AQUELLA BLUSA BLANCA

Estamos a la espera de la aparición de la novia. Mi amigo, el mejor que tengo, está nervioso frente al altar. Yo con mi cámara de fotos intento mostrar una falsa alegría, haciendo instantáneas a los allí congregados y a la imponente basílica, con sus vitrinas repletas de Santos y al fondo, su rosetón lleno de luz multicolor.

El Cristo de madera ostenta su eterno dolor con la llaga en el costado, a mi creciéndome otra igual en el corazón, puesto que en este día tan señalado, ella me viene a la memoria, con su blusa blanca y su falda al vuelo, tan bella y risueña, cuando aún yo tenía unas calladas e ilusas esperanzas de tenerla por amor.

Pero elegiste a otro hombre más realista, poseedor de un futuro prometedor, aunque menos bohemio y soñador que yo. Evoco entonces como tu mirada se clavaba a veces en la mía, y como creía mi anhelo que aquello era signo de mutua pasión.

Mas cobarde de mí no di ningún paso al frente, ya que no hubiera podido merecerte, encontrándome en este momento solo, desdichado e infeliz, al verte en los brazos de otro, que te aleja cada vez más de mi.

Nunca te mencioné mi secreto, jamás en los momentos que después juntos compartimos. Ahora cunde el silencio, puesto que ya esta sonando el himno nupcial. Entrando radiante la futura esposa, mostrándose ante todos sonriente y feliz, vestida con un traje de un blanco impecable, como aquella blusa que ocultaba aquel cuerpo que para siempre perdí.

Al darse ambos con dulzura la mano, yo disparo mi cámara pretendiendo tapar una lágrima, ya que caigo en la cuenta en este instante, de que definitivamente te tengo que desterrar de mi memoria.

Puesto que tú, mi amada, has intercambiado un anillo de unión con otra persona, que se nombra mi mejor amigo, y que se entrega por completo a ti ahora.

Al día siguiente, borracho de celos, al contemplar las fotos del ayer en la pantalla de mi ordenador, veo en una de ellas tu mirada en la de él, y descubro que entre los dos existe ese auténtico sentimiento que nunca yo hallé.

Consiguiendo desde entonces únicamente olvidarte, teniéndote siempre presente, al colgar en mi pared esa foto, y ver lo feliz que con él te sientes.

No obstante, en algunas noches de nostalgia, te puedo ver todavía libre, ataviada con una falda larga y aquella blusa blanca. Apareciendo ante mi tan bella y risueña como aquella primera vez. En la que por ti, yo hombre insensato, perdí completamente la razón, sintiendo una pasión que debo desterrar aún de mi dolido y celoso corazón, deseando lo mejor para ambos, y ocultando la verdad, que jamás será mencionada, muriendo de mi boca a perpetuidad.

ESCRITO EL 30/11/2013.

Anuncios

LA PASADA NOCHE

Me despierto temprano y estás aún aquí tumbada. Tu figura tranquila y segura duerme plácidamente, y creo ver una sonrisa en tus labios, los mismos que besaron los míos anoche tan furtivamente. Siendo ambos como dos locos hambrientos, que se buscaban sin miedo entre aquellas sabanas raídas, deshaciendo con nuestras sacudidas la cama quejumbrosa, que encontró como único testigo la blanca luz de la luna.

Contemplo en mi memoria como me acariciaste la piel, y como lograste hacer que se estremeciera de placer, sin poder reprimir yo ahora un suspiro, al recordar que tu sentimiento era igual que el mío. Descubrí así una pasión que sólo podía intuir, cuando tu mirada pedía lascivamente mi tacto, acercándome la mano a tu pecho desnudo, y suplicando a mi cuerpo que entrara dentro del tuyo.

Levantándome ahora muy despacio, puesto que no quiero despertar todavía tus sueños, yo he cumplido esta noche los míos, al conseguir entregarme a ti por completo. Me siento y enciendo una tenue luz, que me sirve para plasmar este breve texto, que tantas veces escribí en mi pensamiento, sin haberlo logrado jamás en un verso.

En la soledad del silencio lo leo de nuevo, mirando a veces de soslayo tu incierta figura, esa que duerme tranquila y segura,  comprobando así que sigue a mi lado.

Mas de repente sin saber donde estoy, abro abrumado mis ojos en esta mañana, y observo como una de mis plumas se encuentra entre mis dedos, teniendo debajo un usado y arrugado papel, en el cual hay escrito, lo que aquí está expuesto. Comprendiendo en este momento, que me dormí cuando me disponía a plasmar, una bella historia, pero no consigo recordar. De quien era aquel cuerpo tan terso, del que sólo mantengo el sabor de sus besos, con la esperanza de que aquella dama olvidada, retorne a mi memoria en la próxima noche cerrada.

Escrito el 29/11/2013.

27 DE NOVIEMBRE

Hoy me pesa la mañana,
este tren y su gente,
esa lucha cercana,
que se barrunta en mi mente.

En este momento me sobra tu tacto,
todas aquellas corteses mentiras,
pues las descubrí en el mismo acto,
cortándome secretamente en tu presencia el pecho a tiras.

Mas aquello son asuntos del pasado,
ya no me importa tu falsa sonrisa,
ya que ahora vuelvo a tener un sentimiento alado,
que de tu recuerdo huye deprisa.

Aún así en este día no quiero alegría,
ni ninguna tristeza ni ningún odio,
ni que me otorguen una victoria tardía,
puesto que ya insensible me muestro ante cualquier podio.

Porque hoy me pesa hasta mi ropa,
y todas aquellas palabras deshonestas,
la dulce bebida de tu copa,
y mis torpes e inútiles protestas.

También me sobra mi infierno y tu cielo,
el polvo y la ceniza,
que es en lo que se convirtió tu sedoso pelo,
y tu alma un tanto enfermiza.

Y es que en este día no deseo ni una muerte temprana ni una eterna vida,
ni un pensamiento loco ni uno completo de cordura,
no quiero en ningún instante ni tu vuelta ni mi ida,
tan sólo pretendo tener como único amor a la belleza en la escritura.

Escrito el 27/11/2013

A TI, FIEL VAGABUNDO.

Para ti, que en París y Berlín te perdiste,
que enamorado paseaste por sus solitarias calles,
que a tu cuerpo perecer mansamente allí pediste.
Para ti, deseo que en Madrid finalmente halles.

Ese amor que tantas veces te negaste,
intentando parecer un hombre indolente,
por una culpa que injustamente te echaste,
al poseer una mente que en ocasiones se muestra del resto diferente.

Esa que vuela más rápida que el viento,
derivando así hacia los  senderos de la locura.
Ya que el odio y el amor a la misma vez siento,
teniendo que elegir con la razón entre ellos cuál perdura.

Inteligencia carácter y sensibilidad,
eso es lo que mi alma dicen que aposenta.
Quizá esto hace que me sienta aparte de una sociedad,
en la que humildemente con lo escrito mi pecho se lamenta.

Puesto que le enseñaron la falsa belleza,
con una educación demasiado exigente,
llena de soberbia moral e inhumana entereza,
que me di cuenta que no era válida para esta vida cruelmente.

Mas no me arrepiento del pasado,
no culpo de nada a ningún maestro,
puesto que me otorgasteis un pensar alado,
que a veces con plena libertad muestro.

Por eso debo estarles agradecido,
a pesar del sufrimiento contenido,
ya que por ellos he crecido,
con un sentimiento de lucha fortalecido.

Siendo ahora lo que soy,
un digno y leal vagabundo,
que subido a su tren va hoy,
queriendo continuar su viaje por este incierto mundo.

Escrito el 25/11/2013.

LOS MINUTOS

El niño juega encima de la alfombra con su coche de bomberos. Parece insensible ante lo que ocurre, imperturbable, pero sé muy bien que me observa, me mira de soslayo cuando cree que yo no me doy cuenta, como impaciente.

Yo estoy de pie al lado de la chimenea. Ojeo una foto colgada en la que aparece ella, la madre, junto a mi amada. Cierro los párpados y la puedo ver allí, en el hospital, tumbada en una camilla, preparando su alma para una posible muerte, con la esperanza de poder continuar con su vida.

Es entonces cuando recuerdo mis absurdos enfados, todos aquellos malentendidos, los momentos en que quise llevar la razón cuando la única verdad es que no nos poníamos de acuerdo. Pienso en todas mis frustraciones por una vanidad que ahora desprecio, ya que me veo tal cual soy, humano e imperfecto, pues sólo tengo el valor de haber llegado a tu fibra más íntima, la de tu corazón, ese que se encuentra en la lejanía a mi lado, pero que tengo presente que se marchará cuando el sentimiento cese. Mas soy consciente de que no hay que llorar por lo que se fue, sino que sonreír por lo que has tenido.

Pienso en que no me arrepiento de nada de lo que he hecho, pero hubiera cambiado en mi vida tantas cosas, que mirando a este zagal que es su hermano, quisiera poseer su edad, para así tener un nuevo existir por delante, y poder modificar algunas, esas que a veces perturban mi mente. No obstante me doy cuenta de los años que arrastro, de que debo asumir con valentía decisiones que tomé hace tiempo, de que otros vendrán detrás de mi, encontrándome yo de este modo más cerca de la vejez, de la última luz en mi ocaso.

Mas pasan los minutos, y no sé nada. Miro el reloj en la pared, y me parece que no marca la hora. Es entonces cuando se oye el sonido de un timbre, ante cuyo ruido no reacciono, haciéndolo el chaval, que me acerca el teléfono.

Ahora él se muestra intranquilo, y yo me siento nervioso. Una voz resuena al otro lado, una conocida, que dice “todo salió bien”, que añade al final un “te amo”.

Abrazo al instante con lágrimas en los ojos al niño, que se aferra a mi cuello llorando, le explico que todo está bien, que su madre está a salvo, que la vida continúa, y que hay que disfrutar de ella mientras ésta perdure. Quedándome ahora en silencio, con él apretado contra mi cuerpo, rogando en este momento a Dios, que aquel inocente ser jamás aposente odio, que ame y se desengañe, que sufra dolor y sienta alegría, que crezca y madure, pero que nunca desfallezca desilusionado por esta vida.

Porque el tiempo pasa, y cuando menos lo esperas, todo lo demás sobra, menos tus sentimientos y tu memoria. Debiendo en ambos casos, o al menos hacer el intento, de tanto en la mente como en el pecho, retener algo bello dentro.

ESCRITO EL 23/11/2013.

LA DECISIÓN.

Busco entre mis textos una frase,
algún verso escondido,
que con dolor no me abrase,
al darme cuenta que me he decidido.

Por un mundo aparte,
uno en el que casi nada cabe,
ni siquiera el amarte,
hasta que mi latido bajo tierra acabe.

Escogí este rumbo diletante,
en el que sólo doña filosofía me agrada,
siendo la palabra la única amante,
con la que pasar una discreta velada.

Pues todo bajo nuestro cielo es decisión,
ante mis compañeros de viaje me hallo,
ellos son los lectores de mi rebelde evasión,
y de la penosa existencia entre cuyo bullicio me callo.

Ya que un ruido inmenso la rodea,
un estrepitoso y completo sinsentido,
en la que mi mente con peligro merodea,
un terrible sufrimiento exhalando con lo escrito un alarido.

Por amar y odiar tan intensamente,
tanto que mi pecho en ocasiones revienta,
quedando mi alma paralizada cruelmente,
implorando a un Dios que por mi actitud se lamenta.

Porque únicamente pido libertad al pretender crear belleza,
sin sentir en el estómago ninguna zozobra,
del traicionero éxito y su posible riqueza,
deseando aunque pobre y humilde conseguir una magistral obra.

Escrito el 21/11/2013.

EL TIEMPO NECESARIO

Una noche me descubrí  acostado con la señora felicidad.
Estaba junto a nuestros lujuriosos cuerpos en tu cama.
Pero todo adquirió en mi mente demasiada velocidad,
teniendo que pedirte en este momento una prudente calma.

Todo se escapó de estas manos que ahora se encuentran temblando,
después de sentirse llenas de celos en un mal momento,
pues algo mucho más poderoso que una simple amistad se estaba iniciando,
algo que provocaba en mi pecho un inusual sentimiento.

Querría haberte dicho que te amo al oído.
Quisiera haber pedido al cielo que me otorgase libertad.
Querría haber merecido tu cruel olvido.
Quisiera estar contigo mientras dure la eternidad.

Mas ahora te ruego espacio,
darnos el tiempo que ambos necesitamos.
Quizá caminando más despacio,
podamos descubrir en soledad si realmente nos amamos.

(A un amigo que esta pasando malos momentos)

Escrito el 20/11/2013.

A LOS GRANDES ARTISTAS.

A lo mejor quisiste dedicar más tiempo a las personas que aprecias, sin tu ropa haber respirado completamente libre al mirar por la ventana, haber tenido en tu pecho un sentimiento aún más noble, y haber ostentado a la vista un carácter menos agrio. Pero al fin y al cabo todavía eres parte, de esta realidad que es tan imperfecta como todo lo que es humano.

Seguro que hubieras deseado haberte callado, cuando tus labios hablaron insensatamente, y haber expresado con mejores palabras, lo que ya fue al aire lanzado.

Te gustaría haber creido que el mundo era mucho más amable, y haber disfrutado de él con lujuriosa alegría. Sin tener después que contener en tu creativa mente, ningún pensamiento erróneo que te hubiera culpado.

Sonreír ante esas pequeñas cosas, las que nos brinda sin tapujos la vida. Cosas como la suave brisa en el rostro, y una taza de café en la fresca mañana, el tacto de tu mano al hundirla en la arena, y el sabor de esos besos, si llegan, del ser por ti más odiado y amado…

Pretendiste decir un “te quiero” en tu melancólico poema. Un “te amo” a la existencia que se escapaba de tu lado. Al expulsar de tu boca un último suspiro, al suplicar un abrazo con tu desconsolado llanto.

Mas no pudiste hacer otra cosa, que seguir con ahínco un sólo destino, el que fue creado por tu virtuoso talento, el mismo que mantuvo tu sustento en el camino emprendido.

Hallaste así la extrema belleza, la que muchos otros devotos anhelamos, pero que está al alcance de sólo unos pocos, los que nacieron con una estrella bajo su casi celestial brazo.

Mas a todos nos espera el mismo final, el de nuestro cuerpo marchitándose despacio, que termina convirtiéndose en liviana y gris ceniza, dentro de un ataúd cerrado allá en el campo Santo.

Con la sustancial y justa diferencia, puedes sonreír ahora postrado en tu lecho, que gracias a tu admirada y hábil destreza, sera coronado tu nombre en lo alto.

Ya que con el trabajo de tu humilde oficio, conseguiste el buscado resplandor que raramente es logrado, siendo éste el que convierte en auténtico arte, todo lo que en otras manos se ve como mundano.

Retenida ahora tu creación en pupilas ajenas, tu legado será cuidadosamente guardado, puesto que cuando caigamos en el olvido la inmensa mayoría, tu permanecerás con tu obra en la memoria grabado.

Escrito el 19/11/2013.

GRACIAS.

Como sabéis, este año he superado una cruenta batalla. Quizás la más dura de mi vida a tenor de las circunstancias.

Sé que no lo conseguí sola. Se lo debo sobre todo a Dios y a la ayuda de mis padres. A mi madre por sus rezos (a pesar de no ser plenamente consciente de lo que me ocurría), y a mi padre, que seguro que ha velado por mi desde la altura.

El resto lo hemos logrado entre todos, ya que vosotros tenéis igual o superior mérito al mío, puesto que me habéis insuflado toda la esperanza que necesitaba para luchar.

Ojalá todas las personas que sufran una enfermedad pudieran tener tanta suerte como la mía, al sentir el amor que yo he sentido tan cercano.

Me lo habéis mostrado al informaros, al preocuparos, al reconfortarme con vuestra presencia. Al poner tanto empeño en que yo no lo pasara tan mal, mimándome con el inmenso cariño que aposentais en el corazón.

Cuanto más inseguro se encontraba Paco, no pudiendo asumir lo que creía que irremediablemente se le venía encima, más crecisteis vosotros ostentando un optimismo que me ayudó a salir adelante.

Nunca podré agradeceros tanto amor, tanto alivio otorgado a mi persona.

Por eso y por más eternamente os tendré en mis pensamientos. Rezaré por vosotros. Pediré que no paséis infortunios, pero si estos llegaran, contar siempre conmigo, puesto que os quiero con toda mi alma.

Entrando aquí mis hijos, herman@s, cuñad@s, y demás familiares… Pero en especial a Paco, mi marido, que aunque hizo poco…. es porque sé que no pudo.

(Escrito con la idea original de mi madre y a petición suya, teniendo sólo yo, el autor, que aderezar sus verdaderos sentimientos)

Escrito el 16/11/2013.

SOY AQUEL.

Soy aquel al que amamantó tu pecho,
el que en escribir pone su máximo empeño,
el oyente de tu canto tumbado en su lecho.
El de tus tres hijos, el más pequeño.

Soy aquel que poseía un futuro brillante,
al que todos presumian talento,
el que ahora carece de amante,
debiendo andar en los sentimientos con bastante tiento.

Soy aquel que feliz te acompañaba,
mostrando su sentir ambivalente,
el que a corazón abierto odiaba y amaba,
necesitando cuidar en este momento su extravagante mente.

Soy aquel que intenta ocultarse,
el que en sus textos veladamente se muestra.
Pretendiendo así sincerarse,
al verte como una auténtica maestra.

Soy aquel que jamás será perfecto,
y esa persona que eternamente se sentirá culpable.
El que a veces parece carente de afecto,
al actuar siempre de manera tan responsable.

Soy aquel que pide a gritos libertad,
aposentando en su alma un apesadumbrado dolor.
El que dice en este instante toda la verdad,
al expresar que la vida junto a ti es de otro color.

Escrito el 15/11/2013.

Dedicado a mi madre.

QUISIERA PARA TI.

Quiero que el tiempo retenga toda tu inocencia.
Que seas fuerte cuando llegue la tormenta.
Que no cometas con la pasión una triste imprudencia.
Que tu mente la enfermedad nunca sienta.

Quiero que me traiga el sonido de tu risa el viento.
Que ante ajenas y crueles palabras no desfallezcas.
Que tu pecho jamás contenga un apesadumbrado lamento.
Que por un falso sentimiento nunca insensatamente perezcas.

Quiero que en la vejez poseas recuerdos agradables,
de tu estancia en esta breve existencia.
Que tu, como tus padres, cries a otro ser adorable.
Que jamás te atormente ninguna mala conciencia.

Quiero que elijas tu propio destino.
Que no te impidan nada las circunstancias mundanas.
Que valiente sigas eternamente tu camino.
Que irradies siempre la luz que ahora emanas.

Quisiera cambiar para ti este mundo,
mas me di cuenta que ni puedo ni debo hacerlo,
porque quizás tu sin contener este espíritu vagabundo,
quizás por ti misma otro existir con tus ojos logres verlo.

Escrito el 13/11/2013.

Para mi sobrina Alejandra.

TE PIDO PERDÓN.

Te pido perdón por las veces que te fallé.

Por las dudas en ti aposentadas.

Por las veces en las cuales no te amé.

Por tantas lágrimas en la oscuridad desechadas.

Te pido perdón porque te exijo demasiado.

Porque no te doy nunca lo que puedo.

Porque de ti jamás me apiado.

Porque culpable siempre te señalo con el dedo.

Te pido perdón por todas las injusticias,

que cometo hacia ti.

Por esas negadas ardientes caricias,

que te prometí.

Te pido perdón por mis propios prejuicios.

Por mi poca osadía.

Por mis erróneos juicios,

hacia tu presunta valía.

A ti que paseas por esta senda.

Que tu reflejo ves esta mañana en el río.

A ti en este momento mi alma se encomienda,

para que la ayudes en su transito triste y frío.

Por eso me pido perdón,

y continúo conmigo el camino.

Escrito el 11/11/2013.

LA VIDA.

LA VIDA ES UNA OBRA DE ARTE.

EL LIENZO ES TU CAMINO.

LA PALETA SON LOS PILARES,

EN DONDE SE APOSENTAN TUS CIRCUNSTANCIAS,

QUE SON ESOS COLORES

CON LOS QUE PINTAS TU PAISAJE.

TU ESENCIA ERES TU MISMO.

EL PINCEL ES TU OSADÍA.

TIENES QUE TENER VISIÓN Y CORAJE,

PARA HALLAR LAS DIFERENTES TONALIDADES

DE LA ANHELADA MAESTRÍA.

DEBES DIBUJAR TU EXISTENCIA,

COMO A TI MÁS TE PLACE.

ÉSTA PUEDE SER OSCURA,

TAMBIÉN PUEDE SER BRILLANTE,

PERO TIENE QUE ACABAR SIENDO BELLA,

COMO TODA BUENA OBRA DE ARTE.

Escrito la noche del 09/11/2013.

HOY A MI ABUELA.

Aquí esta ella, a mi lado,
en una mañana que se torna por momentos gris, pero que aún resplandece. Como su sonrisa, la misma que muestra al ver a su gente, la misma que de ella permanece pendiente.

Sus arrugas ensamblan su vetusta figura, su porte es tan señorial como sereno, su tembloroso hablar es el más dulce, con él ostenta su experiencia y algún misterio.

Sin atisbar en su rostro ningún mal sentimiento, sólo aposentando en la mente buenos recuerdos, que con su debilitada voz intenta expresar al viento.

En donde sus seres queridos cuidadosamente los recogen, acariciando su celestial sonido con los dedos.

Aquí esta ella, mi abuela,
nuestro orgullo perpetuo, la dama hoy más querida, la que con sincera alegría, y una bondad extrema, escucha estas humildes palabras, que pretenden ser para ella unas de las más bellas.

Escrito el 09/11/2013.

EL REFLEJO.

Hoy tuve una charla con mi médico que se tornó dificultosa. Le hablé de un hombre al que observo a menudo, como si fuera una estatua al aire libre que se mueve. A veces hasta sueño con él, preguntándome si no habrá llegado a ser una obsesión.

El doctor contemplaba mi cara desolada, y me incitó a que escribiera, a que buscase su esencia.

Y yo salí de la consulta desesperado, con mi lápiz en la mano, sacando algunos papeles de mi cartera, esa que me acompaña siempre fiel, metiéndome en la primera cafetería que encontré en mi tránsito.

Pensé en él. Sentado en una mesa de mármol blanco recapacité sobre ese ser que parecía tan desgraciado, que poseía ese rostro tan melancólico, que tenía un hablar tan pausado. Ese hombre de silencios profundos, que intuía que me ocultaba algo.

Llegué a la conclusión de que era preciso tener una entrevista con él, los dos solos, yo con mi libreta en la mano, él teniendo que satisfacerme, teniendo que pronunciarse honestamente. Si no, nunca hallaría su verdad, lo que era y es para mi en esta vida lo más preciado.

Me marché de aquel antro y me encaminé a la estación ferroviaria. ¿Quién es esa persona de pelo largo y seriedad extrema? ¿Qué pretendía evadiéndose de la raza humana?.

Al rato, el tren circulaba raudo por los raíles. Me guiaban a otra ciudad, a un distinto ámbito. Fue entonces, en la última estación, justo al apearme del vagón, cuando me le encontré de bruces, cual máscara viviente. Estaba apoyado en una farola, esperando el autobús.

Al instante, decidí seguirle, agarrando una hoja entre mis manos. Parecía ausente, como moribundo. Contenía la tristeza de la belleza que se va marchitando.

Bajamos en la misma parada, yo le seguía muy de cerca, observando su andar inseguro, su melena bailando al viento. De repente, al torcer una esquina le perdí, descubriéndome de súbito en mi misma calle, la del hogar compartido con mis padres.

Entré atropelladamente en mi casa. Alguien balbució algo a mi espalda, pero no hice ningún caso. Casi estaba al final de las escaleras, entrando en el cuarto de aseo, cuando la realidad empezó a clarearse.

Ahí estaba él, mirándome con expresión burlesca a través del espejo.

Fue entonces cuando este autor cogió su pluma, y encerrándose en su habitación no volvió apenas a salir de allí. Quedándose así medio muerto en vida, medio vivo en su escritura.

Escrito el 08/11/2013.

CARTA DE DESPEDIDA

No quise ser falso,

y me mostré por entero.

Tu eras de entre todas la más bella,

quizá por fuera, seguro por dentro.

Me ocultaste tantas cosas,

tantos sentimientos,

tantos secretos internos.

Y yo cometí tantos errores,

sobre todo intentando ser contigo tan sincero.

Quise agarrar una rosa,

la más hermosa,

la más dolorosa.

Sus espinas me han desgarrado el alma,

diciendo tarde mis labios un te quiero,

innecesario en estos momentos.

Reflejando ahora una lágrima en el rostro,

pues mi mente ha comprendido,

que  perdí a la persona amada,

a la persona deseada.

Prometiendo con mi corazón en la mano,

que su recuerdo con honesta ternura,

será eternamente guardado.

 

Para JOI.         06/11/2013.

 

EL DOCTOR JEKYLL Y EL SEÑOR HYDE QUE HAY EN MI.

En los últimos tiempos, el doctor Jekyll que habita en mi, el de vida austera en el sentir, el de pensar diletante, el que tiene un razonamiento libre apartado de posibles prejuicios y dogmas. Ha experimentado consigo mismo. Ha dado rienda suelta al señor Hyde, siendo esta la parte con la que siempre se ha mantenido en lucha.

El señor Hyde es melancólico, visceral, actúa por impulsos, y se encuentra muy necesitado de amor y de comprensión. Por eso siente un deseo inusitado de expresarse.

Pues bien, el resultado de mi investigación (sin entrar en pormenores desagradables), es el siguiente:

El intento de comunicación por parte del señor Hyde se ha convertido en un auténtico fracaso. Algo caótico. Se ha encontrado con lo opuesto a lo pretendido, es decir, que ha encontrado la incomprensión generalizada. Ante ello ha reflejado un estado de profundo abatimiento, llegando de este modo a enfermar tanto física como psíquicamente. Por lo que está en un periodo de reconcentración, de repliegue de sus impulsos, dejando en mi persona de nuevo la tarea de encauzar su camino. Teniendo ahora yo que enderezar las riendas de su vida, puesto que su tránsito se hallaba cada vez más turbio, conduciéndose a si mismo (y por consiguiente a mi también) de manera inevitable, y probablemente irreversible, a la temida locura.

CONCLUSION:

Mi amigo y compañero, el que siempre va a mi lado y nunca me abandona, tiene que estar bajo mi tutela, inhibido constantemente, dándole algo de vida en algún escrito, o quizá en alguna improbable noche de lujuria. Puesto que mi parte Hyde da miedo, por ser honesta y sincera, porque intenta no engañar, siendo esto lo que la gente menos espera.

Por ello debo ocultarle, confiar en que por mi mismo puedo mantenerle, queriendo que contenga eternamente su carácter salvaje, pero teniendo yo que ostentar la cordura en su presencia y en su lenguaje.

Escrito el 06/11/2013.