantemente me veo cobarde, inútil para el día a día, por instantes me cansa esta vida, y quiero huir, de la presión, del escaso talento, de tanta lucha y desidia.

Hoy miro al oscuro cielo de esta noche, y noto como me invade el aire frío de invierno, una lágrima recorre mi rostro, mientras descubro triste y solo que no valgo para esta existencia de lobos.

Comprendo que la sensibilidad que me envuelve es y fue excesiva, y reniego de ella, de su culpabilidad, de las cargas que me brinda. Pero es algo que de mi no se aparta, que permanece perenne, que es mi cruz maldita, algo que me proporciona otros ojos, algo que me guía a la locura.

Ojalá fuese un tonto, un inocente desvalido, me rebelo siempre como un inconsciente, ante causas perdidas pido justicia y despotrico hasta perder toda razón y sentido

No creo que el ser humano se merezca ese nombre, ni tampoco que existan nihilistas. Sí en el deber de perdonarse, en la sabiduría y la humildad que hay en reconocer los errores, y en la necesidad que habría de verse desnudo cada ser a sí mismo.

Quizá al darnos cuenta de nuestra debilidad, de lo pordioseros que podemos llegar a ser, de lo contradictorio entre lo que es dicho y lo que es finalmente hecho, podríamos obrar con libertad, y así intentar combatir contra nosotros mismos para merecernos el nombre al que tendríamos que aspirar, lo que sería nuestro mayor éxito, alcanzar el grado justo de humanidad.

Y con esto quiero expresar que nadie es más grande que nadie, y que cada cual es juez de su propio camino, a unos se les concedieron unas habilidades, a otros que de ellas carecen quizá tendrán un corazón que es casi divino.

Sé que yo no soy mejor que tú por escribir estas letras, tampoco tú eres peor por ignorarlas y seguir tu camino.

ESCRITO EL 28/12/2014.

 

ENTRE EL CÓCTEL DE GAMBAS Y SUS SONRISAS.

Me dio una especie de espasmo, un escalofrío, entre el cóctel de gambas y la sonrisa de mi padre algo marchaba mal, una inquietud se empezaba a apoderar de mi cuerpo haciéndome mover de forma compulsiva el dedo índice de mi mano derecha.

Mi madre reía, alguien había dicho algo supuestamente gracioso, mi hermano me propició un codazo en el hombro que en ese instante no supe interpretar. Estruendo, ruido, júbilo, las voces de la televisión mezclándose en un infernal caos con las de mi familia, y mi sobrina que comenzó a chillar mientras a su vez mi cuñada le pedía gritando que se calmase.

Desaté el nudo de esta corbata que no era yo, sino un complemento que no me pertenecía, con el que tenia que convivir en ese día, a pesar de lo incómodo, a pesar de que a la mañana próxima me olvidaría de él porque habrían cambiado las circunstancias.

Me ahogaba, me faltaba aire, agarré una jarra que temblaba, gran parte del agua que contenía se derramó por el mantel. Bebí y me levanté, me excusé en un susurro y salí de aquel cuarto lleno de un aroma que se asemejaba al de los posos de un café con sabor a felicidad navideña.

Recorrí la casa en semi oscuridad, siluetas de cuadros, claroscuros en cada estancia, peldaños que gemían a mi paso, y yo que subía al mismo tiempo que mi angustia crecía, encaminándome hacia mi antiguo cuarto.

Sabía que había algo ausente, sentía ante ello frustración y rabia, encendí la luz de la lámpara de la mesilla de noche, y allí se hallaba el misterio de lo que hacía zozobrar mi alma.

Una foto, una sonrisa, esa mirada, la evocación de un abrazo.

Puesto que tú eras en esta maldita y entrañable fecha lo único que me faltaba.

Escrito el 24/12/2014.

HARTO.

Estoy harto de cualquier ciudad sin mar,
con sus tugurios de mala muerte,
los eternos vuelva usted mañana,
y su orgullo, la falta de sensibilidad en ese aire patente.

Cansado del pintor y sus pinceles,
de aquello llamado arte y su insensato comercio,
de quererte sin jamás poder abrazarte,
de la insana soledad que noto sin ti en el lecho.

Pagado del nihilismo y sus adeptos,
de la religión y su ceguera,
de ese Dios que a la vez castiga y siente pena,
de toda misericordia que esconda tu condena.

Hastiado de los libros y sus letras,
de aquellos autores que no saben escribir,
de otros que son mi envidia y mi entrega,
brindo por los bellos sueños que me hicieron sentir.

Reniego del café por la mañana,
de la falsedad en la sonrisa,
del siempre tú tienes la culpa,
de esta persona reflejada en el espejo y su memoria.

Incrédulo me confieso de toda bondad desinteresada,
del poder sencillamente porque quiero,
a esta noche la seguirá otro alba,
aunque yo no sea participe de este mundo ni de su cuento.

Odio el transcurso del tiempo,
escuchar cerrarse esa puerta maldita cuando te marchas,
las ausencias que no contienen su olvido,
a veces odio aunque quiero al autor de este texto y sus palabras.

Escrito el 18/12/2014.

LO POCO QUE SÉ.

Sé lo poco que comprendí de los autores y de algunos de sus libros. Las lecciones que recibió mi vida, las que posee la experiencia, las de mis breves días. Lo retenido de los actos de mis padres, de sus palabras, de los constantes errores. También seré lo que hizo de mí el entorno, esa tierra cambiante, mis paisajes perdidos, las influencias ajenas, y esas enemistades que se iniciaron como casi todo en la escuela.

Aprendí que soy polvo en condena, que una eterna duda se halla encerrada en mi pecho, que esta mente es un torbellino enfermizo de ideas, y que en mi alma tengo un ansia que crece, el de una libertad inexistente.

Entendí que es imprescindible ser consciente del presente, y que debes de comprender como llegaste hasta donde estás. Mas si tus piernas se cansan por la dureza del camino, proyecta un nuevo futuro, da un paso hacia donde te guíe un latido, lucha por aquello que tu alma siente como una necesidad.

Sé que no hay que ser falso en el amor, y que cada cual no suele tener lo que se merece. Observé que esta sociedad a menudo considera al más pobre de espíritu como a un triunfador,  y que esa gente a mí no me importa ni me interesa, simplemente no existe, pues no se merece ni mi condena.

La honestidad no vende portadas, la mentira es un Dios que abre puertas, la sinceridad se pide con una voz muda, y lo que quieren oír tus oídos es preciso que se escriba con letras de oro, porque aunque ello sea pura falacia, representa lo grande que eres,
e iluso así te sientes.

Pero la enseñanza más importante, por lo que doy ahora fin a este texto, es que nunca debes decir todo lo que sabes, que tienes que ser prudente, pues esclavo eres de lo que has dicho, y después de nada sirven posibles lamentos.

Mas da igual el orgullo, la paciencia y lo escrito, ya que hoy se asomó insolente el sol, sé que mañana un mar de oscuridad cubrirá este cuerpo, mi ataúd está a la espera, y mi obra, mi gente y este mundo, olvidaran todo lo que me hizo sonreír, y nunca sabrán con certeza cuáles y cuántas fueron mis penas.

Seguro que es mejor así, cada uno es juez de su propio camino. Tan solo me queda respirar, sentir y amar, mientras aún corra magia y sueños por mis venas.

Escrito el 15/12/2014.

JORGE Y YO, NUESTRA RELACION.

Aquel instituto del pasado,
mi tiempo de estancia en él,
tu llegada de improviso,
la primera sensación,
nada importaba,
todo era en nosotros
juventud, dolor y placer.

Me ahogaba en mi pena
gracias a mi enfermedad maldita,
tú noches de bar en vela,
alcohol y mujeres,
colegas y fiestas,
días que terminaban al amanecer.

Entre mis libros
te observaba fluir,
mientras que mi estanque era negro,
un desear y no poder,
un suspirar sin morir.

Yo huraño solitario y penitente,
tú persona cortés,
te abrí una puerta sin recelo,
bien sabes que no lo suelo hacer.

Años de sentirme mal,
de quiero y no te quiero ver,
colgado del hilo de un teléfono,
pendiente de ti,
también de otros que decidieron no permanecer.

Pocos viajes juntos,
muchas cenas y palabras,
oscuridad de carretera,
paseos nocturnos,
comprensión a cuatro ruedas.

Charlas sinceras,
confidencias de sueños
que yo recordaba al alba,
un teatro y un concierto,
silencio,
Rulo tan sólo a los dos nos canta.

La nuestra es una bella historia de contrarios,
pura leyenda de una amistad.
En la memoria recuerdos grabados para siempre,
la felicidad de encontrarte,
el sentimiento de quererse,
porque como bien dijiste,
aunque nos separe la distancia,
un huracán o la tormenta,
aquí, en cada uno de nuestros pechos estará el otro,
ya que seremos amigos mientras dure la eternidad.

(Dedicado a mi amigo Jorge Constanza)

Escrito el 13/12/2014.

HOLA HIJO ENTRA.

A esta hora mira hacia el mar desde un balcón de Alicante, atrás dejó su Madrid, esa existencia un tanto bohemia, el profundo descreimiento en un mundo honesto, su añorado Cuatro Caminos, lo que era su gente, y aquella insana soledad que le otorgaba fantasía a sus sueños.

En la vitrina del pasado, mujeres y sus perfumes, libros, bares y fiestas, tantas historias….. y en su niñez de Alcaudete una cruz que marcó su vida, que salvando las distancias hizo lo propio con la mía.

Todavía, en algunas noches malditas puede sentir cómo los perros del desconsuelo se abalanzan sobre él, le muerden su espíritu, le arrastran hacia su más que digna vejez. Su consuelo es una ventana entreabierta, aquel agradable sabor a tabaco de liar, el traqueteo de la vieja Olivetti, y aquella solicitud educada de su padre a la secretaria Angelita para tener una conferencia con Talavera. Pero más que eso es la evocación de esa mirada que se levantaba ante su presencia, la voz que decía ‘’hola hijo entra’’, la silla vacía que él ocupaba, y aquél olor inconfundible a lápiz y goma de borrar, a papeles y tinta, a pana gruesa y honestidad, a enseñanzas que con el tiempo aún regresan.

En esa percha puede ver aún la boina y el gabán, puede sentir aquellos ojos puestos en él, y sobre todo ahí está esa ventana entreabierta entre los dos, es una parte de su alma, algo que entre ellos es como un secreto, algo que a pesar de la ausencia jamás se cerró.

Contemplando en esta tarde este mar que está tan alejado de aquel momento, nota que en el corazón tiene un jirón que jamás se curará de perpetua gratitud, lo que le configura a él mismo, el desgarro de un adiós paterno que siente y sabe que es un hasta luego, y una invitación eterna al amor….. y todo ello con tan sólo rememorar tres palabras: ‘’Hola hijo entra’’.

(Me parecía que merece la pena contar un esbozo de este ser de alma y mente privilegiada que es mi tío, que pienso que como nos pasa a algunos jamás se adaptó a este mundo, por el que siento un gran aprecio y orgullo, a pesar de que en muchas cosas somos opuestos. Perdona a este contador de historias que relata como verdadero lo que quizá no es del todo así, pero que quiere creerlo)

 

ESCRITO EL 08/12/2014.

AYER MI LUNA NADABA

(A MARISA, A MENUDO ESA ESFINGE DE ROSTRO INSENSIBLE QUE SIN EMBARGO POSEE UNA PROFUNDA SENSIBILIDAD, ELLA ES LA MUJER POR LA QUE CON CADA MOMENTO COMPARTIDO COMPRENDO MÁS QUÉ SIGNIFICA ESO DE AMAR).

Anoche vi una lágrima tuya, recorría esta blanca baldosa que ahora limpio en el alba. Te prometo que jamás pude observar algo tan hermoso, no es que quiera o me guste verte sufrir, sino todo lo contrario, deseo que te abras para ser feliz, para que aprendas que no hay nada de malo en ser un poco más humano.

Porque nadie puede mantener su pecho imperturbable ante todo lo que le acontece, y el dolor muy a nuestro pesar es inevitable.

Vívelo en cambio como un modo de salvación, pues es lo que nos hace valorar más las cosas de este mundo, lo que nos hace apreciar nuestra vida. Incluso, a veces es lo que nos invita a ser responsables, a pesar de que en algunas personas un exceso de sufrimiento les llega a insensibilizar, les corroe, y les hace odiar, sentirse desgraciados hasta volverse por ello seres infames.

Creo que sin el dolor no podría haber ni madurez ni empatía, no podría nunca existir amor, jamás compartiríamos nada con profundidad, sólo veríamos de la máscara del de enfrente su alegría, y yo, porque te amo, anhelo ver la tuya al completo, y una vez estudiada y comprendida, quiero quitártela para al fin poder besarte realmente, y así alcanzar toda esa belleza y terror que intuyo que como nos pasa a todos tú también escondes.

Y es que deseo compartir contigo el dulce y amargo vino que nos ofrezca esta vida, quiero emborracharme junto a ti de un sentimiento mutuo, uno sin fisuras, que se sustente siempre en el respeto, en el cariño, en la admiración. Quiero embriagarme a tu lado de amor.

Tengo la esperanza de que tu corazón, que en ocasiones es como un témpano de sombras, vea en mi la luz que le puede proporcionar calor y descanso, que sepa que en mi persona puede tener una confianza plena. Por eso te pido y te ofrezco lo que cada una de nuestras soledades necesitan: amparo en la desgracia, pasión en el lecho, alegría a raudales, y mi sincero amor como sentimiento.

Ayer mi luna nadaba entre su pena y la nostalgia, se halla lejos de su tierra, a cada minuto está más cerca de mi alma.

Perdóname, quería regalarte una rosa, y al no poder en la distancia, sólo se me ocurrió escribirte este texto.

Escrito el 07/12/2014.

PARA AQUEL QUE LO ENTIENDA.

Habita en mi mente
una constante melancolía,
no es ninguna enfermedad,
tan sólo coherencia,
un modo de transitar
por esta alocada vida.

De mis ojos, a menudo,
se desprenden lágrimas
al extender su velo la noche,
y maldigo el momento del alba,
odio tener que levantarme
en vez de permanecer postrado
sin sentir nada,
tal y como lo puede hacer un muerto
o imaginar un demente.

Todas las flores de mi jardín
ofrecen una tonalidad apagada,
muestran un color con tendencia a ser gris,
y sé que mis escritos
suelen ser tristes,
sobre todo cuando ellos
no hablan de ti.

Entiendo que el pesimismo
es la realidad que me posee,
con ello no nací de tu vientre madre,
es algo que ante lo vivido
se apoderó de mi ser.

Ya que la crueldad del pasado
creó en mí esta humanidad,
acaricié lo peor de este mundo,
su desarraigo,
su ausencia de alivio,
su fatalidad.

Mas jamás me volveré a quejar
de lo que me ha tocado,
esta injusticia,
lo absurdo de sentir a tu lado
tanta soledad.

Confieso que quise morir más de dos veces,
que lo intenté en serio al menos en tres,
que en una de ellas un milagro me salvó de la tumba,
y que en esa ocasión decidí luchar por mi vida en lugar de perecer.

No me critiques por ello,
ni me digas que casi nunca sonrío,
pues desgarrada se siente mi alma,
por lo que comprendió en su camino.

Me apropio del pensar
de un lúcido filósofo,
me veo como un lobo
capaz de destrozar la debilidad
de cualquier otro.

También sé que cometo errores,
y que merece la pena continuar,
pues además de oscuridad,
hay una belleza por descubrir
en tu interior y en el corazón de
los demás.

Quizá nuestra mayor condena
es el afán de buscar a toda costa
una ilusoria felicidad,
deberíamos aprender a convivir,
y llámame loco y soñador,
pero rezo porque en un mañana cercano
un maestro enseñe a los niños
lo que significa realmente amar.

Por favor, perdonarme hoy y siempre la tristeza,
pues no es lo que quiero,
es lo que soy.

Y no se preocupen,
porque me divierto a mi manera,
vivo intensamente,
porque mi pena no impide que quiera
a este mundo
ni ame a su gente.

Escrito el 03/12/2014.

QUERERTE.

Quererte es este mal sabor de boca
al no poder hablar contigo,
es esta preocupación,
el desasosiego,
el deseo de ocuparme de tí,
aunque no necesites a este perro maltrecho.

Es ser alegre en tu alegría,
sonreírte siempre sin fingir,
notar como me invade la tristeza
en tus callados lamentos,
y sufrir como sufro ante tu dolor,
el que oculta tu silencio.

Quererte es besar tu cuerpo desnudo,
es no desear jamás otros labios,
ser contigo en esto de lo más sincero,
confesarte y mostrarte todos mis secretos pecados.

También son esas mentiras que a veces te digo,
aquellas que sé que te hacen sentir bien,
es convertir su falsedad en certeza,
luchar, eso es lo primero que te prometí hacer.

Además es no plasmar en un borrador estas letras,
ya que puedo jurar que las escribe mi alma.

También es saber que no te merezco,
y llegar al entendimiento,
que si te vas de mi lado para ser feliz,
a pesar del amargor del sufrimiento,
algo se reirá y se alegrará dentro de mí.

Quererte es el intento de ser mejor día tras día,
es otorgarte con humildad mi amor,
pues dinero no tengo,
tan sólo puedo darte mi pasión que es lo que soy.

Es llorar a esta hora tu ausencia,
no dormir hasta terminar este texto,
acariciar en esta madrugada tu recuerdo,
y gritar de rabia porque en este momento no te tengo.

Quererte es sentir lo que siento,
y tener la certeza de que este sentimiento será eterno.

Para Marisa Belarmino.

Escrito el 02/12/2014.

TOCAR FONDO.

Es saber que no existe para ti un futuro,
temblar de frío en frente del sol,
tener como único sueño un inmenso vacío,
ver despedirse de tu alma la pasión.

Es notar la melancolía del otoño en primavera,
caer de bruces en medio de una tempestad,
darte igual si eres feliz ni si vives,
desconfiar de la amistad y del desinterés en la bondad.

Es comprender que estás en este mundo solo,
y que en esta sociedad vales menos que un número.
También es abrir los ojos a todo el horror que nos rodea,
y entender que como a todos en algún momento te alcanzará la muerte.

Tocar fondo es llegar a saber que si no lo haces tú mismo
nunca te amará nadie.

Mas lo importante ante ello siempre es intentar renacer,
y luchar por no permanecer postrado,
por no quedarte dormido entre historias ilusorias de placer.

Es colocar la cordura necesaria
en el pedestal que ostentaba tu locura,
observar el lejano horizonte
y emprender tu marcha hacia él.

No clavarte el cuchillo en el pecho,
ni arrojarte al río del lamento y del olvido,
pues después de esta noche y su silencio,
puede que surja un resplandor,
una ilusión que te descubra el porqué debes continuar tu vida.

Y es que tocar fondo
es como habitar en el infierno,
por esto te pido que empieces a mover tus pies,
que perseveres ante el fracaso,
y aunque nadie más lo haga,
te ruego que creas en tí.

Ya que sé que a pesar de ser duro y en ocasiones cruel el trayecto,
a toda la desgracia y la pena se la puede vencer.

Escrito el 01/12/2014.

CINCO MINUTOS MÁS.

Cinco minutos más para contemplar tu sonrisa y poder acariciar tu rostro. Para darte las gracias y sentir en mi cuerpo tu abrazo.

Cinco minutos para parar nuestro tiempo y la eternidad para amarnos.

A veces oímos vuestro llanto, y sentimos el dolor que sentís, a pesar de no ver lágrimas recorriendo la cara, aunque en un respetuoso silencio nosotros contengamos la rabia.

También comprendemos vuestra fortaleza mental, que no se concede una queja, pues a la inversa de Sanson que al perder el pelo hizo lo propio con su fuerza, a vosotras el desprendimiento del cabello os otorgó una entereza ante el sufrimiento, una determinación para la lucha y una valentía, que son mi envidia y mi orgullo, una lección de como sobrellevar en la vida con la máxima dignidad un lamento.

Pues sabéis que os ronda de cerca el sepulcro, y que cada día, cada minuto, es como un regalo que alguien nos ha brindado.

Por eso deseamos que exista siempre entre nosotros cinco minutos, eso querrá decir que aún respiramos, que hay esperanza de un futuro, sin importar que sea su tiempo corto o largo.

Y es que aún podemos subir a un tren, el que nos lleva a vuestros brazos, podemos sentir el sol y su calor, la brisa y su tacto, contemplar la belleza de una flor, y en los días de frio y de lluvia, todavía podemos abrigarnos.

Siéntate hoy conmigo a ver como el agua cae y coge mi temblorosa mano, en este instante da igual el mañana o el ayer, lo importante es que estamos juntos en este banco. Hagamos de este rato algo inolvidable, porque aunque algún día uno de los dos falte, en el sentimiento del otro será como si estuviese a su lado.

(Dedicado sobre todo a dos grandes mujeres, la tía de la mujer con la que he conocido el deseo de querer compartir con alguien toda la vida, y a la persona que siempre estuvo a mi lado, la que en este momento que escribo más siento que amo, y de la que más he notado que me ha amado).

CON TODO EL SENTIMIENTO DE MARISA, Y LAS PALABRAS DE DANIEL.

Escrito el 29/11/2014.

AL HERMANO QUE NUNCA CONOCÍ.

Hace ya años,
en una noche gris de infortunio,
se silenció un latido.

Hermano fuiste sin nombre,
corazón siempre en espera,
sentimiento de este mundo perdido.

Vientre materno de esperanza,
de ti salió él inerte,
fracaso de toda una existencia,
con dulce y amargo sabor de amor y de muerte.

Ruido por oscuros pasillos,
gritos de nuestra madre,
¡me lo han matado! decía,
y maldecia a todo lo que se pusiera delante.

Por sus mejillas corrían
lágrimas sin consuelo,
y en alguna parte la carne quieta de aquel hijo,
sólo le pedía ella al cielo,
que salvara a ese ser que jamás ha nacido.

Aquellas albas que siguieron a muchos insomnios,
y el largo transcurrir de días de insana tristeza,
propiciaron que otro alumbramiento
emprendiera esta senda,
mas tengo presente
que lo que a mí me permitió vivir
fue tu ausencia.

Hermano no nato,
espíritu que eres del limbo,
reconozco no sin cierta vergüenza,
que mi aparición en esta escena
fue gracias a la tremenda desgracia
que fue tu condena.

Y es seguro
que tú hubieras sido de los dos el más brillante,
y realmente para nuestros padres un mejor hijo,
estoy convencido de que una persona mucho más sincera,
sin duda más grande y más bella.
Pero eso ya no lo sabremos nadie,
pues te convertiste en una mera anécdota,
aquello que no quiere rememorar nunca más la cigüeña,
ni ningún otro mamífero o ave.

Pero te tengo que confesar que a veces,
cuando alzo mi vista a la luna,
creo vislumbrar una amplia sonrisa,
y pienso que no quisiste nacer
para otorgarme tú a mí la vida.

(Escrito para todos esos fetos no natos o bebés muertos prematuramente, y para los que nacimos en suerte después y aún vivimos).

Escrito el 27/11/2014.

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EL JOVEN ESTADISTA BARTOLOMÉ FERNÁNDEZ.

He conocido a personas con las más variadas y extravagantes aficiones, pero ninguna me caló tan hondo como lo hizo Bartolomé Fernández.

Conviví con él unos meses en parte del transcurso de lo que fue mi primera experiencia laboral como dependiente en una tienda de antigüedades. Me resultó desde un primer momento bastante peculiar, acudí al anuncio del alquiler de una habitación, y allí estaba él, con sus gafas y su rostro serio, un cuaderno en una de sus manos y un portaminas en la otra. Supongo que debió de ver algo agradable en mí, puesto que sin casi hablar y preguntarme las cosas lógicas de una entrevista como aquella accedió a que yo fuera desde entonces su compañero y amigo.

Bartolomé se dedicaba a la contabilidad de un par de empresas, pero su verdadera pasión era el mundo complejo de las estadísticas. Solía recortar las que encontraba en cualquier periódico o revista y las pegaba cuidadosamente encima de un folio con su fecha y algunas observaciones para clasificarlas. A veces salía a la calle a realizarlas él mismo, al igual que una vez al mes recibía una carta de su padre en cuyo sobre venían algunas de las que se había molestado en recopilar, así como una cuartilla informándole de cómo le iba en la lejanía, en aquel pueblo que vio crecer a Bartolomé y que según sus propias palabras: era un lugar de cuyo aburrimiento me fui para buscar una nueva experiencia.

Estos recortes y datos propios y ajenos los iba introduciendo en una cómoda de cinco cajones, en cada uno de ellos había colocado una etiqueta aclaratoria, allí se encontraban las estadísticas interesantes, importantes, curiosas, propias y catastróficas. En ocasiones refunfuñaba como lo hacen algunos abuelos y expresaba su disconformidad con alguna de ellas, intentándome explicar a continuación aquellos parámetros que se tuvieron en cuenta y aquellos que no, concluyendo que el mundo de la estadística a menudo era una falacia.

Yo, viéndole sentado horas y horas consumiendo su ocio de tal forma, siempre entre números y gráficos, rehuyendo de casi cualquier tipo de contacto social, del posible favor o incluso amor de una mujer, me preguntaba si lo que realmente era un engaño no sería su propia vida, la manera en que Bartolomé tenía de afrontarla.

En un amanecer cualquiera recibió una nueva carta, esta vez ni contenía estadísticas ni era de su padre, sino de un amigo de la familia. Después de leerlo atentamente arrugó aquel papel portador de malas noticias y lo arrojó a un rincón encerrándose en su habitación y saliendo al rato con una maleta. Yo observaba desde la puerta de mi cuarto, y hasta mi tumba me quedaré con el recuerdo de esa última mirada, de aquel silencio que me brindó y del frío que en aquel instante sentí. Se me grabaron para siempre en la memoria esos ojos tan llenos de una mezcla casi imposible de melancolía, rabia, dolor y amor.

En el momento en que cerré la puerta de aquel apartamento que no sé si volvió o volverá a tener dueño, después de los cinco días que transcurrieron desde su ausencia, notaba todavía sobre mi piel el peso de aquellos ojos, e intenté al irme huir de su presencia, aunque nunca lo he conseguido a pesar de los años.

Por entonces, a la marcha de Bartolomé cogí y estiré aquel papel, y así pude empezar a comprender el porqué de todo, después fui hacia su escritorio y vi lo que entendí que sería su última estadística, en ella se reflejaban los datos de una enfermedad, de una edad que no era la suya, y la posibilidad ínfima de sobrevivir, con la cruel sentencia y conclusión de casi una muerte segura.

A día de hoy, algunas veces me pregunto que habrá sido de Bartolomé Fernández y de su padre, el recolector de estadísticas para su hijo, paseo hasta el que fue por una temporada mi hogar, y lo que allí veo es la luz apagada, el abandono, un misterio que me acompaña, y la desolación de una inmensa oscuridad.

ESCRITO EL 23/11/2014.

NINGÚN OTRO.

De mis travesías
de pena y de fango,
de esos turbios cuarteles
de soledad,
de ésta locura
que se muestra inhumana,
me liberó un honesto
«te quiero»,
cárcel con alas
de mi libertad.

Mares de tinta
recorren tu pecho,
sangre que brota
de mi manantial,
el de la creatividad
de este autor pordiosero,
que quizá no se merezca
lo que tu latido le da.

Ese elevado y puro sentimiento,
estas ganas plenas de vivir,
el no desistir
y abandonar estos versos,
el convencimiento
de que aún queda mucho por escribir.

Puesto que cuando noto tu rostro
en mi hombro,
desaparecen el tedio y el odio,
y deseo ser eterno,
jamás envidio junto a tí
el existir de ningún otro.

Por haberte conocido,
por conseguir probar
el néctar de tus labios,
dichoso soy hasta mi muerte,
ya que ésta vida me otorgó mucho más
de lo que éste corazón vagabundo
se habría esperado.

(Para Marisa Belarmino)

Escrito el 21/11/2014.

MI MAYOR ERROR.

Creí que habría un nuevo mañana,

un sol que acariciara

la piel de mi cuerpo,

una sonrisa,

la tuya,

en cada recuerdo

que dejara el viento.

También,

que la oscuridad estaba de paso,

que todas las palabras

eran meros caprichos del tiempo,

que tus abrazos,

madre,

me acogerían siempre atentos.

Creía en nuestra eternidad,

juntos tú y yo de la mano,

y a esta hora el reloj,

es para los dos

un despiadado amo.

Iluso creí tan sólo en tu querer,

mas descubrí con sorpresa un suspiro,

plasmé tajante un

¨nos volveremos a ver¨,

y emprendí realmente

lo que empieza a ser mi propio destino.

Mas desconozco el futuro,

protestó en la despedida

la imposibilidad de mi retorno,

entendí que la lucha es a muerte y constante,

y que ahora es sólo mía,

ya jamás será de otro.

Mi error en el pasado

fue el carecer de fe en mí mismo,

el contemplar tantas veces

la queja de mis cobardes labios,

el tener la pretensión de encarcelar

la libertad de mi mente,

y el no romper nunca con la tristeza mi contrato.

En este momento

no caben más mentiras,

mi ceguera vio al fin su luz,

porque sé a ciencia cierta,

que en este mundo tan bello como hostil

también te hallas tú.

ESCRITO EL 20/11/2014

DESPEDIDA A UN LUGAR.

Al río,

a los árboles de su vereda,

a tus floridas sendas,

a esas gentes

con sus rostros marchitos,

a aquellos chismorreos

que a veces contenían verdades,

a la perspectiva

de tu luna de otoño,

a la de ese sol que cegaba,

a esa hondonada de polen,

a la melancolía de tu mirada.

A la casa de mi adolescencia,

a los perros y sus tumbas,

a la enfermedad

que de mí poco a poco se ausenta,

y a esa dignidad que absurdamente buscaba.

A todo ello le digo adiós.

De la cara materna en cada mañana,

de su extrema belleza,

de querer romper

mi fealdad contra su espejo,

de maldecir con rabia mi suerte,

pues en eso ya no creo.

De tenerlo todo hecho

y su condena,

de no saber cual es mi vida,

del sentimiento amargo de que la estaba perdiendo,

y sobre todo de aquel intenso frío,

de su cruel e insólito deshielo.

De todo aquello me despido.

Como un lobo solitario

creo ahora mi destino,

mis manos son la prueba,

tus ojos, el mejor testigo.

Nunca hubo ni habrá en mí

ni pena ni lágrimas eternas,

aunque a veces atraque en mi pecho la nostalgia,

a pesar de que aún tienes en mí importancia.

Alegre por la oportunidad

de poder ser yo mismo,

en ocasiones estoy triste por lo que amo,

por lo que se halla ausente,

por mi lejanía perenne,

y por la distancia enorme

que a esta hora con su manto nos envuelve.

 

ESCRITO EL 16/11/2014

EL REFLEJO DE UN ESPEJO VENECIANO.

Había pasado una semana desde aquel inesperado encuentro. En ese transcurrir de nubes, de aguas turbias que preludian un invierno hostil, un invierno que muestra su rencor a la luz, a la alegría cálida de la primavera, a la ilusión de la juventud. Un eterno aspirante al olvido de tan sólo saber juntar letras, cayó en un profundo abismo, el del lamento y su tormento, el que se refleja como un estigma en el alma, el que muestra una sonrisa en un rostro falso, un rostro que no es ante sí mismo traicionero.

El descreimiento de su valía inundaba todas las estancias de su conciencia y de su casa, escribía en su cuarto en silencio, al amparo de una simple bombilla, encima de una cama vacía, en donde ya nunca se sueña, tan sólo se duerme, a la espera del alba y su frío, a la espera del tedio, el estupor y el propio sinsentido.

En siete días comprendió lo que hace tiempo sabía. Releyó en su pensamiento a todos sus maestros, y después, con alguno de sus propios textos en las manos, quizá los más notables, los que estaban escritos de su puño y letra, creados por su creatividad un tanto indolente, descubrió, gracias a un golpe cruel, lo iluso e insensato que había sido.

De este modo, hace tres noches enfermó, exhausta se encontraba su mente, su cuerpo ardía de dolor. Pensó en renunciar, en no volver a coger una pluma, en quitarse su máscara y reflejar lo que en realidad es, alguien mediocre y sin futuro, colega errante de los vagabundos, un animal que muere por dentro, que huele a podrido, una persona que odia mirarse en cualquier espejo.

En la primera noche postrado, alentado por los cuidados de la única mujer que le soporta, que le otorga su amor ante la incredulidad de su persona. Él, bestia e inmundicia, basura que siente rencor a esta vida, perpetua tristeza, a menudo hombre de lágrima fácil y verborrea sin el conocimiento debido, quiso romperlo todo, hacer añicos el papel en dónde estuviera su tinta, lo malgastado del tiempo, para así evadirse de su frustración, del tremendo desconsuelo de sentir que no tiene talento.

El siguiente amanecer le observó sin hacer nada la noche, y al día que apareció después, sin maletas, sin cargas ni reproches, realizó un viaje para ver a su sobrina, para contemplar en sus ojos el mundo por delante, para poder extasiarse con lo grácil, lo puro, y lo más bello de sus movimientos.

Mas retornó al hogar al llegar el ocaso, a la soledad de un plato de sopa en la mesa, a la pobreza del desalmado, y empapó con lágrimas el pan y su pena.

Sin embargo, hoy le visitó su padre, y una alegría melancólica inundó su existencia, montados en un autobús el progenitor y su hijo eran uno. Pero de nuevo, al separarse en ese andén sin lluvia, el que es más joven sintió angustia, vio a esa figura anciana subirse a ese tren, ese que nunca espera, el que jamás sabe si volverá a ver otra vez.

Y reflexionó, deseó dormir, escapar de la desilusión, pero decidió leer, dos historias, dos cuentos, un par de relatos de alguien que conoció la semana anterior. El primero le pareció brillante, el segundo fue una revelación.

Espejos venecianos, con el autor finlandés Kainen, su teatro incomprendido, el beso arrebatado, la locura de un dramaturgo, la pasión de contar a un público ausente, a unas butacas vacías, es lo que le salvó ante lo que era la destrucción de su humilde obra, y de lo que más le ilusiona en esta vida.

De este modo, el eterno aspirante del olvido de sólo saber juntar letras, decidió con recobrada valentía y tesón el escribir, aunque sea un loco que lo hace para una sala vacía, para una persona sorda y ciega, a pesar de que sus textos no salgan nunca de un cajón.

Y soñó al llegar lentamente la oscuridad, mas seguirán sus interminables dudas, eso es algo que siempre acompañará a este aspirante, es algo que siente y sentirá aunque pasen los años, es algo que irá junto a él como esa pluma que se muestra incesante.

Escrito el 10/11/2014.

ENTENDER TUS PALABRAS.

Creía saber el significado del amor,
lo creía también de los asuntos del dolor.
Oía vuestras palabras
sin escucharlas realmente,
creía que la experiencia
en vez de hacer libre,
aturdia a la más lúcida de las mentes.

Ahora os equivocais al pesar
que quiero dar una lección,
cuando lo único que pretendo expresar
es mi estupidez e indefension.

Los más jóvenes creerán entender
estas palabras,
tal y como hice yo,
pero no saben nada,
yo sé que humilde tampoco,
esa es la verdad de la vida,
no creas jamás que todos llegamos a esta conclusión.

Entiendo que era una persona simple,
y que en este momento no soy mucho mejor.

Sí, maestro Jaime,
al fin comprendo que nunca volveré a ser joven,
y que a mi obra se la llevará la muerte,
aunque sea realizada con los trazos de la pasión.

Por ello es inútil descalificar,
pensar que el otro cometió un error.
El error es el tuyo y el mío,
cada historia es única y secreta,
hay que empezar por tener compasión.

Mas la pena en mí no se encuentra,
la melancolía caló en mis huesos maltrechos,
no sé lo que es la felicidad ni si existe,
lo que sí sé es que respiro,
y que ese es el mayor impulso,
lo que considero
aún teniendo dudas en Dios,
como la mayor bendición que se halla en mi corazón.

Escrito el 10/11/2014.

MI FUTURO HOGAR JUNTO A TI.

Agacho mi cabeza, un oscuro pasillo, en sus paredes láminas de algún famoso pintor, y a lo lejos una puerta cerrada, abriéndose a un mundo tan hostil como acogedor, a una historia de amor de la que en un futuro quizá debería partir.

Un sofá tiznado como de carbón, entre cuyos asientos a veces con arrebato nos brindamos caricias, hace contraste con una estancia de un blanco impoluto, cuyo olor es el que posee la libertad y la cárcel, el brillo en los ojos, y la pasión que siempre fue y será una senda de levedad, aventura, dolor y arte. Olor que poco a poco se esfuma, con el guiso de un te quiero, el aroma del tiempo compartido, y lo que está por venir y que aún desconocemos.

Subo la escalera sin resbalarme, gracias a lo duro del trabajo de mi padre, el hombre que me enseñó el buen hacer y la valía, la honestidad y el saber llevar por bandera los matices de una decente vida.

Sala de invitados aún por estrenar, despacho de estudios todavía por conseguir, ventanas bajas, resquicios por los que ocasionalmente saluda insolente el sol, habitación principal en donde ya se consumó nuestro amor.

Y en los dos finales un lavabo y un espejo, para limpiarse las heridas, y en donde verte tal cual te hicieron, sin ropajes vanidosos ni pudor traicionero.

Desciendo otra vez, cruzo el salón, el que se corona con la abstracta pintura de Morin, y en frente suyo observo el candor del abrazo que fotografié, el de una madre y su hijo, sintiendo como míos esos brazos, a pesar de que ese hijo no tuviera mi nombre, a pesar de que a menudo tú me notas lejano.

Por último me dirijo a una cocina en la que un frigorífico me da el calor del alimento, y este horno que aquí encuentro el frío necesario en la ilusión, pues congelado noto mi pecho, que no quiere despertar de su anhelado deseo, que sin embargo es sentido como de otro, ajeno a este corazón que se ve prisionero de la razón.

Y aunque no es nuestro hogar todavía, ya que lo es más de la mosca que se instaló en él, es por mí junto a tí la alegría pretendida, tú que eres esa eterna y bella imagen mientras duermo, porque con los ojos abiertos no existo, así sólo soy alguien que va pereciendo por dentro.

Sé que alucino al contemplar a cada instante tus ojos, y al sentir como en este momento el rozar de tu mano, pues iluso me entiendo, ya que en el paladar llevo el sabor de tus labios.

Mas no me pidáis que retorne a la realidad de estar sólo, a la verdad de levantarme para comprobar que no tengo en dónde caerme muerto, llamarme loco si es vuestro deseo, que yo prefiero vivir lo que vivo, a pesar de que únicamente sea un sueño.

Escrito el 09/11/2014.

CUATRO.

DÍA UNO.

Me comenta que mató a una cucaracha, tendrá que desinsectar su casa. También ha discutido con su novia, le ha amenazado con largarse, y además a su madre parece que le esta definitivamente venciendo el cáncer.

Miro mi café, él se bebe el suyo de un trago y pide un gin-tonic.

DÍA DOS.

Me comenta que al pasear por un parque vio a una paloma tumbada en la arena a la que le faltaba la cabeza. Su novia al amanecer se ha marchado, su jefe ha concertado con él mañana una reunión de urgencia, teme que su madre este empeorando.

Yo me pregunto si tanta dosis de negatividad me sentará bien, doy un sorbo a mi café, él pide un whisky doble.

DÍA TRES.

Me comenta que ha visto en el asfalto de su calle el cuerpo de un gato inerte, congelado por el frío. Su ex novia no contesta a sus llamadas, su jefe le ha puesto en el paro, y a su madre la han vuelto a ingresar.

Siento ganas de irme, de escapar de allí. Remuevo el café con mi cucharilla. Él parece algo borracho a estas horas.

DÍA CUATRO.

No aparece a nuestra cita habitual. Hoy no pido café. Voy a su casa y a lo lejos vislumbro luces de ambulancia. Pregunto al acercarme. Mi amigo se ha colgado de una soga.

Miro al cielo, parece un día totalmente normal, meto las manos en mis bolsillos, encamino mis pasos de vuelta a mi hogar.

Escrito el 04/11/2014.

MI ABUELA SAGRARIO A 31/10/2014.

Mente que sueña,
cuerpo menguante,
tiempo en espera,
alma distante.

A estas horas esa eres tú,
una orquídea salvaje y marchita,
luz lánguida de vela,
oscuridad entre la bruma y la tiniebla.

Belleza de dedo deforme,
espíritu en su eternidad navegante,
respiración pausada y en calma,
sentimiento puro de amor que a mi lado danza.

Visión de alegres y traviesos zagales,
sabor de agua fresca en Alcaudete,
sonríes al evocar un Ángel en tu Alcázar,
y añoras a esa ciudad que fiel contendrá vuestra historia.

Murallas que el cielo revienta,
lagunas de niños y celos,
rostro cansado de paz y paciencia,
esa eres tú abuela a esta maldita hora.

Y odio estas letras,
que ostentan mi adiós prematuro,
hace un instante te observé dormir a mi vera,
mas esa no eras ni serás nunca tú,
tan sólo era vacío y ausencia.

Mente que sueña,
cuerpo menguante,
tiempo en espera,
alma distante.

Persona siempre amada,
de cano cabello y despedida con alas,
espantaste cuando te vi todo el temor de mi pensamiento,
pues ante la muerte no aposento ya ningún miedo.

Escrito el 01/11/2014.

EN OCASIONES TE OIGO.

A veces oigo a mi padre trabajar en el cuarto de al lado.

Estoy medio dormido y escucho el sonido de sus pasos, entre sus dedos la masa y la paleta, los movimientos cada vez más torpes, y su espíritu aferrándose a una ilusión, a un nuevo quehacer, sosteniendose en aquello que desde niño le enseñaron, nunca he visto en otro hombre encontrar en ello tanto placer.

Por momentos, a solas, pienso en la rigidez de mi educación, en todos aquellos instantes duros, en cómo de alguien que quizá era demasiado débil él consiguió extraer lo mejor. Y aquí estoy yo, sin haberle oído pronunciar nunca un te quiero, teniendo aún en el paladar el sabor de su ausencia, pero sintiendo nuestro amor mutuo, el que sólo se forjó con respeto.

Sin mi padre no tendría ni vida, ni personalidad, ni esta historia. A ratos soy él, puedo notar sus mismos defectos en mi persona.

Ahora estudio y trabajo, tengo un lugar propio en este mundo, un sitio que se aleja del que es su hogar, y nostálgico me pregunto, si sentirá como yo hice tiempo atrás, la falta de mi respiración en estos últimos años tan usual.

A veces escucho desde mi cama a mi padre trabajar, y por mi mente transcurren aquellas lecciones que de sus actos y palabras aprendí, miro las arrugas de sus manos en las mías, y en silencio siento cómo el tacto de su sangre caliente acaricia mis venas.

Padre, en ocasiones te oigo en mi pecho. Habitas eternamente en él.

(A MI PADRE)

Escrito el 30/10/2014.
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PERDONAD, PUES ME HALLABA PERDIDO.

Me levanto de nuestra cama como cada mañana, pienso si besarte en la frente, pero las prisas y el no querer perturbar tu sueño contiene este impulso, lo que es mi deseo.

Más tarde caeré en la cuenta del error cometido ya demasiadas veces, comprenderé las muchas ocasiones en que te hubiera merecido perder.

Salgo del piso que compartimos, vestido con mi traje caro, los zapatos bien lustrados, gomina en el pelo y algo de oro en mis dudosos dedos, esos que no saben si debieran volver a tocarte.

Cojo un taxi sin ganas, se adentra en las calles llenas de polución y ruido de un Madrid siempre desconocido, de aquella vorágine sin vida, de esos habitantes que en su mayoría se han olvidado de lo que es un latir puro, uno que sea sensible y honesto.

Miro el reloj de mi muñeca, ese cuyas agujas van demasiado deprisa. Me espera un gran inversor, una posibilidad de ascenso, un nuevo triunfo, el fracaso del que fue en el pasado mi sentimiento un tanto bohemio.

Papeles de cifras y estadísticas, sudor en mis manos, nerviosismo en el pecho, se acrecenta la velocidad de mi palpito, el coche se encuentra parado, noto en mi mente un intenso colapso, algo oscuro y triste, y me deshago el nudo de esta corbata que aprieta, pues necesito respirar aire limpio, escapar de este estado de agobio, de tremenda confusión, este estado de desespero y de ausencia.

Abro la puerta y vomito en el gris asfalto, pitidos truenan a mi alrededor, las piernas que dan pasos con torpeza, y mi cuerpo que se tambalea, que se siente cansado, que se rinde ante la presión, que se postra al darse cuenta de su desilusión.

Me siento en un banco cercano, observo a mi lado como un niño y una niña juegan con un simple palo, y los puedo ver felices, no precisan para disfrutar más que su imaginación y el tenerse unidos ambos.

Suena mi teléfono, ese que posee una capacidad y unas aplicaciones que no necesito, y me quedo mirándolo, no descuelgo, al poco rato silencio, oportunidad que se aleja, falsa victoria que ya no me espera.

Me introduzco en el metro, un indigente se acerca pidiendo, yo le doy el noble metal de mis dedos, pues comprendí lo pobre que me hacía, pues llevaba algo cuyo único valor es el artificial, el que le otorgó el mercado, comprendiendo que lo que vale más, lo que merece realmente la pena, es el amor hacia las personas, el cuidar de ese tesoro que son los más allegados tuyos.

De retorno a nuestro hogar, te hallo aún en el lecho, me quito aquel traje que no es más que un disfraz, y te beso en los labios sintiendote ahora muy adentro.

Abres los ojos, contemplo tu mirada, que se sorprende, y en tu rostro se dibuja una sonrisa, abriendo hacia mi tus brazos, los que desde ese momento me abrigan.

Me abrazas y acaricias, y yo, desgraciado de mi, te doy las gracias por no haberte ido.

Me he encontrado de nuevo, y sé que al estar perdido corrí el riesgo de olvidar ese amor que siento por los míos, intentaré que no se repita, aprenderé de la lección que me dio esta vida.

Escrito el 25/10/2014.

DESEARÍA DECIR A VICENTE AMIGO

En ese momento en que a Madrid llegaba el ocaso, en el que las luces de aquel teatro se fueron apagando, en cuyo silencio un único foco iluminaba el escenario, de repente el eco de unos pasos, el sabor a ilusión y a fuego, pues tu figura irrumpía en el escenario.

Empezó aquel sentimiento hecho vendaval que representa tu música, la respiración entrecortada, espectante y alegre que abrasa, el recuerdo eterno y perenne del maestro Paco, ya que hacia él fueron y por siempre irán los suspiros de aquel espectáculo.

Nunca contemplé en mi vida anterior a ese preciso instante, el dulce maltrato ofrecido a esas tensadas cuerdas que son tus amantes. La resonancia de aquella noble madera junto con el trabajado oficio de esos tus fieles acompañantes, hicieron que la sublime MUSICA, con todas sus letras en mayúsculas, alcanzara anoche seguro el palpitar de los Dioses.

Tan sólo yo quisiera decir humilde a este creador de sueños, compadre que es de la evocación en sus melodías, que los ojos de este aspirante a escritor decente pudieron observar ayer por la noche, cómo un hombre pleno de locura y de pasión consumaba la eternidad de su amor hacia una guitarra.

Pues la belleza de aquellos acordes que en acertadas ocasiones se hallaban impregnadas de una imponente voz, rasgaron esta cansada alma cuya sensibilidad se encuentra algunas veces perdida y marchita, y esta piel que aún vibra y se emociona por lo que vio y escuchó, ya que no hace falta ser ningún entendido para comprender y sentir que el arte fluye por las venas de Vicente Amigo.

Al guitarrista Vicente Amigo.

Escrito el 22/10/2014

EL MELANCÓLICO ESCRITOR.

Hoy salí a mi calle a pisar todos sus charcos,
y se puede ver un arco iris recorriendo mi pecho,
pues sé que soy eterno aunque mi cuerpo esté de paso,
pues perduraré por siempre en tu sentimiento.

Sólo tú posees el mapa que te puede guiar a mi alma,
sólo ante ti por completo me desnudaría,
pues entiendes que aunque mi escritura a menudo es amarga,
son únicamente letras que intentan estar llenas de empatía.

Ten así claro lector,
que en mi proyecto está el pretender aliviar levemente el desamparo,
comprende tú ahora mi amor,
que mi felicidad está en poseer un folio y un lapiz al igual que en permanecer a tu lado.

Mas si tú en alguna mañana de desolación te vas,
y si mis dedos nunca más pudieran sostener una pluma,
buscaría otra pasión que mi sensibilidad pudiera amar,
no me permitiría volver a vagar por ninguna oscuridad y su bruma.

Porque la vida tiene sentido,
es la sabia lección que aprendí,
ésta es que mientras te queden latidos,
debes descubrir lo maravilloso que hay más dentro de ti.

Y no desfallezcas nunca,
por muy perdido que estés,
a veces sé que vivir esta vida asusta,
no olvides que tienes que cumplir un sueño, se constante en él.

No busques imposibles,
deshecha la idea de no poseer ningún don,
cosas totalmente increíbles,
las consiguen el tesón y la pasión.

Por ello puede que mi rostro rara vez sonría,
y que yo ostente una imagen de persona pesimista,
que mis papeles estén impregnados del perfume de la melancolía,
pero mi corazón no dudes que late y revienta en risas, porque siente una inmensa alegría.

Escrito el 20/10/2014.

MOMENTOS DE CIERTA RABIA Y ALIVIO

Ella recorría los vagones de aquel Metro con su andar patizambo, su obesidad la arrastraba no sin un gran y penoso esfuerzo, la ropa la llevaba sucia, raída y con un olor semejante al que seguro tiene el sulfuro hirviendo en el infierno.

Su piel era de color negro, su rostro ni feo ni muy bello, su mirada la tenía perdida, y la voz que salía de sus labios pedía únicamente alimento o dinero.

Pronunciaba palabras prohibidas, nombres tabú en cualquier pensamiento, el de una enfermedad poco conocida, que es atrayente sólo en la pantalla del cine, siendo sin embargo después en la cruda realidad marginada, para muchos merecedora del mayor de los desprecios, y para otros de una compasión poco efectiva y demasiado idealizada.

Yo conozco muy bien aquellos procesos, los episodios y la oscuridad de su abismo, por eso la puedo llegar a entender, porque en parte yo también llevo el mal que muestra ella por dentro.

Reconocí esa mirada, la que observa sin ver auténticamente, y la saliva que caía por la comisura de aquellos inseguros labios.

Entonces me dominó aquella sensación a muerte, la que se siente en ocasiones dentro de esta vida, en la que el último adiós se descubre a veces como tu única salvación o victoria, y saboreé en mis carnes aquel indeseado rechazo, el de la mayoría de aquellos necios pasajeros, que rehuían su presencia, que sin darse cuenta le clavaban un puñal en la espalda, despedazando ese corazón enfermo, al igual que hacían lo propio con la sensibilidad que posee el mío. Por esto ruego si existe Dios, aún siendo consciente de mi osadía, que venga aquí abajo y me explique el porqué de aquella injusticia.

Pasó a mi lado y noté cómo la rabia y la vergüenza se apoderaban de mí. Vergüenza porque no supe qué decirle, rabia hacia mi mismo por no hallar el modo de explicarle que siempre existe alguna temporada de descanso de aquella pesadilla, que es posible mejorar, también que es peor que la gente conozca de ella esa palabra, pues nadie la quiere escuchar a su vera, queriéndote mantener fuera de lo que es su ciega existencia.

Mas mi boca calló, mi cuerpo se esfumó de aquél tren con alivio, mis pasos resonaron por otros pasillos, aunque mi alma permaneció en aquél melancólico vagón, pues su respiración y el latir de su pecho eran también en parte los míos.

Ella sé y comprendo que no era ni es un despojo, tampoco alguien no válido para una sociedad que de por sí no tiene ningún sentido, sólo necesita como tantos otros una mano que se le tienda amiga, una ilusión que le de impulso, lo que hoy no supe y a lo mejor hice bien en no proporcionarle.

Ya que todos alguna vez necesitamos cierta ayuda, la necesaria en cada momento, no la que únicamente está condicionada por la empatía o por la caridad, y lo que sé y vi es que ella era y es ante todo un ser digno de respeto, alguien que únicamente precisa que le arreglen las alas, para así poder por sí misma ser libre de aquella carga que ostenta, e intentar iniciar después con tesón y valentía el camino que la guíe hacia su propia felicidad.

Escrito el 17/10/2014.

INSTANTES QUE HUYEN.

Tiempo de lluvia intensa,
de hospital en un polígono en Alcorcón,
de agarrar tu mano temblorosa con fuerza,
mientras se escucha el tic-tac de un reloj.

Imágenes de alegría en tu pueblo,
de un Ángel en lo alto del Alcázar,
de ese Dios que no hace nunca prisioneros,
nuestras cicatrices son meros recuerdos en el alma.

Vigor que de tu cuerpo poco a poco se olvida,
en este cuarto que hoy y siempre se pintará de gris,
cano es tu pelo y oscura cada vez más la vida,
lo que ahora siento sé que eternamente permanecerá en mi.

Momentos que de mis dedos se escapan,
instantes que de mi memoria cansada huyen,
tan sólo son éstas unas zafias palabras,
que por mis amargas lágrimas en este papel se diluyen.

Mi abuela se acerca a su último adiós,
y mis amados padres lo contemplan de cerca,
aprendí que el tiempo y la muerte de nadie tienen compasión,
por ello vive,
disfruta de los tuyos,
ante esta levedad sonríe,
jamás retengas por esto una profunda pena.

Escrito el 13/10/2014.

DESTIERRO DE ÉSTE, MI CORAZÓN MELANCÓLICO.

Deseo que las amapolas florezcan este invierno en el campo,
y una primavera eterna surcando mi pecho,
saliendo de tus labios siempre el dulce sonido de un «te amo»,
y proclamar contra tí una guerra de pasión en mi hasta hoy solitario lecho.

Amaneceres en nuestro horizonte llenos de esperanza,
noches en las que no derrochen lágrimas con tristeza tus ojos,
disfrutar de esta libertad que atado a ti ahora posee mi alma,
yo prometo hacia el Cielo que al sentimiento sentido le cuidaré y le echaré mil cerrojos.

Ya que deseo que tu belleza ronde la plaza de mi mirada,
colmar tu cuerpo de besos a todas horas,
que se ausente de nosotros la falsedad en las palabras,
porque las penas más profundas en este mundo a tu lado me sobran.

Anhelo soñar este presente día tras día,
y hacerlo sin perder detalle bien atento,
puesto que soy un loco aprendiz de amar a esta vida,
desde que en las calles de Madrid te dije por sorpresa un «te quiero».

Por ello cuando te conocí desterré con sinceridad mi conocida melancolía,
no dudes de que contigo en esto, como en todo, soy honesto.

Escrito el 03/10/2014, publicado el 07/10/2014

INSTANTES PARA LA MEMORIA PERSONAL.

Una brisa cálida, la semioscuridad interrumpida por el brillo creciente de las farolas, que se encienden, que iluminan nuestro paso.

Mis padres a mi lado, celebrando el hito alcanzado, el de este hijo que ahora ven sano, pues yo con su ayuda eliminé la melancolía de antaño.

Tristeza lejana, dolor sin importancia, sentimientos honestos de amor y respeto.

Los tres paseando, ellos cogidos de su mano, rodeados de este esplendor y su belleza, la que fuera para el disfrute de reyes, la de un Aranjuez que fue en los tiempos en los que ostentaba mi cólera tan odiado.

Sonrisa en el rostro, alegría en mi pecho, comida en un plato, cierta nostalgia con sabor a éxito, puesto que no por desear dejarlas atrás, se pierden las horas transcurridas en el recuerdo.

Iglesia de San Antonio, en frente tuyo mi sentimiento aquella noche era pleno, la felicidad me brotaba por los poros, ese es el día en que les quise más a ellos.

Hoy brindo por atesorar estos hermosos instantes, por olvidar teniendo presente mi lamento, y por todos aquellos horrendos años, los que me configuran, los que me han hecho esta persona que vive su momento.

Ya que el desprecio que hacia mí mismo tenía, se convirtió en un tremendo amor propio, transformé mi alma que era negra y vacía, en una flor de color que refulge en mi interior como si fuera una estrella.

Escrito el 27/09/2014.

EL HOMBRE PÁJARO.

Cuando los primeros rayos de sol amenazaban con aparecer, y la oscuridad agonizaba gritando de dolor al desvanecerse, un hermoso ser, un hombre alado, mitad humano mitad animal,  se preparaba para realizar un alto vuelo, ese que él creía definitivo,  el que le guiaría hacia el cielo del máximo éxito, puesto que en su deseo estaba el poder cambiar este mundo, erigirse cómo un auténtico héroe, y todo ello subido en la cúspide de la estrella de más brillo.

Para conseguirlo se esforzó, luchó con la inteligencia que poseía su mente, noches en vela, días sin casi probar bocado ni buscar el reposo necesario, sentía un profundo cansancio, una tremenda  ilusión, vidriosa se podía ver su mirada, llena de esperanza, puesta en ese futuro ficticio, sin importarle nada más que la meta, olvidándose por completo del camino presente, el que emprendió desde que era nada más que un zagal, un niño deseoso de reconocimiento, un adolescente que anhelaba de todos los demás la aceptación.

De este modo perdió sin darse cuenta la noción de la existencia de aquellos que le amaron, por ser tal cual es y no otro, jamás lo hicieron por el fulgor de su sueño, que se convirtió en un delirio, pues ese ideal no era de nadie, únicamente fue el suyo.

Quiso encontrar su alegría en la grandeza, la que se halla en el disfrute de lo más sencillo, sin saber apreciar y valorar todas aquellas maravillas que nos rodean.

Así dejó de contemplar y embelesarse con la belleza, la del arte y la del amor, y apartó de sí el placer que proporciona un beso, rechazó la sensación de ver en cada amanecer al lado suyo a la persona que podría llegar a ser su pasión.

Saltó con un enorme impulso, el horizonte de su pretendido destino le esperaba, extendió ansioso las alas, pero éstas no tenían la suficiente fuerza, y descendió súbitamente cayendo en el abismo de su propia desesperación, en la cama se resguardó exhausto, le diagnosticaron la enfermedad de la depresión.

Ahora, en la semioscuridad de un cuarto cerrado, siente opresión en el pecho, mas estoy seguro de que pronto renacerá con gran fortaleza, se avivará en su corazón una llama, ya que se dará cuenta de lo erróneo de su planteamiento, y sus alas le llevaran hacia la felicidad verdadera, la que tan sólo se halla en el interior de cada alma.

Habiendo comprendido la lección que le brindó ésta vida, el hombre pájaro trazará de nuevo una nueva ruta, sin la pretensión de intentar el cambio de nada, de ninguna cosa que no sea él mismo.

Escrito el 24/09/2014.

AQUELLO QUE SE QUEDA.

Paseaba con los pies descalzos por la arena de la playa, la brisa bailaba con su melena, alguna lágrima recorría su rostro, su pasado se perdió, olvidó su tristeza, pues su melancolía no recuerda el camino de retorno, su alma ya no siente pena.

Hace años que se adentró en aquél mar de aguas turbulentas, las olas golpeaban con violencia su pecho, poseía su corazón sal para el hambre y espuma para el sufrimiento. El mar era este mundo, sus profundidades la muerte de la que su espíritu se salvó, y el poder de las corrientes y el dolor que causa su frío y su soledad, fueron los más desagradables de todos los tormentos que en su oscuridad anidaban.

Mas hace poco, en una noche repleta de estrellas, encontró a una bella sirena, que le rodeó con la suavidad de sus brazos, que le acogió y le acurrucó en su seno, y le llevó a una isla secreta, cuya tierra entiende de sentimientos. Allí hay un castillo, y de su torre más alta cuelga una bandera, que fue tejida con las manos de lo honesto, su lana es la que envuelve desde entonces a ese amor que es puro y verdadero.

En este lugar colmado de felicidad, a base de caricias se borró el recorrido de sus pasos. Las huellas de antaño se fosilizaron, como lo hicieron las nubes de tormenta, y la alegría que él siente es por tenerte a ti sirena de ensueño, a su lado.

A la hora en que todo finaliza, cuando llega el ocaso y se comienzan a apagar todas las luces, le volví a ver pasear con los pies descalzos, su faz se encontraba avejentada, ajada por surcos de experiencia, pero reflejaba una sonrisa, la de una existencia que había sido plena. Fue entonces cuando de su interior sacó una paloma, permitiéndola extender sus alas, y la lanzó al viento, observándola volar hacia el mar, ya que quiso que alguien recién venido disfrutase de aquella misma senda, la de la libertad, aquella que él en suerte y fortuna pudo experimentar.

Sin embargo sabe que sólo la consiguió al atarse a ella, y satisfecho con lo vivido se adentró para siempre en la profundidad de las aguas, para continuar así disfrutando gracias a su Fe del amor, y de la mutua eternidad de las confidencias que se hicieron, ellas no son únicamente palabras.

ESCRITO EL 21/09/2014

 

INOCENTE BELLEZA DESGASTADA.

A veces cruelmente nos azota el destino,
pues ayer mis ojos la volvieron a ver,
a la dulce criatura que iluminaba siempre mi barrio,
ostentando su bella carita de porcelana.
La que ahora hacia este mundo muestra cansancio,
ya que perdió su sonrisa, esa que era la más envidiada del resto de las miradas.

La adolescencia un día se despertó en su cuerpo,
en una mujer tan sólo para el placer la convirtió,
las primaveras que se sucedieron mancillaron su gesto,
muchos hombres disfrutaron en su lecho de la pasión.

Lentamente así se esfumó su interés por la vida,
su faz últimamente reflejaba unicamente tristeza,
en este alba se percató de que la hermosura se encontraba de ella perdida,
y una oración por la tarde su madre en la iglesia al decirle adiós reza.

Una despedida por la hija que se fue,
puesto que entre un par de cubos de basura nos abandonó,
aquella criatura que olvidó demasiado pronto su niñez,
gracias a una sobredosis pereció sin sentir hacia ella amor.

Con rapidez su latido ahora desfallece,
en la débil memoria de sus amantes,
por ello en la tumba su pálido rostro carece,
de aquella sonrisa que era como de un brillo de diamantes.

En este instante yo desgraciado de mi te pido,
que descanses bajo esta baldía tierra en paz,
tú que fuiste esa inmensa e inocente belleza desgastada,
y durante demasiado tiempo mi oculta felicidad.
Pues aunque nunca cobarde lo dije, al menos por mi fuiste en verdad amada,
nos reencontraremos en algún momento,
si existe realmente la eternidad junto a ti deseada.

Escrito el 20/09/2014.

SOBRE ESTE SENTIMIENTO SENTIDO.

Habría mucho que contar sobre este tema,

algunos podrían llegar hasta a discutir,

pasarse pensando en él noches en vela,

pero jamás se llegaría a ninguna conclusión.

Y aunque en verdad es así,

todo tiene una explicación.

Yo les puedo mostrar tan sólo

lo que día tras día de él fui aprendiendo,

lo siguiente es lo que fue:

Que por este sentimiento los sacrificios son bien acogidos,

y que tu más que probable entrega es deseada y completa.

También que sin él esta existencia carecería del más bello de sus sentidos,

pues tendrías que buscarlo en otros trazos,

en otras distintas pasiones.

Que abandonas toda tu crueldad y egoísmo,

ya que en tu mente está la pretensión de lograr algo mejor,

ese algo que es un horizonte compartido,

un futuro que sea eterno para vosotros dos.

Porque observar su sonrisa te hace ser el hombre más feliz de la tierra,

y el dolor alguna vez al sentirlo es inevitable.

Porque cuando la ves sufrir se hunde tu espíritu,

te preocupas y te ocupas,

sacando fuerzas de donde no las hay,

para levantar su alegría,

para elevar de nuevo ese alma que se encuentra caída.

Descubrí en una mañana,

que este sentimiento me hizo valiente,

yo que era un absoluto cobarde,

e hizo que luchase por intentar ser a cada instante un poco mejor,

para de este modo conseguir la posibilidad de aspirar a merecer a esta persona toda mi vida.

Mas por mucho que os cuente,

esto no lo pueden explicar unas simples palabras,

esto debes sentirlo,

y al hacerlo sabrás lo que realmente significa.

Únicamente puedo asegurarte,

que nada del resto del mundo tendrá para ti tanta importancia,

que consigues descubrirte más a ti mismo,

al hacerlo a la persona amada.

Este sentimiento que se llama amor,

es el único que te da auténticas alas,

las necesarias para alcanzar ese lugar de ensueño,

ese mundo de fabula en donde la felicidad se halla.

 

Escrito el 13/09/2014.

A MARISA.

A ti,
la mujer que aunque esté lejos mi corazón siente a su lado,
a ti,
que siempre aguantas mis malas mañanas,
y esas noches en que me invade el insomnio,
mi verborrea maldita,
la que habla de tristezas y abandonos.

Por ti hallo ilusión en esta vida,
una distinta alegría nota mi cuerpo,
mi mente cada vez se encuentra más vacía,
de sus pasadas preocupaciones y sufrimientos.

Pues por ti es por lo que yo existo,
tuya es la sangre que le da importancia a mi latido,
la cama en donde ahora en soledad duermo,
pronto será un lecho por ambos compartido.

Y es que contigo quiero reírme de las posibles desdichas,
pues mi anhelo es despertar con una caricia,
la que me brinden con suavidad tus delicados dedos,
yo conseguiré a cambio que jamás de tu rostro se difumine esa bella sonrisa.

Tan sólo te ruego,
que no dudes que es a ti a quien escribo estas letras,
y que es por ti por lo que suspira mi alma,
ya que únicamente contigo,
es con quien quiero construir un sueño.

Debes saber también,
que eres el motor de la pasión de mi cuerpo,
y esa radiante Orquídea,
la que cegó la crueldad de mi tormento.

Tú eres sin más la dulce Marisa, el eterno amor que siento aquí tan dentro.

Mi deseo hoy es pretender explicarte,
que ayer, tonto de mi, caí por fin en la cuenta,
de que mi vida no halla sentido,
si no es contigo a mi vera.

Puesto que tu eres la que le otorga felicidad,
la dama que me salvó del frío de este mundo,
por eso corresponderte aunque sea con torpeza es lo que quiero,
ya que sé que casi todo mientras exista te debo.

Escrito el 10/09/2014.

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EL PRIMER PASO.

Paseaba como tantas veces por Madrid, recorría sus grises aceras, sus anchas avenidas, me hallaba totalmente confuso y sin tener en mente ningún tipo de rumbo, sitio al que quisiera ir o a dónde deseara llegar.

Perdido como estaba, algo cansado y pensativo, detrás de un cristal vi la propaganda de un mundo lejano, un mundo tropical de playas y vida relajada.

Mientras tanto, a mi espalda los transeúntes caminaban circunspectos, y los conductores con sus vehículos circulaban sin casi ni observar el asfalto.

Yo sentía cómo una profunda sinrazón envolvía esta existencia, tan llena como estaba de prisas y de esperas, con sus vuelva usted mañana, de esas mismas mañanas que nunca llegan. Pero ahora contemplo otro pais, una tradición diferente, otra cultura, un lugar en el cual en un futuro podría soñar, y mis ojos buscan su nombre, y éste me recuerda inevitablemente a ti, puesto que me transporta hasta tus raíces y tu sangre.

En ese momento noto como alguien me tira de la manga de la camisa, un niño de tez morena que me sonríe, su madre se excusa y le regaña, yo permanezco paralizado, inmóvil, guardo silencio, en ese instante siento como se ha quebrado mi alma.

Y es cuando valiente doy mi primer paso, emprendo de nuevo el camino, pero ahora tiene rumbo, y éste comienza al coger yo mi teléfono, marcar con decisión tu número, y al escuchar tu dulce voz decirte con la mia sin dudar tan sólo dos palabras, y estas son que «TE AMO».

Escrito el 08/09/2014.

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POEMA SIN TÍTULO DE ANA HERNANDO Y EL VUELO DE LAS MOSCAS

(Aquí muestro un escrito de mi amiga Ana Hernando, fue nuestra decisión el que yo lo publicara junto al que a mÍ, este suyo me sugirió. Son dos estilos totalmente diferentes, esperamos que los dos les gusten a todos ustedes, al menos a los que aprecien nuestro hoy mutuo esfuerzo.

Mi gratitud va principalmente hacia ella, y se extiende hacia los lectores que siguen o siguieron alguna vez mis humildes textos)

 

POEMA SIN TÍTULO DE ANA HERNANDO

Y las moscas sobrevuelan

buscando mi alarido definitivo.

Conocen la piel desgarrada

debajo del vientre invisible,

se confiesan con el fluido incorpóreo

que empieza a descender

lentamente por entre mis labios,

y que desafía peligro inminente.

No conocen el sabor del peso de la sangre

ni olfateando los lagrimales.

Mi canción, como mortaja sudorosa,

corrompida alrededor de las muñecas,

es testigo de la violación con mis manos acometida.

Es escarbar de huellas hacia dentro,

buscando con la punta ínfima una prueba.

Una por detrás de mis entrañas

arrepentidas, sometidas al vaivén

de la dictadura de las venas.

Y, los órganos,

como mercenarios.

Allá no hay herramienta digna de llamarse útil, longeva, paradigma.

Como los mecanismos de un reloj

pueden caer entorpecidos

bajo mis dedos y, el tiempo,

el tiempo pararse buscando más de la nada inútil.

Reconciliarme con la tierra y sus gusanos

sería más de lo que mi impronta conveniente

podría hacer en la mancha del espejo.

 

EL VUELO DE LAS MOSCAS.

Las moscas sobrevuelan como buitres

ese cuerpo que exhala un alarido definitivo.

Conocen a la perfección

la piel y el desgarro

que se oculta por debajo

de tu vientre invisible.

Ese que es tan sólo tuyo.

Se confiesan beatas

con la densidad de tu sangre,

la que a esta hora desciende por tus labios,

la que de esta forma

desafía con valentía

un peligro inminente.

Ellas no conocen el sabor

de las gotas de dolor

que recorren tus lagrimales.

Llega a mi oído esa melancólica canción,

la que compuso tu leve y falsa sonrisa.

Observo cómo recorre la brisa de esa habitación,

entre cuyas cuatro paredes

habita ese olor a mortaja y sudor.

El que en este momento

a tu inerte persona pertenece.

Y tiene el viento el deseo

de expresarme sin pronunciar palabra

tu eterno adiós.

Los cuadros fueron los únicos testigos

de la cruel violación,

la que cometieron tus propias y temblorosas manos,

llenas como se encontraban

de sufrimiento,

de violenta confusión.

Escarbaste hacia tus adentros,

buscaste las pruebas de alguna justificación.

Pero allá no hay herramienta que sea ni útil ni longeva,

únicamente podía aumentar en ti,

y así lo hizo,

la desesperación.

Y los órganos se convirtieron en mercenarios de tu carne.

Puedo verla bajando sus dedos,

los cuales actuaban como el mecanismo de algún reloj roto.

Sé que a continuación cerró sus ojos,

expiró para ella su tiempo y la espera.

Ese tiempo que nunca se para,

y que de todos se oculta,

que se esconde sin buscar nunca más tu vacío inútil,

el que esa tumba que es la tuya demuestra.

Siento un inmenso desánimo,

para siempre en herencia fue lo que me dejaste.

Mas poco importa ahora

si te reconciliaste con ésta

nuestra maldita tierra,

pues en el barro de su olvido con lentitud consigues hundirte.

De ti tan sólo me queda el eco de un rumor

y escasos recuerdos alegres,

el de aquel perfume en la oscuridad de aquella noche en la que te amé,

y el del dulce sonido de tu risa al despertarme.

Sobre estas manchas resecas que fueron tu perdición

es en dónde en este instante me hallo completamente sólo.

Este es el vulgar lugar en el que te perdí,

aquí pereció tu alma para mi.

Pero aunque quisiera no lo logro evitar,

pues por tu ausencia lloro y me despido

escribiéndote estas últimas e intensamente odiadas letras.

                                                                               

ESCRITO EL 02/09/2014.

LO QUE DESCUBRÍ DE LA LIBERTAD.

Se despertó cuando un sol radiante inundó ese cuarto que le era desconocido, un lugar repleto de libros, cuyas páginas impresas se apilaban sobre estanterías que iban desde el suelo hasta el techo. El resto del mobiliario se componía de un armario en uno de los lados y a la derecha una silla, en la cual se sentó a pensar, puesto que todavía no llegaba a entender qué sucedía, el porqué tenía un sentimiento que le revolvía tan dentro, que le era tan sumamente extraño.

 

No podía recordar nada de su  más reciente o lejano pasado, ni siquiera lo que cotidianamente realizó ayer, y ante ello comprobó cómo crecía en él un intenso pánico, un incipiente y persuasivo temor.

 

Al calmarse consiguió reaccionar, así logró salir de aquella habitación a pesar de su miedo, de esa inmensa incertidumbre que le atormentaba y hacía temblar su cuerpo. Fue a refrescarse el rostro, cuyas facciones pudo contemplar en el espejo, las tocó con sus dedos, no llegaba a saber si todo aquello era un sueño o si se encontraba despierto. Razonó sobre su situación, lo que le  estaba ocurriendo en este preciso momento.

 

Sentía un completo desarraigo hacia todas las cosas que le rodeaban, podía empezar a ser realmente quién él quisiera, puesto que no tenía un pasado que le condicionase, ni un amanecer que le hiciese proyectarse en ningún horizonte, tampoco tenía posesiones, se encontraba en este instante aquí, pero podría estar perfectamente en otra parte. Poseía únicamente lo poco que se hallaba en sus bolsillos, que era la ausencia de preocupaciones.

 

Se veía como un vagabundo errante, alguien sin historia ni futuro, sin dinero, amigos o familiares.

 

Una felicidad momentánea y una inquietud atrayente empezaban a asediar su pecho, cuya cadencia se aceleraba, pues se abría hacia el exterior y su interior libre, no había encerrado en él el peso de ninguna carga.

 

Descendió por las escaleras de aquella misteriosa casa, deseaba salir al mundo, respirar de él su aire, pero sin quererlo fijó sus ojos en una fotografía que había colgada en una pared, y el contenido golpeó su mente confusa con crueldad, ya que le hizo recordar en ese instante quién era realmente, las responsabilidades que tenía para con los suyos y para con la sociedad.

 

Lágrimas recorrían ahora sus mejillas, parecía que una insufrible rabia e impotencia recorrían sus venas. Al tranquilizarse y recuperarse del shock entendió en qué consistía su vida, entendió todas las renuncias del pasado, los enormes sacrificios emprendidos, lo que sus seres queridos necesitaban de su persona, y lo que él esperaba de sí mismo, lo que anhelaba realizar en lo que le quedase de historia.

 

También comprendió que aquello era lo que le daba a su existir un auténtico sentido, el poder cuidar de los suyos, el esforzarse y luchar por lo mejor para ellos, en hacer lo propio consigo mismo, y así tener la esperanza de llegar a poseer una alegría compartida, una fiel a los principios del respeto y del cariño, pues su máximo deseo era sentir amor, sabiendo en este momento que no lo conseguiría jamás sin ser noble de corazón, sin realizar hacia los demás ninguna aceptada entrega, porque en esta vida tienes que renunciar a una parte de tu libertad por los que quieres, porque ellos son a los que amas, y también los que hacen que seas feliz por tu entrega.

 

Ellos sé que son un verdadero tesoro, y puedo expresar sin dudar, que prefiero las rejas de su cárcel, a una libertad sin su amor, sintiendo mi soledad.

 

 

Escrito el 31/08/2014.

NECESIDADES.

Comprenderse,
reafirmarse con palabras,
la honestidad tu bandera,
cambio prematuro al alba.

Renegar de la locura,
pertenencia somos de este mundo,
de la sociedad yo me observo disidente,
de la vida un sencillo vagabundo.

A la prisa destierro,
la zozobra que produce la olvido,
pasos sin dudas deseo,
soy mi propio guía sin rumbo,
de la existencia un mero aventurero.

Quiero sentirme eternamente amado,
y amar sin hallar tapujos,
jamás ser en esto cobarde,
te ofrezco compartir conmigo un camino sin lujos.

La ilusión de la verdad busco,
pero encontrarla sé bien que no puedo,
entender qué es la felicidad y sus usos,
es el mayor de mis anhelos.

Sé que la hallo en tu sonrisa,
y en las calles de un castizo Madrid al cual quiero,
pues allí es donde mi corazón nota como suya la brisa,
la que le trae un pensamiento que recala siempre en ti y le da consuelo.

Necesidad tengo de escribirte,
de comprobar en mi el dolor,
y la intensa frustración,
en nuestro lecho necesito desnudarme ante tus ojos sin cohibirme.

Porque de eso se compone esta vida,
de sentir bien dentro lo bueno y lo malo.
Mas no hay otra opción que hacerlo plenamente,
por favor nunca intentes huir de lo que te hace humano.

Escrito el 28/08/2014.

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LA SIRENA.

Un silencio devora ésta bruma,
el sol desciende lentamente,
mis ojos observan la luna,
marinero soy sin barco y sin mar,
sencillo grumete que empuña una pluma.

El agua que calma mi sed,
la saliva que emana de tu boca.
Su dulce sabor,
esos besos que te robo a escondidas.
El alimento de nuestro amor,
ternura, pasión y sal marina.
Lo que lo hace fuerte y valiente,
el recio tridente del mutuo respeto, la confianza ciega y el cariño que sentimos.

Sirena mía,
sé que durante algún tiempo surcabas perdida las aguas,
que ocultabas el brillo que posees,
el que te da la imponente belleza que ostentas hacia mi persona.

También que un dia te trajeron las olas,
que una tempestad rompió tu hasta entonces duro caparazón,
y que desde ese momento tu vida se unió a la de este fiel náufrago,
al que le salvaste de la tremenda soledad de su isla y de su cruel desilusión.

Yo, que por ello soy un hombre débil hacia ti,
sentí lo que ahora siento,
siendo esto un inmenso amor con locura.

Tu canto cautivó éste corazón,
que sabe que es tuyo hasta su sepultura.

Mas nuestro sentimiento es eterno,
se funde con el mar, las estrellas y la extensión del firmamento.

Escrito el 27/08/2014.

Para Marisa Belarmino.

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SENSACIONES DE UN RECUERDO

Calles con cuestas que ascendían y bajaban, sendas estrechas y angostas, muchos andares han caminado su asfalto, el mío también recorre Toledo, que es tan señorial como Musulmán, Judío y Cristiano.

Geranios adornan sus balcones, olor a belleza se atesora por los rincones, dentro de sus recios muros se esconde algún pasional secreto, y la devoción de sus fieles se mezcla con el caudal de un río que eleva el susurro de sus aguas hasta las iglesias de la ciudad y sus altares.

La Catedral, monumento imponente y vetusto de peregrinación, que en su alba fue una simple mezquita, de la que quedan antiguas creencias, como la de la conservación de su primera piedra y otras leyendas, pero sin duda, todos tienen la certeza de que el lugar que se eligió para su construcción, es el más místico de Castilla y su tierra.

En este instante, en uno de sus bancos me hallo sentado, madera compacta y noble que otorga descanso, en este que es el día de la Virgen del Sagrario, cuya pureza y bondad brinda su guía durante la eternidad de los años.

Quizá fue Ella la que provocó la elevación de este espíritu, que hasta aquel entonces se encontraba marchito, la que le insufló un soplido de ilusión, a ese mi maltrecho corazón, pues entre aquellas gruesas columnas, al contemplarla con atención, volví a sentir aquellos sentimientos de antaño, los que mi memoria no logra recordar a que inocente edad olvidó.

El coro entonaba Glorias al Cielo, ese que retornó a mi alma y mi cuerpo, más no sé ni sabré si fue sugestión o tu Divina persona, la que a aquella hora me devolvió todo lo que fui.

Lo que a este ser que soy yo le define, aspirando siempre a ser justo y cauteloso, que aunque a veces sé que reniego de lo religioso, sus enseñanzas comprendo que me calaron hondo, y me hicieron poseer una voluntad que es mi orgullo, una que sentiré mientras exista como una de las más fuertes y firmes que conozco.

Escrito el 26/08/2014.