AQUELLO QUE SE QUEDA.

Paseaba con los pies descalzos por la arena de la playa, la brisa bailaba con su melena, alguna lágrima recorría su rostro, su pasado se perdió, olvidó su tristeza, pues su melancolía no recuerda el camino de retorno, su alma ya no siente pena.

Hace años que se adentró en aquél mar de aguas turbulentas, las olas golpeaban con violencia su pecho, poseía su corazón sal para el hambre y espuma para el sufrimiento. El mar era este mundo, sus profundidades la muerte de la que su espíritu se salvó, y el poder de las corrientes y el dolor que causa su frío y su soledad, fueron los más desagradables de todos los tormentos que en su oscuridad anidaban.

Mas hace poco, en una noche repleta de estrellas, encontró a una bella sirena, que le rodeó con la suavidad de sus brazos, que le acogió y le acurrucó en su seno, y le llevó a una isla secreta, cuya tierra entiende de sentimientos. Allí hay un castillo, y de su torre más alta cuelga una bandera, que fue tejida con las manos de lo honesto, su lana es la que envuelve desde entonces a ese amor que es puro y verdadero.

En este lugar colmado de felicidad, a base de caricias se borró el recorrido de sus pasos. Las huellas de antaño se fosilizaron, como lo hicieron las nubes de tormenta, y la alegría que él siente es por tenerte a ti sirena de ensueño, a su lado.

A la hora en que todo finaliza, cuando llega el ocaso y se comienzan a apagar todas las luces, le volví a ver pasear con los pies descalzos, su faz se encontraba avejentada, ajada por surcos de experiencia, pero reflejaba una sonrisa, la de una existencia que había sido plena. Fue entonces cuando de su interior sacó una paloma, permitiéndola extender sus alas, y la lanzó al viento, observándola volar hacia el mar, ya que quiso que alguien recién venido disfrutase de aquella misma senda, la de la libertad, aquella que él en suerte y fortuna pudo experimentar.

Sin embargo sabe que sólo la consiguió al atarse a ella, y satisfecho con lo vivido se adentró para siempre en la profundidad de las aguas, para continuar así disfrutando gracias a su Fe del amor, y de la mutua eternidad de las confidencias que se hicieron, ellas no son únicamente palabras.

ESCRITO EL 21/09/2014

 

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