UN ALEGRE Y NOSTÁLGICO FIN

Me dijeron hace apenas un par de días que te habían desahuciado,

que te ibas y ya no quedaba nada más que hacer salvo resignarse.

Comentaron que desde ahora serías tan sólo uno de esos vagos recuerdos en blanco y negro,

poco a poco más y más borroso, cada vez más lejano.

 

Me quedé pensativo entonces,

pregunté a la soledad de mi cuarto cómo es que te vas tan rápido,

cómo te marchas después de tantos paseos contigo,

de tantas fotografías por esa Barcelona agitada y convulsa,

cómo después de las conversaciones, de nuestras confidencias,

de las huidas del tedio y el miedo yendo de café en café por los barrios

de un enojado y confuso Madrid.

 

Mis ojos demuestran que te comienzo a añorar, sí,

comprendo que en este instante ya te falta muy poco,

estuviste a mi lado cuando recibí la noticia de que seré padre

y no me abandonaste a mi suerte en el trabajo,

estuviste siempre presente,

incluso en esos días en los que parecía que todo iba a hundirse y se largaba al carajo.

 

Tus enseñanzas me otorgaron la experiencia suficiente

que me ayudó a no desfallecer,

me provocaste tantas y tantas sensaciones,

me causaste tantos sentimientos,

tantas tristezas y alegrías,

que en este momento me cuesta perderte.

 

Estuviste a mi lado y el de mis amigos.

En un banquete de bodas comimos, bailamos y reímos como si estuviésemos locos.

Celebramos con el abuelo más jovial ese ejemplo de vida que día tras día nos da,

y sí, por desgracia también fuimos testigos de la amargura en esa inesperada ausencia

que jamás tan pronto debió suceder.

 

Por todo ello yo puedo decir

que fuiste en muchas ocasiones malo,

realmente despreciable durante el tiempo en el que convivimos,

mas en la mayoría fuiste para mí muy bueno.

 

En verdad me da pena perderte,

sé que nunca vas a regresar.

 

Te diré mi adiós tal y como nos conocimos,

comiendo uvas, rodeado de mis seres queridos,

pero eso sí, mis espaldas tendrán un año más.

 

Reconozco que a pesar de los pesares

fui muy feliz contigo,

bridaré por ti, puesto que estoy contento de haberte conocido.

 

Mas ahora guardaré silencio,

vete ya, que se está haciendo tarde,

gracias por las vivencias que me dejas,

te agradezco también el poder seguir con los míos,

no te preocupes, que no vas ser nunca un simple número,

por siempre estarás en mi memoria,

te recordaré sonriente,

mi pecho bien dentro te cobijará.

(DEDICADO A ESTE AÑO 2017 QUE LLEGA A SU FIN)

ESCRITO EL 24/12/2017

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