TOMARSE UNAS LARGAS VACACIONES.

El sol brilla y calienta el ambiente, desde el balcón puedo ver gente charlando en el bar de en frente, ahí abajo, al otro lado de la calle, todos hablan y brindan distendidos. Parecen alegres, dan la sensación de hallarse ajenas a la vida que las rodea, ausentes de un mundo que yo creía conocer, y me doy cuenta con tristeza de que he sido siempre un ingenuo, un absoluto necio ante algo que nunca he sabido comprender….

¿Qué pensaría mi padre si me estuviera observando en este momento?, ¿qué valor otorgaría a lo que yo he hecho, a todo lo que hago? Empleado del año dentro de mi empresa, el candidato más joven en tener opciones de conseguir ese puesto que es tan ansiado… ¿qué me diría?……

He luchado como nadie, cuando me han golpeado me he vuelto a levantar, y sí, me he convertido en un hombre implacable, en un muro contra el que hasta el más fuerte se estrella, tan duro y resistente que nada ni nadie lo podría derruir.

Te fuiste cuando yo era muy pequeño y no me dijiste ni un miserable adiós, me quedé al lado de una mujer que lloraba sin consuelo, a la cual no le quedaba ningún otro aliciente que no fuera el de sufrir…… Padre, ¿hacia dónde fuiste?, ¿en qué lugar te encontrarás?…

La luz, el calor, la gente del bar, todo me transporta hacia aquel verano en el que estuve contigo, a aquel tiempo en el que aún mi padre reía al estar junto a mi madre, y los tres comíamos sardinas en frente de ese mar que a esta hora se me antoja demasiado lejano e irreal.

Sobre aquellos granos de arena que han desaparecido por completo, en esa cala que poco a poco ha olvidado nuestro eco, arropados por una luna que sin pretenderlo ya envejeció, te amé como jamás he vuelto a amar a nadie, y sí, fui un cobarde, se acabó aquel verano y no acudí a la despedida, y por infortunio o quizá por suerte, desde entonces no supiste nunca más de mí…

Me parecía olvidada tu risa, el dulce sabor que se mezclaba con la pasión y la sal que me ofrecían tus labios, y sobre todo creía perdida la brisa templada que en aquellos días azotaba este pecho que ahora empieza de nuevo a levantarse y latir…

Mirando al horizonte y sin entenderlo en absoluto sonrío, no sé muy bien el por qué, pero sonrío. Encima de la mesa del salón está aún la carta que recibí y leí ayer, la escribió alguien al que todavía no conozco, y ese alguien me ha anunciado inesperadamente tu muerte…

Te confieso si puedes escucharme allí en donde estés, que no sé qué contestar, soy un ingenuo porque nunca supe hasta ahora que existía alguien que fue un producto de nuestro amor, y te he perdido al igual que perdí en el pasado a mi padre, del mismo modo en que me estaba perdiendo a mí. Es hora de responder y de no volver a abandonar a nadie. Definitivamente ha llegado el momento de tomarse al fin unas largas vacaciones…

 

27/06/2016.

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