A LA ESPERA DE TUS LABIOS

Sueño y estoy despierto,

 esta ansiedad que siento me atenaza,

el ocaso de un nuevo y lánguido día

presupone junto a ti un bello mañana.

 

Tú, que eres dulce alegría,

tú, que das esperanza a mi alma,

regresas a estos añorantes brazos,

vuelves feliz

siendo realmente mi amada.

 

En esta noche en vela,

una más ésta entre tantas,

desea mi cuerpo tenerte,

quiero observarte desnuda en mi cama.

 

Tú, esa bella y huidiza locura,

tú, dulce sirena varada,

que apareces de repente entre el gentío,

que atraviesas mi corazón con tu espada.

 

Ojos de luz y de sol,

labios de fe y de pasión,

sólo hacia ti miran mis ojos con devoción,

pues tan sólo tú puedes ser la dueña de mi amor.

 

Escrito el 07/05/2014. Reescrito el 26/02/2016.

 

Anuncios

EL PRIMER ENCUENTRO CONTIGO

Nació un día nublado de lluvia incesante, una mañana melancólica en la que tuve el inmenso placer de encontrarte.

Subido en el tren, ese que guiaba mi rumbo hacia ti, pude comprobar que mi cuerpo no sentía ni nervios ni ningún tipo de esperanza, que mi corazón no estaba predispuesto para enamorarse con tu primera mirada, dándome cuenta al fin de que abandoné la inseguridad que poseía de crío, puesto que en un hombre ya me había convertido.

Después de sufrir en el pasado algún fracaso doloroso, decidí que debía ser yo mismo, sin pretender aparentar ni más ni menos que lo que realmente soy, siendo ello un ser que intenta mostrarse hacia este caótico mundo como una persona de carácter fuerte, que tiene un alma libre, con el interés de ser siempre honrado, y ante todo lo que en mi existencia suceda honesto descubrirme.

Al llegar a Madrid no te vieron mis ojos, y pensé por un instante que no habrías venido, pero observé una figura femenina que se protegía del tiempo, y en la calle de Atocha pronuncié por primera vez hacia el viento tu nombre.

En ese momento el cielo se iluminó, pudiendo al fin contemplar lo que es tu bello rostro, fue entonces cuando tu boca me ofreció su amplia sonrisa, y ese gesto, el primero que tuviste hacia mí, se representó en mi imaginación como el regalo de una rosa.

Fue entonces cuando después de una cortés y formal bienvenida caminamos como si fuéramos dos viejos amigos que iban a ver juntos una exposición de arte, y aquel se convirtió en el primer paseo que dimos, un trayecto desinteresado y distante, pero quizá en él una fuerza poderosa y oculta conspiraba para unirnos.

Lo intentamos en un par de salas, pero a esa hora había mucha gente, y decidimos desistir y resguardarnos del frío. Al poco nuestro encuentro se calentó al sabor de un café delicioso, las tazas las sujetábamos con decisión y sin embargo algo nos inquietaba, nuestras manos temblaban levemente, y nuestros pechos dudaban.

Pero aún así, allí sentados en dos cómodos sillones, uno en frente del otro, la conversación que iniciamos duró más de dos horas que me parecieron un hermoso instante, un momento con olor a bienestar y a fresas, pleno de empatía, sosegado, pudiendo ser mi persona más auténtica, y al serlo de este modo alcanzando lentamente el alma de ella.

Hablamos de la familia, de lo que cada uno piensa y siente sobre Dios, de lo que ambos hacemos….. en definitiva, conversamos sobre lo que nos había deparado la vida, y quizá alguna chispa brotó, o simplemente una vaga ilusión, y sin comprender el porqué el cielo aún oscuro parecía brillar en nuestro interior.

Me hallaba tan lleno de paz que cuando miré el reloj me quedé sorprendido, dando de este modo por concluido nuestro primer encuentro.

En el viaje de vuelta le envié un mensaje agradecido, expresándole el buen momento que había pasado junto a ella, y ese mensaje retornó hacia mí con otras palabras, te había hecho feliz conocerme en persona.

Por ello y por lo que pueda pasar hemos convenido que queremos continuar la historia empezada, mas no vamos a buscar ni forzar otra cosa más de lo que vaya surgiendo, quizá el destino nos depara una auténtica amistad, o tal vez aparezca algún destello de amor que nos convierta a ambos en amantes eternos. Pero sin poder saber esto aún, lo que sí sé fehacientemente es que siento una cierta dulzura hacia ella, algo que no sabría cómo explicar, y que con el tiempo a su lado tendré que descubrir.

Ese mismo tiempo que es sabio, seguro nos dará la forma que estime oportuna. La nuestra es una historia que inicia y que comenzó ayer, durará mientras nuestros sentimientos mantengan su llama viva…

Escrito el 02/03/2014. Reescrito el 26/02/2016.

ELLA Y ÉL

Era una tarde soleada de mediados de Marzo, él había tenido un mal día, uno de aquellos que son despiadados con uno mismo. Aposentaba el deseo de alejarse de un mundo que se le representaba hostil, sin embargo, sabía que debía hacer un esfuerzo, y es que tenía que encontrarse con aquella misteriosa y atrayente mujer.

Después de un breve saludo, de un cruce quizá esperanzado de miradas, se encaminaron a disfrutar de una exposición de Cezanne en el que era su segundo intento, la mejor excusa que encontraron para un nuevo encuentro.

Fue entonces cuando aquel hombre decidió dejarse llevar olvidándose por un momento de todas sus penas, y así quiso tener un atardecer tranquilo, un anochecer agradable, un momento de paz junto a esa dama que acudió a la hora prevista sin que él lo esperara.

Al entrar en la exposición le pareció que la gente a su alrededor desaparecía, era como si se encontraran ambos en una soledad que en ese preciso instante compartían. Contemplaban extasiados la hermosura de los cuadros de un maestro sin apenas enterarse de que su arte les estaba enseñando cómo entre ambos algo surgía, cómo algo latía y crecía. ¿Era ese el inicio de una nueva historia de amor?

Para ella una de aquellas pinturas era especial, su textura, su color, el trazo que la mano del artista había marcado, y él si hubiera podido le hubiese puesto en aquel instante la luna a sus pies, pero con humildad le regaló lo que estaba a su alcance, una sencilla reproducción, y dio un vuelco su pecho al sentir cómo aquella mujer ante este gesto se conmovió.

Se encaminaron hacia el Palacio Real, y Madrid entera los contemplaba envidiosa. Al sentarse, al observarse, al dialogar ….. en el transcurrir de un tiempo en el que estando uno al lado del otro parecía que no importaba nada, él sintió un impulso reprimido de besarla, mostrándose inseguro, miedoso, puesto que no deseaba cometer un error grave que terminara con lo que se le aparecía ante sí como si fuera un sueño ….. aunque ella lo intuía, y con su mirada cada vez más apasionada se lo pedía.

La llevó a un restaurante italiano que no conocía personalmente y resultó ser la mejor velada que recordara…. y sin saber aún muy bien si fue por estar en su compañía o por el encanto o embrujo de aquel ocaso castizo, en el paseo que les guiaba al adiós de aquel día, quizá con la ayuda de algún osado Ángel celestial, se aventuró a besarla, y ella le ofreció sin resistencia sus labios. Contenían un sabor dulce, un tacto suave y carnoso que se entregaba abierto al placer, y unidos de la mano continuaron su trayecto deteniéndose en cada rincón, abrazándose, acariciándose, preparándose para el olvido de un pasado difícil, de un pasado en el que no se conocían, en el que él miraba hacia el cielo mientras ella, sin saberlo, le entonaba como en un suspiro la melodía del aquí te espero, el canto del en un bello día nos encontraremos……y ninguno de los dos esperaba aquel comienzo ni esa fulgurante pasión, sin embargo en sus corazones no se encontraba el arrepentimiento, y  apoyados en un ventanal de la Gran Vía se entregaron al principio del amor….

Hoy se verán otra vez ante el Oso y el Madroño, y se buscarán con los ojos, juntarán sus labios de nuevo, porque sin duda un sentimiento entre ellos dos está creciendo.

 

Escrito el 15/03/2014, reescrito  el 25/02/2016.

DESCUIDOS

Hay horas, días, semanas, en las que mi memoria se encuentra al abrigo de un pasillo largo de paredes blancas. Si bajo los ojos, puedo ver sobre su suelo de mármol rojo mis pies, y en ese instante notar cómo arde mi torso, consumiéndose como la vagabunda ceniza que siempre llegado el momento se marchará de la mano del viento.

En ese transcurso indeterminado de tiempo que en ocasiones me aqueja, que en mi interior avanza lentamente en contraposición a las agujas y el cucú del reloj que lo hacen de manera veloz, me percato de que aunque yo me halle plenamente ausente todo lo demás sigue, y comprendo que así debe ser, que poseo poca importancia, y así reconozco lo absurdo del ego humano, cayendo a la vez en la cuenta de lo necesario que es sentir pasión por algo, en lo prioritario en lo que se convierte amar….

Y sí, a veces me doy cuenta de que por costumbre, educación o vicio, busco en la sonrisa del otro la propia, y en su bienestar el mío, e intento ser feliz sin ganas. Mientras, la amargura se derrama en mi alma y me escuece, y mi insatisfacción va en aumento, crece como el caudal del río en las mañanas de lluvia, en esos tristes amaneceres en los que doy un paseo a solas a su lado, y todo alrededor mío se oscurece, se apaga como esa vela que agoniza porque a alguien se le pasó soplar para que llegara su descanso…..

Sin más, y aunque mi esperanza parece esconderse con temor, coqueteando de esta manera mi espíritu con esa melancolía que parece perpetua, en el ir y venir de estos soles y sus lunas, en la soledad y el silencio que me permite este cuarto, coloco sobre mi mesa un papel, y con mis dedos agarro cualquier lápiz…..y sé que en esos momentos no tengo muchas ganas de escribir, pero que al poco tiempo notaré como una luz emerge de cada palabra, y vuelvo a sentir el deseo de estar vivo, y la imperiosa necesidad de abrazarte a pesar de que de nuevo en este anochecer que llega te encuentras lejos….mas no te preocupes, porque mi consuelo es rememorar tus besos, sé que pronto los volveré a saborear, ya que tú eres aunque a veces no lo creas, lo que yo más quiero….

Soy sensato, y sé que hay y habrá horas, días, semanas, incluso años, en los que me olvidaré de mí mismo y descuidaré así mi amor propio…..pero también hay instantes como en el que me encuentro ahora, en los que me doy cuenta y pretendo cambiar, porque siempre existe un presente y un futuro, un aquí y un ahora sin excusas, y esa miedosa esperanza encuentra de nuevo la valentía, porque la vida sigue, y si tú te paras mucho tiempo puede ser que llegues tarde para cuestionarte sobre aquello qué hiciste mal……y en ese instante amigo mío, sí que serás realmente como la ceniza que se marcha con el viento…..

Por ello, si me permites un consejo del que yo mismo me quiero concienciar, solo puedo decirte……

Ámate a ti mismo….. déjate amar…… Escrito el 23/02/2016

 

NO SÉ QUÉ ES EL AMOR

Jamás podría explicarlo a pesar de mis lecturas,

nunca hallaría las palabras adecuadas,

ni los ejemplos,

aunque los buscase como un loco en una de mis noches de insomnio,

esas en las que únicamente transitan por las calles los gatos,

o quizá algún que otro escritor perdido,

con su libreta en la mano,

con su corazón herido.

 

Tampoco podré recordar aquellos campos en los que maduró mi niñez,

me olvidaré de los álamos del patio

y de mi escuela,

del color de los almendros,

de esta ciudad,

de lo que hice mal,

de lo que sin pretenderlo es mi condena.

 

Lo que sí retornará a mi memoria

es el resplandor de tu rostro,

su bella sonrisa,

el calor de tus abrazos,

la suavidad de tu tacto…..

 

Pero debo reconocer que no sé qué es el amor….

 

A pesar del tiempo y de mi búsqueda,

y de mi experiencia que aún se encuentra recién nacida…..

 

Y me pregunto a menudo

si no será esta preocupación constante,

estos deseos de cuidarte y de hacerte feliz,

de ser cada día mejor,

de ser de tu pasión su principio y su fin…

 

O quizá sean estos celos cuando noto que estas lejos,

o cuando intuyo unos ojos indiscretos,

los ojos de otro hombre,

las pupilas lascivas que codician lo que ahora y siempre será mi deseo…..

 

Tan solo me queda una esperanza,

y ésta es la de envejecer contigo,

que me quieras tanto como yo lo hago,

aunque aún pobre de mí,

no sepa si te amo….

 

Únicamente sé lo que siento,

siendo esto un dolor infinito a la vez que una tremenda alegría,

el placer de que puedo juntar nuestros labios,

y la ilusión de un nuevo amanecer a tu lado cada día.

 

Pero aun así yo no sé qué es el amor….

quizá seas tú,

quizá lo que siento,

¿qué puedo saber yo?.

 

Sólo sé que busco tu luz en mi oscuridad,

y que únicamente junto a ti deseo mi eternidad,

pues tu eres mi más preciado tesoro,

la única mujer que me puede enseñar lo que significa amar.

 

ESCRITO EL 11/02/2016

CON MIS MEJORES DESEOS

Después de atravesar seis gélidos inviernos

sin apenas vacilar,

de realizar en ellos un esfuerzo continuo,

comienzas a sentir el triunfo y su bondad,

pues es un paso menos que dar,

es en tu vocación el fin del principio.

 Mas reconozco que en mi interior

 crece por momentos una nostalgia prematura,

y una cierta melancolía me invade,

pues no recibiré tus bromas por la mañana,

ni me enfadaré gracias a nuestras absurdas discusiones.

 

Por eso y por mucho más

 es por lo que me apena ver como partes,

 pero me alegra más que cumplas tu sueño,

jamás vuelvas,

pues soy feliz al comprobar cómo tus alas surcan el cielo.

 

Te pido que como hace la gaviota cuando observa su mar,

tú continúes soñando,

sé desde hoy la lechuza que enseñe a caminar,

y esa paloma que con su laurel en el pico

 muestra el mensaje de las palabras de Cristo,

 sé abogado y custodio de la paz….

Mas con Yai sé por siempre la golondrina que ama y que se deja amar,

crea una familia y acurrúcala en el interior de tu alma,

mas ante el furor compórtate con calma,

mantén vivo el fuego en tu hogar.

Yo confío en que recuerdes según tú a este mal escritor,

 al menos cada vez que laves tu ropa,

pues él supo que tarde o temprano lo lograrías,

y ahora sonriendo alza por ti su copa.

Confieso sin más  que me siento emocionado al escribir este texto,

no es para decirte ni mucho menos adiós,

 sino para que sepas que al menos en algo te aprecio….

 En este momento con total sinceridad te deseo lo mejor,

rezo por ti esta noche a nuestro Dios,

pues Él hizo posible que te cruzaras conmigo,

por eso le estoy y te estoy agradecido.

Aquí estaré,

observaré desde mi cueva lo que te ha marcado el destino,

solo me queda decirte

vuela alto maestro,

 nunca dudes de que aquí tienes un amigo.

A CARLOS MARTINEZ GOMEZ

CON MIS MEJORES DESEOS EN SU NUEVA ANDADURA.

UN FUERTE ABRAZO AMIGO,

         GRACIAS POR SIEMPRE MAESTRO.

            Escrito el 03/02/2016