CONFESIONES DE ALCOBA I

A menudo, cada vez más de continuo, me gustaría estar completamente oculto, no escribir más, no hablar, empequeñecer a la vez que me pudro en un rincón, y así ver pasar el tiempo. Observar ajeno a este mundo y en silencio como se escapa mi vida.

A veces tengo el deseo de cegar mis sentidos para jamás volver a contemplar ni sentir la belleza o el arte, el dolor o el derrumbe, tu llanto, ese que tanto me duele, o el horror de una muerte que se presiente, que se acerca a algún ser querido, que atrapa lentamente mi cuerpo, que encarcela un espíritu que aturdido comprueba como se le escapa el resplandor de su brillo.

Constantemente me veo cobarde, inútil para el día a día, por instantes me cansa esta vida, y quiero huir, de la presión, del escaso talento, de tanta lucha y desidia.

Hoy miro al oscuro cielo de esta noche, y noto como me invade el aire frío de invierno, una lágrima recorre mi rostro, mientras descubro triste y solo que no valgo para esta existencia de lobos.

Comprendo que la sensibilidad que me envuelve es y fue excesiva, y reniego de ella, de su culpabilidad, de las cargas que me brinda. Pero es algo que de mi no se aparta, que permanece perenne, que es mi cruz maldita, algo que me proporciona otros ojos, algo que me guía a la locura.

Ojalá fuese un tonto, un inocente desvalido, me rebelo siempre como un inconsciente, ante causas perdidas pido justicia y despotrico hasta perder toda razón y sentido

No creo que el ser humano se merezca ese nombre, ni tampoco que existan nihilistas. Sí en el deber de perdonarse, en la sabiduría y la humildad que hay en reconocer los errores, y en la necesidad que habría de verse desnudo cada ser a sí mismo.

Quizá al darnos cuenta de nuestra debilidad, de lo pordioseros que podemos llegar a ser, de lo contradictorio entre lo que es dicho y lo que es finalmente hecho, podríamos obrar con libertad, y así intentar combatir contra nosotros mismos para merecernos el nombre al que tendríamos que aspirar, lo que sería nuestro mayor éxito, alcanzar el grado justo de humanidad.

Y con esto quiero expresar que nadie es más grande que nadie, y que cada cual es juez de su propio camino, a unos se les concedieron unas habilidades, a otros que de ellas carecen quizá tendrán un corazón que es casi divino.

Sé que yo no soy mejor que tú por escribir estas letras, tampoco tú eres peor por ignorarlas y seguir tu camino.

ESCRITO EL 28/12/2014.

 

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ENTRE EL CÓCTEL DE GAMBAS Y SUS SONRISAS.

Me dio una especie de espasmo, un escalofrío, entre el cóctel de gambas y la sonrisa de mi padre algo marchaba mal, una inquietud se empezaba a apoderar de mi cuerpo haciéndome mover de forma compulsiva el dedo índice de mi mano derecha.

Mi madre reía, alguien había dicho algo supuestamente gracioso, mi hermano me propició un codazo en el hombro que en ese instante no supe interpretar. Estruendo, ruido, júbilo, las voces de la televisión mezclándose en un infernal caos con las de mi familia, y mi sobrina que comenzó a chillar mientras a su vez mi cuñada le pedía gritando que se calmase.

Desaté el nudo de esta corbata que no era yo, sino un complemento que no me pertenecía, con el que tenia que convivir en ese día, a pesar de lo incómodo, a pesar de que a la mañana próxima me olvidaría de él porque habrían cambiado las circunstancias.

Me ahogaba, me faltaba aire, agarré una jarra que temblaba, gran parte del agua que contenía se derramó por el mantel. Bebí y me levanté, me excusé en un susurro y salí de aquel cuarto lleno de un aroma que se asemejaba al de los posos de un café con sabor a felicidad navideña.

Recorrí la casa en semi oscuridad, siluetas de cuadros, claroscuros en cada estancia, peldaños que gemían a mi paso, y yo que subía al mismo tiempo que mi angustia crecía, encaminándome hacia mi antiguo cuarto.

Sabía que había algo ausente, sentía ante ello frustración y rabia, encendí la luz de la lámpara de la mesilla de noche, y allí se hallaba el misterio de lo que hacía zozobrar mi alma.

Una foto, una sonrisa, esa mirada, la evocación de un abrazo.

Puesto que tú eras en esta maldita y entrañable fecha lo único que me faltaba.

Escrito el 24/12/2014.

HARTO.

Estoy harto de cualquier ciudad sin mar,
con sus tugurios de mala muerte,
los eternos vuelva usted mañana,
y su orgullo, la falta de sensibilidad en ese aire patente.

Cansado del pintor y sus pinceles,
de aquello llamado arte y su insensato comercio,
de quererte sin jamás poder abrazarte,
de la insana soledad que noto sin ti en el lecho.

Pagado del nihilismo y sus adeptos,
de la religión y su ceguera,
de ese Dios que a la vez castiga y siente pena,
de toda misericordia que esconda tu condena.

Hastiado de los libros y sus letras,
de aquellos autores que no saben escribir,
de otros que son mi envidia y mi entrega,
brindo por los bellos sueños que me hicieron sentir.

Reniego del café por la mañana,
de la falsedad en la sonrisa,
del siempre tú tienes la culpa,
de esta persona reflejada en el espejo y su memoria.

Incrédulo me confieso de toda bondad desinteresada,
del poder sencillamente porque quiero,
a esta noche la seguirá otro alba,
aunque yo no sea participe de este mundo ni de su cuento.

Odio el transcurso del tiempo,
escuchar cerrarse esa puerta maldita cuando te marchas,
las ausencias que no contienen su olvido,
a veces odio aunque quiero al autor de este texto y sus palabras.

Escrito el 18/12/2014.

LO POCO QUE SÉ.

Sé lo poco que comprendí de los autores y de algunos de sus libros. Las lecciones que recibió mi vida, las que posee la experiencia, las de mis breves días. Lo retenido de los actos de mis padres, de sus palabras, de los constantes errores. También seré lo que hizo de mí el entorno, esa tierra cambiante, mis paisajes perdidos, las influencias ajenas, y esas enemistades que se iniciaron como casi todo en la escuela.

Aprendí que soy polvo en condena, que una eterna duda se halla encerrada en mi pecho, que esta mente es un torbellino enfermizo de ideas, y que en mi alma tengo un ansia que crece, el de una libertad inexistente.

Entendí que es imprescindible ser consciente del presente, y que debes de comprender como llegaste hasta donde estás. Mas si tus piernas se cansan por la dureza del camino, proyecta un nuevo futuro, da un paso hacia donde te guíe un latido, lucha por aquello que tu alma siente como una necesidad.

Sé que no hay que ser falso en el amor, y que cada cual no suele tener lo que se merece. Observé que esta sociedad a menudo considera al más pobre de espíritu como a un triunfador,  y que esa gente a mí no me importa ni me interesa, simplemente no existe, pues no se merece ni mi condena.

La honestidad no vende portadas, la mentira es un Dios que abre puertas, la sinceridad se pide con una voz muda, y lo que quieren oír tus oídos es preciso que se escriba con letras de oro, porque aunque ello sea pura falacia, representa lo grande que eres,
e iluso así te sientes.

Pero la enseñanza más importante, por lo que doy ahora fin a este texto, es que nunca debes decir todo lo que sabes, que tienes que ser prudente, pues esclavo eres de lo que has dicho, y después de nada sirven posibles lamentos.

Mas da igual el orgullo, la paciencia y lo escrito, ya que hoy se asomó insolente el sol, sé que mañana un mar de oscuridad cubrirá este cuerpo, mi ataúd está a la espera, y mi obra, mi gente y este mundo, olvidaran todo lo que me hizo sonreír, y nunca sabrán con certeza cuáles y cuántas fueron mis penas.

Seguro que es mejor así, cada uno es juez de su propio camino. Tan solo me queda respirar, sentir y amar, mientras aún corra magia y sueños por mis venas.

Escrito el 15/12/2014.

JORGE Y YO, NUESTRA RELACION.

Aquel instituto del pasado,
mi tiempo de estancia en él,
tu llegada de improviso,
la primera sensación,
nada importaba,
todo era en nosotros
juventud, dolor y placer.

Me ahogaba en mi pena
gracias a mi enfermedad maldita,
tú noches de bar en vela,
alcohol y mujeres,
colegas y fiestas,
días que terminaban al amanecer.

Entre mis libros
te observaba fluir,
mientras que mi estanque era negro,
un desear y no poder,
un suspirar sin morir.

Yo huraño solitario y penitente,
tú persona cortés,
te abrí una puerta sin recelo,
bien sabes que no lo suelo hacer.

Años de sentirme mal,
de quiero y no te quiero ver,
colgado del hilo de un teléfono,
pendiente de ti,
también de otros que decidieron no permanecer.

Pocos viajes juntos,
muchas cenas y palabras,
oscuridad de carretera,
paseos nocturnos,
comprensión a cuatro ruedas.

Charlas sinceras,
confidencias de sueños
que yo recordaba al alba,
un teatro y un concierto,
silencio,
Rulo tan sólo a los dos nos canta.

La nuestra es una bella historia de contrarios,
pura leyenda de una amistad.
En la memoria recuerdos grabados para siempre,
la felicidad de encontrarte,
el sentimiento de quererse,
porque como bien dijiste,
aunque nos separe la distancia,
un huracán o la tormenta,
aquí, en cada uno de nuestros pechos estará el otro,
ya que seremos amigos mientras dure la eternidad.

(Dedicado a mi amigo Jorge Constanza)

Escrito el 13/12/2014.

HOLA HIJO ENTRA.

A esta hora mira hacia el mar desde un balcón de Alicante, atrás dejó su Madrid, esa existencia un tanto bohemia, el profundo descreimiento en un mundo honesto, su añorado Cuatro Caminos, lo que era su gente, y aquella insana soledad que le otorgaba fantasía a sus sueños.

En la vitrina del pasado, mujeres y sus perfumes, libros, bares y fiestas, tantas historias….. y en su niñez de Alcaudete una cruz que marcó su vida, que salvando las distancias hizo lo propio con la mía.

Todavía, en algunas noches malditas puede sentir cómo los perros del desconsuelo se abalanzan sobre él, le muerden su espíritu, le arrastran hacia su más que digna vejez. Su consuelo es una ventana entreabierta, aquel agradable sabor a tabaco de liar, el traqueteo de la vieja Olivetti, y aquella solicitud educada de su padre a la secretaria Angelita para tener una conferencia con Talavera. Pero más que eso es la evocación de esa mirada que se levantaba ante su presencia, la voz que decía ‘’hola hijo entra’’, la silla vacía que él ocupaba, y aquél olor inconfundible a lápiz y goma de borrar, a papeles y tinta, a pana gruesa y honestidad, a enseñanzas que con el tiempo aún regresan.

En esa percha puede ver aún la boina y el gabán, puede sentir aquellos ojos puestos en él, y sobre todo ahí está esa ventana entreabierta entre los dos, es una parte de su alma, algo que entre ellos es como un secreto, algo que a pesar de la ausencia jamás se cerró.

Contemplando en esta tarde este mar que está tan alejado de aquel momento, nota que en el corazón tiene un jirón que jamás se curará de perpetua gratitud, lo que le configura a él mismo, el desgarro de un adiós paterno que siente y sabe que es un hasta luego, y una invitación eterna al amor….. y todo ello con tan sólo rememorar tres palabras: ‘’Hola hijo entra’’.

(Me parecía que merece la pena contar un esbozo de este ser de alma y mente privilegiada que es mi tío, que pienso que como nos pasa a algunos jamás se adaptó a este mundo, por el que siento un gran aprecio y orgullo, a pesar de que en muchas cosas somos opuestos. Perdona a este contador de historias que relata como verdadero lo que quizá no es del todo así, pero que quiere creerlo)

 

ESCRITO EL 08/12/2014.

AYER MI LUNA NADABA

(A MARISA, A MENUDO ESA ESFINGE DE ROSTRO INSENSIBLE QUE SIN EMBARGO POSEE UNA PROFUNDA SENSIBILIDAD, ELLA ES LA MUJER POR LA QUE CON CADA MOMENTO COMPARTIDO COMPRENDO MÁS QUÉ SIGNIFICA ESO DE AMAR).

Anoche vi una lágrima tuya, recorría esta blanca baldosa que ahora limpio en el alba. Te prometo que jamás pude observar algo tan hermoso, no es que quiera o me guste verte sufrir, sino todo lo contrario, deseo que te abras para ser feliz, para que aprendas que no hay nada de malo en ser un poco más humano.

Porque nadie puede mantener su pecho imperturbable ante todo lo que le acontece, y el dolor muy a nuestro pesar es inevitable.

Vívelo en cambio como un modo de salvación, pues es lo que nos hace valorar más las cosas de este mundo, lo que nos hace apreciar nuestra vida. Incluso, a veces es lo que nos invita a ser responsables, a pesar de que en algunas personas un exceso de sufrimiento les llega a insensibilizar, les corroe, y les hace odiar, sentirse desgraciados hasta volverse por ello seres infames.

Creo que sin el dolor no podría haber ni madurez ni empatía, no podría nunca existir amor, jamás compartiríamos nada con profundidad, sólo veríamos de la máscara del de enfrente su alegría, y yo, porque te amo, anhelo ver la tuya al completo, y una vez estudiada y comprendida, quiero quitártela para al fin poder besarte realmente, y así alcanzar toda esa belleza y terror que intuyo que como nos pasa a todos tú también escondes.

Y es que deseo compartir contigo el dulce y amargo vino que nos ofrezca esta vida, quiero emborracharme junto a ti de un sentimiento mutuo, uno sin fisuras, que se sustente siempre en el respeto, en el cariño, en la admiración. Quiero embriagarme a tu lado de amor.

Tengo la esperanza de que tu corazón, que en ocasiones es como un témpano de sombras, vea en mi la luz que le puede proporcionar calor y descanso, que sepa que en mi persona puede tener una confianza plena. Por eso te pido y te ofrezco lo que cada una de nuestras soledades necesitan: amparo en la desgracia, pasión en el lecho, alegría a raudales, y mi sincero amor como sentimiento.

Ayer mi luna nadaba entre su pena y la nostalgia, se halla lejos de su tierra, a cada minuto está más cerca de mi alma.

Perdóname, quería regalarte una rosa, y al no poder en la distancia, sólo se me ocurrió escribirte este texto.

Escrito el 07/12/2014.

PARA AQUEL QUE LO ENTIENDA.

Habita en mi mente
una constante melancolía,
no es ninguna enfermedad,
tan sólo coherencia,
un modo de transitar
por esta alocada vida.

De mis ojos, a menudo,
se desprenden lágrimas
al extender su velo la noche,
y maldigo el momento del alba,
odio tener que levantarme
en vez de permanecer postrado
sin sentir nada,
tal y como lo puede hacer un muerto
o imaginar un demente.

Todas las flores de mi jardín
ofrecen una tonalidad apagada,
muestran un color con tendencia a ser gris,
y sé que mis escritos
suelen ser tristes,
sobre todo cuando ellos
no hablan de ti.

Entiendo que el pesimismo
es la realidad que me posee,
con ello no nací de tu vientre madre,
es algo que ante lo vivido
se apoderó de mi ser.

Ya que la crueldad del pasado
creó en mí esta humanidad,
acaricié lo peor de este mundo,
su desarraigo,
su ausencia de alivio,
su fatalidad.

Mas jamás me volveré a quejar
de lo que me ha tocado,
esta injusticia,
lo absurdo de sentir a tu lado
tanta soledad.

Confieso que quise morir más de dos veces,
que lo intenté en serio al menos en tres,
que en una de ellas un milagro me salvó de la tumba,
y que en esa ocasión decidí luchar por mi vida en lugar de perecer.

No me critiques por ello,
ni me digas que casi nunca sonrío,
pues desgarrada se siente mi alma,
por lo que comprendió en su camino.

Me apropio del pensar
de un lúcido filósofo,
me veo como un lobo
capaz de destrozar la debilidad
de cualquier otro.

También sé que cometo errores,
y que merece la pena continuar,
pues además de oscuridad,
hay una belleza por descubrir
en tu interior y en el corazón de
los demás.

Quizá nuestra mayor condena
es el afán de buscar a toda costa
una ilusoria felicidad,
deberíamos aprender a convivir,
y llámame loco y soñador,
pero rezo porque en un mañana cercano
un maestro enseñe a los niños
lo que significa realmente amar.

Por favor, perdonarme hoy y siempre la tristeza,
pues no es lo que quiero,
es lo que soy.

Y no se preocupen,
porque me divierto a mi manera,
vivo intensamente,
porque mi pena no impide que quiera
a este mundo
ni ame a su gente.

Escrito el 03/12/2014.

QUERERTE.

Quererte es este mal sabor de boca
al no poder hablar contigo,
es esta preocupación,
el desasosiego,
el deseo de ocuparme de tí,
aunque no necesites a este perro maltrecho.

Es ser alegre en tu alegría,
sonreírte siempre sin fingir,
notar como me invade la tristeza
en tus callados lamentos,
y sufrir como sufro ante tu dolor,
el que oculta tu silencio.

Quererte es besar tu cuerpo desnudo,
es no desear jamás otros labios,
ser contigo en esto de lo más sincero,
confesarte y mostrarte todos mis secretos pecados.

También son esas mentiras que a veces te digo,
aquellas que sé que te hacen sentir bien,
es convertir su falsedad en certeza,
luchar, eso es lo primero que te prometí hacer.

Además es no plasmar en un borrador estas letras,
ya que puedo jurar que las escribe mi alma.

También es saber que no te merezco,
y llegar al entendimiento,
que si te vas de mi lado para ser feliz,
a pesar del amargor del sufrimiento,
algo se reirá y se alegrará dentro de mí.

Quererte es el intento de ser mejor día tras día,
es otorgarte con humildad mi amor,
pues dinero no tengo,
tan sólo puedo darte mi pasión que es lo que soy.

Es llorar a esta hora tu ausencia,
no dormir hasta terminar este texto,
acariciar en esta madrugada tu recuerdo,
y gritar de rabia porque en este momento no te tengo.

Quererte es sentir lo que siento,
y tener la certeza de que este sentimiento será eterno.

Para Marisa Belarmino.

Escrito el 02/12/2014.

TOCAR FONDO.

Es saber que no existe para ti un futuro,
temblar de frío en frente del sol,
tener como único sueño un inmenso vacío,
ver despedirse de tu alma la pasión.

Es notar la melancolía del otoño en primavera,
caer de bruces en medio de una tempestad,
darte igual si eres feliz ni si vives,
desconfiar de la amistad y del desinterés en la bondad.

Es comprender que estás en este mundo solo,
y que en esta sociedad vales menos que un número.
También es abrir los ojos a todo el horror que nos rodea,
y entender que como a todos en algún momento te alcanzará la muerte.

Tocar fondo es llegar a saber que si no lo haces tú mismo
nunca te amará nadie.

Mas lo importante ante ello siempre es intentar renacer,
y luchar por no permanecer postrado,
por no quedarte dormido entre historias ilusorias de placer.

Es colocar la cordura necesaria
en el pedestal que ostentaba tu locura,
observar el lejano horizonte
y emprender tu marcha hacia él.

No clavarte el cuchillo en el pecho,
ni arrojarte al río del lamento y del olvido,
pues después de esta noche y su silencio,
puede que surja un resplandor,
una ilusión que te descubra el porqué debes continuar tu vida.

Y es que tocar fondo
es como habitar en el infierno,
por esto te pido que empieces a mover tus pies,
que perseveres ante el fracaso,
y aunque nadie más lo haga,
te ruego que creas en tí.

Ya que sé que a pesar de ser duro y en ocasiones cruel el trayecto,
a toda la desgracia y la pena se la puede vencer.

Escrito el 01/12/2014.