UNO DE MIS MEJORES RECUERDOS.

En mi recuerdo siempre estará una tarde de domingo, en el que estamos en un jardín con caminos repletos de lavanda y rosas, sintiendo una sensación de alegría y de calma, y tu figura imponente que en ese instante me pareció la más hermosa de todas las cosas.

Tu pelo cano lo movía con suavidad el viento, arrugas de experiencia surcaban tu rostro, por ellas se derramaban lágrimas tan valiosas como el oro, pues ver tu ilusión y tu alegría es para nosotros el más preciado de los tesoros.

Caminaría tres días sólo por contemplar un instante tu sonrisa, recorrería el mundo por estar para siempre a tu lado, rezaré a nuestro Dios para así reducir tu posible sufrimiento, pediré que el amor que siento tuyo te lo devuelva Él mitigando tus lamentos.

Porque tu felicidad no la paga el dinero, y la mía es verte a ti sonriendo.

Por ello en mi recuerdo siempre estará una tarde de domingo, y tu expresión emocionada al descubrirme a tu lado, el sabor en mi mejilla de un beso tuyo, y al notar tu caricia el más dulce de todos los tactos.

Escrito el 29/06/2014

Dedicado a mi abuela María del Sagrario Calderón Muñoz.

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A VECES.

En ocasiones tengo la sensación de vivir como en un sueño, y pienso que estoy durmiendo sin tu calor entre sábanas frías, que tu compañía es únicamente una mera ilusión, algo que en su delirio y su deseo mi mente creó.

El horror y la belleza de este mundo que no es mío me pertenecen, anidan como miles de destellos en mi forma de sentir y de ver, tú eres todo lo puro que pudiera habitar en ello, ese auténtico amor que siempre esperé.

El olor ideal es el que exhala tu piel al sentir el contacto de mi cuerpo, eres como el ácido sabor de una fresa salvaje, esa que al amanecer te traigo de aquel lejano bosque, ese en el que habitan mis monstruos, mis brujas y esas dulces hadas, las mismas que en tu ausencia mitigaron tiempo atrás la soledad de mi alma.

Y es que tengo la sensación de vivir como en un sueño, en el que estás tú, en el que no soy yo, en el que me amas sin miramientos.

En él noto como anhelas mis labios, como te estremeces al acariciar mi cuerpo, y temo que el contacto de una inocente mano mientras te duermo, evapore esta incierta esperanza en la que contigo me encuentro.

Porque no quiero despertar a otra vida para ver la realidad si tan sólo en la mentira y la ilusión te hallo.

Me entrego por completo a Morfeo porque tu sueño es mi felicidad, eres la única fuerza que me hace emprender un vuelo en el que deseo que juntos descubramos nuestros mutuos sentimientos en libertad.

Ya que tu eres esa Diosa a la que adoraré y amaré hasta la eternidad.

Escrito el 29/06/2014.

EL MÁS PROFUNDO DE SUS SUEÑOS

Miró lánguida a través de la ventana, hacía algún tiempo que de su boca no brotaban palabras, el silencio se había apoderado lentamente de su vetusta alma. No pensaba ya en el mañana, y el presente se le había olvidado, vivía de recuerdos de su infancia; su madre hilando en la rueca, su padre con una vara en el olivar, la abuela limpiando judías, el abuelo agonizando enfermo tendido en el sofá.

Al otro lado del cristal crecian rosas, le habían hecho recordar la ausencia de su amor, un gallardo que reposaba en su tumba, cuyos brazos no le daban ya una ardiente pasión.

Sus ojos en este momento no soltaban más lágrimas, y sus labios no mostraban una gran sonrisa, la juventud la perdió hace bastantes albas, y al anochecer una demencia secuestró todo aquello que le quedaba de razón.

La alegría y la ilusión por esta vida hace años se esfumó de su lado, mas en el momento de su callada despedida se encontraban allí reunidos todos sus hijos, los que sacó adelante con mucho esfuerzo, haciéndolo mientras pudo lo mejor que supo.

Ahora ellos celebraban el cumpleaños de esa gran dama, pero ella ya no discernia casi nada en su entendimiento, sus días eran en este instante como nebulosas blancas, y sus interminables noches como una oscuridad sin estrellas.

Ella oía un murmullo, sentía levemente el tacto de sus manos, veía sombras entre luces, que eran movimientos ante su mirada casi ciega y tristemente cansada.

De camino a su cuarto dislumbró a su hijo no nato, el que murió sin poder exhalar un minuto de vida, y clavó su vista en un rincón de su cuarto.

En el calor de su lecho le pidió que la llevase consigo, y al fin soñó el más profundo de sus sueños.

Su cerebro se paró ante su deseo, y su Dios se llevó el espíritu de ese anciano cuerpo.

En un día de lluvia en nuestros corazones, una plácida sonrisa se refleja en su inerte rostro, pues después de una plena existencia, la eternidad en la que tan fielmente creía ha hallado.

(Escrito para mi abuela en sus últimos tiempos)

Escrito el 28/06/2014.

EL SONIDO DE TU VOZ.

Mírate en el espejo, ese que refleja tu rostro, el que se encuentra en frente tuyo.

Observa ahora a este ser decrépito, que consiguió en su lejano pasado un doctorado en filosofía. Prometías tanto en aquellos días….. sin embargo, casi nunca realizabas aquello que te proponías.

Coge un papel limpio e intenta plasmar algo cruel, pero preséntalo de una forma sutil y bella, y di la verdad, grita que mueres por dentro, que vives en un mundo que posee cuatro latitudes que son las rejas de tu cárcel, celda en la cual el horror se crió en tu pupila, que al crecer contrajo matrimonio con tu perpetua melancolía, decidiendo ambos sentimientos hospedarse juntos en tu pecho.

Latido que esparce tu sangre por la moqueta, que mancha de lágrimas las sábanas.

Sí, mírate ahora, en el momento en que comprendes que perdiste hace tiempo tu amor, justo en aquel instante que te abandonaste, en el que olvidaste el rumbo de la senda que te podría haber hecho feliz. Todo por tu indecisión, por tu cobardía, por escudarte en una enfermedad, la misma que expresaste con brillantez en un ensayo, cuyas palabras nunca saldrán a la luz, cuyo borrador guardaste bajo llave para siempre en un cajón.

De repente suena el teléfono, su estridencia me despierta de mi letargo, al otro lado escucho tu sugerente voz, disipándose así mi pesadilla gracias a la dulzura de tu susurro, al ‘’te quiero’’ que al final de nuestra conversación me otorgas.

Me sorprendo con mi pluma en la mano, una hoja en blanco debajo de ella está aún por escribir, todavía no terminé mis estudios de filosofía, mas tomé la determinación de volverlos a emprender.

Veo en este ocaso el reflejo de un hombre joven, en cuya existencia se vislumbra un incierto horizonte. Esta persona que soy yo mismo tiene que escribir una gran obra, la más importante de todas, la que únicamente puede componer mientras respire, que no es otra que la de su propia vida.

En ella desea encontrar su libertad, quiere hallar la eternidad para poder amarte, y la esperanza necesaria para no ahogarse, pues anhela una ilusión que le haga soñar con un mundo alegre, junto a aquello que más le importa, aquello que se encuentra del resto que es un sinsentido aparte.

Escrito el 17/06/2014

CANTO A LOS ADIOSES.

(Este escrito está dedicado a todos aquellos que pasaron por mi vida y ya no están a mi lado, los valientes que recorrieron un trozo de su trayecto conmigo.

Va para todos los que se toparon con mi inaccesible e incomprendido a menudo muro).

Sé muy bien que a veces no resultó fácil, que a dos días felices les seguían dos semanas de profunda tristeza, entiendo que mi boca poco habla y sonríe, y que una incesante lluvia en mis ojos anida.

También sé que en ocasiones sentiste miedo, y que al contemplar tu bienintencionada condescendencia no quise aunque lo deseé, desatar una tormenta, que no te diste cuenta de que yo si lo hacía, del dolor que ante ello en mi corazón acontecía.

Comprendo que mi moral es como un rayo lanzado a tu conciencia, que mi voz de trueno ruge ante lo que considera injusticia, también que me equivoqué en muchos de mis juicios, aunque más se confundieron en los que hacía mi se produjeron.

Todo en mi tiene una razón oculta que nunca llegarás a comprender, si me alejé fue porque pensé o sentí algo, porque quise desaparecer, y no buscaré tus huellas por la arena, no te guardaré rencor.

En cambio te doy las gracias por intentar seguirme en mi camino, uno ajeno a la desidia, uno que se encuentra paralelo al que es por todos conocido. Gracias por restarme la soledad que tu despedida me da.

Pues vivo en un mundo aparte, y en mis escritos no se hallará jamás una compañía eterna, ellos desaparecerán como yo a su tiempo, al olvido caerán, se diluiran en el licor de su lamento.

Nuestro tiempo culminó como la cera en la vela, mi pecho claudicó e hizo caer de su cielo tu estrella, y aunque de mi mente te encuentres ausente, debes saber que mi alma siempre te añora y te recuerda.

Escrito el 16/06/2014.

SOLAMENTE TÚ.

Eres esa cálida luz que moldea una sonrisa en mi rostro,
el rocío que cada mañana está adherido a mi piel,
la sabia cordura en un mundo enfermo y totalmente loco.
La que pone mis pies en el suelo,
aquella que me proporciona una adulta serenidad y sensatez.

Eres también la más bella flor que mi pupila observó,
la única que contempló mi ser tal cual es,
la que supo hallar con paciencia mi esencia,
aquella que disipó la soledad de mi corazón con su sola presencia.

Brisa que me acaricia el alma,
viento que eleva mi espíritu,
huracán salvaje en la cama,
tempestad de alegría golpeando con ímpetu.

Eres olor del más preciado perfume,
sabor dulce de fresas en primavera,
eres pasión para mi reservada, coherencia presente,
hermosa dama que descubro por dentro,
a la que cualquiera observa por fuera.

Fuego en la mirada,
ardor en mi cuerpo,
seda en el tacto,
canto de vida en mi pecho.

Eres ante todo la mujer que me inspira,
sobre todo una digna y respetada persona,
el amor que siento bien dentro,
solamente tú eres mi amada.

Escrito el 15/06/2014.

FUEGOS ARTIFICIALES.

Cuatro ruedas, dos asientos, un par de amigos, la oscuridad de la noche en la carretera, música melancólica que me trae a la memoria tu recuerdo, ese que a todas horas flota en el viento.

Añoro tus abrazos, anhelo unos besos, me siento tranquilo y en soledad, noto una profunda tristeza, lo que parece ser en mi un interminable abatimiento.

Tú, que eres como esas luces resplandecientes que iluminan el horizonte, así de vivaz y alegre, poseedora de tanto brillo y de un poderoso fuego ardiente, a ti vuelvo mi vista como casi siempre ausente, cegada al desear tu amor, intentando rozarlo con mis dedos, para luego perderlo con la bruma, sintiendo con desasosiego como se esfuma de mi boca el inolvidable perfume de tus besos.

Pienso en ti, en tu felicidad, en lo arrastrado que a veces soy, en mi total carencia de libertad. Me vienen a la mente conocidos gorriones entre rejas, aves más jóvenes necesitadas de comerse este mundo, cuyas alas deben conducirlas a un existir alejado de lo que les hace daño. Mas yo soy yo y mis circunstancias, impotente ante el torbellino que envuelve mi vida, al menos espero que emprendan ellas el vuelo, a pesar de que mi persona se quede contemplándolo con lágrimas desde su tierra baldía.

La goma y el asfalto me guían a mi destino, que no es más que escribir este texto, mis manos durante el trayecto sostienen el plástico de un portaminas, su suavidad, cuya punta quiere esparcir su contenido en una hoja en blanco, una que se perderá con el tiempo, que caerá en un perenne olvido, como tantas sin ningún valor, como muchas que muestran el dolor de su autor.

Textos salidos de noches rodeadas de fiesta, en las que unos fuegos artificiales me hacen sentirte bien cerca, disipando así el temor de mi débil pecho, escapando de este modo de mis sentimientos su pena.

Escrito el 14/06/2014.

 

NO SON SÓLO UN PAR DE PALABRAS.

Amar es mirarse frente a frente sin que haya tan sólo entre los dos pasión y rosas, sino un dulce susurro y una bella imagen del otro que ronde a cada instante tu mente.

Ser conscientes ambos de vuestra mundana imperfección, y a pesar de todos los males descubiertos quererse.

Conocerse despacio, recorrer su cuerpo con tus manos, acariciar su pecho mientras notas como se acelera su latido, sintiendo al hacerlo un beso suyo pasional y verdadero.

También es proyectar un futuro incierto, uno en el cuál puede que ninguno de los dos estéis, mantenerse leal y fiel sin serlo únicamente en la palabra, y entregarle a tu compañera cuando sea preciso desnuda tu alma.

Cuidarla cuando esté herida, recibir el calor de un abrazo después de una noche entera bajo la tormenta, tener paciencia ante sus defectos, aguantar viento y marea porque su corazón compensa lo peor que en ella se hospeda.

Es locura y cordura, momentos de prudencia y de valentía, en ocasiones odiarse pero siempre añorarse, es encontrar una ilusión mutua de un horizonte unidos, un deseo de hallar tus ojos en los suyos y construir un mundo ajeno al resto.

Tener dolor ante su ausencia y alegría en el reencuentro, es darte por completo y dejarla libre para que sus alas si así lo quieren emprendan hacia ti el vuelo.

Porque ayer, en la oscuridad de mi cuarto comprendí que te amo, y que no son sólo un par de palabras, sino un sentimiento que crece en mi, uno que hacía ti Marisa en mi pecho tengo.

A Marisa Belarmino.

Escrito el 10/06/2014.

GRITO DE AUXILIO.

Hermosa ave de madrugada, tú que vienes a mí si con suavidad una brisa te atrae, bella mente a la que le sigue la luz de su rostro, cuyo mirar de honesto deja a cualquier pecho sin habla, a cualquier inocente pulmón y latir sin aliento.

Te ahogas en un mundo que observas lejano, deseando expresarlo con intensidad en un cuadro, uno que aún ninguno de tus pinceles pudo empezar, aquella obra maestra que haga a toda persona sensible una esperanza gritar.

Sin embargo, permanece en ti un sentimiento ambiguo, uno de amor y odio ante aquellos seres que te asfixian, hacia los mismos que con sumo celo te protegen. Ellos atrapan sin saberlo tu tiempo, ese que se escapa raudo de su juventud,  uno que se envuelve a cada instante más en sufrimiento.

Esa ave que vino a mi de madrugada, la que ha perdido su belleza para mostrar algo horrendo, ahora se refleja en mi espejo, en otra noche de insomnio y de llanto, en otra de olvido y de lamento.

Únicamente a ti te ruego que no desfallezcas, lucha por tu propio vuelo, pues esa es la libertad que siempre quisiste, la existencia a la que aspiró aquel rebelde corazón al que yo tanto aprecio.

Mas no tengas miedo del trueno ni de la falsa sonrisa, cree tan sólo en ti y en tu demostrada valía, no hagas caso jamás a los murmullos del viento ni a aquellas experiencias que tu entendimiento considere podridas, ya que poseen unos principios que sabes muy bien que están caducos, unos que algún día desaparecerán como si hubieran sido únicamente un mal sueño.

Nada de todo esto te sirve, por ello te pido tanto en esta como en todas las albas, que aprendas a vivir dignamente tu vida, intenta eternamente hacer que crezca tu alma.

Escrito el 09/06/2014.

EL TRINAR DE LOS GORRIONES.

Cuatro paredes eran en este momento como una vida entera, tabiques de un sabor agrio aguardaban con impaciencia, por una ventana lateral se vislumbraba la frondosidad de unos árboles, sus ramas estaban repletas de pájaros que se encontraban ajenos a tanta solemnidad, a tanto misterio, pues no comprendían las palabras que brotaban de aquellos labios, los de esa mujer que estaba vestida de blanco, que albergaba la información de la ilusión o del desconsuelo.

La que hablaba lo hacia con tono grave y un ritmo pausado, los que escuchaban con suma atención eran dos, una pareja que cogía con fuerza un sentimiento entre sus manos, que se hallaba envuelto en sudor, que se encontraba en la boca de su estómago. No querían dejarle escapar, para que así siguiese sangrando en el pecho de ambos, siendo el amor verdadero el mencionado sentimiento, lo que sentían más que nunca en ese momento.

Después de una breve introducción a modo de saludo, un nudo con la explicación de la enfermedad y de sus efectos, llegó el desenlace de la que era una segunda y definitiva opinión.

Mientras que la primera parecía cercenar su existencia condenándola pronto al olvido, a no volver a oler jamás los pétalos de ninguna rosa, a no sentir nunca más el roce del mar en su ombligo, ésta les dio un soplo de esperanza, un ánimo renovado de lucha, un resquicio por donde huir de la muerte, viendo cómo una puerta que amenazaba con cerrarse por completo, tenía quizá una abertura por la que poder observar el sol, por la que poder notar en una nueva mañana en el rostro la brisa.

Salieron juntos a la calle ese día repleta de luz, dieron unos pasos y ella giró su cabeza, no pudo ver entonces lo que únicamente era un hospital, sorprendiéndose al contemplar un edificio de fe ante sí, no uno de desolación, enfermedad o sufrimiento, más bien un lugar donde sanar el cuerpo, uno en dónde en ocasiones este amargo y cruel mundo te guía a una posible salvación, y te da la opción de proyectar más instantes, de sentir más momentos intensos.

Se sentaron en un banco de madera al frescor de unos álamos, la sombra cobijaba su inmensa alegría, se miraron frente a frente con lágrimas en los ojos, y se abrazaron sin soltarse.

Mientras, los gorriones que eran testigos trinaban, elevaban su canto hacia el cielo, en el pensamiento de los amantes el ataúd se cerraba, ellos aún no se encontraban dentro.

Hacia un horizonte incierto caminan, uno en el que hay puestas ilusión y esperanza, uno en el que todavía hay mucha vida, uno en el que una bella melodía todavía algún pájaro entona.

(Dedicado a mi madre y a todos aquellos enfermos de Cáncer).

Escrito el 07/06/2014

CENTRARSE.

Olvidar el pasado y no pensar en el futuro, respirar tan sólo presente, hacerse cargo de los objetivos uno por uno, no dispersarse en lo que harás, ni en aquello que sin conocerte bien de ti dirán.

Seguir un camino propio sin que nadie te imponga tu deber, ser honesto en la palabra, que tus actos demuestren lo que tu persona es.

Preocuparse lo necesario e inevitable de los asuntos que no estén en tus manos, ocuparse de aquellos que si lo estén, no ser insensible ante el mal ajeno, hacer un compromiso contigo mismo que realmente desees realizar.

Con sinceridad preguntarte que quieres en tu transitar por este mundo, e investigar los pasos que dar para no perder ese rumbo, no desaproveches el momento, cada minuto es importante en tus proyectos.

Mas no hagas que se agote tu físico, no permitas que caiga exhausta tu mente, dosifica con inteligencia tus esfuerzos, ante todo sé feliz en tu trayecto.

Jamás tengas prisa, nunca te detengas, sé valiente en la caída, comportate con humildad cuando venzas.

Llegarán situaciones frustrantes, instantes en los que notarás cómo tu existencia zozobra, no desfallezcas cuando te cruces con los embates del tiempo, pues éste sólo es tuyo, que no se apodere de él el viento del lamento.

Sé consecuente, intenta vivir la vida que quieres, todos tenemos nuestros límites, aprovecha tus virtudes y rompe las barreras que tu desarrollo prohíben.

Tú eres un ser humano, nadie puede arrebatarte la dignidad de ese nombre.

No permitas que ningún rey o estúpido burocrático te observe por encima o te arrincone con desprecio a un lado. Ellos no son más que tú, al igual que tú no eres más que ellos, cuando os descubráis en el ataúd, os daréis cuenta del absurdo del orgullo y del abolengo.

Es necesario que te reafirmes, que seas alegre en tu camino, desafía para ello a cada amanecer, gritale que al menos hoy continuas estando vivo.

Escrito el 04/06/2014.

SIN PALABRAS.

Daza daba pasos pensativo, una persona muy querida, alguien cercano, le dijo que tenía la sensación de que él aposenta un temor, un miedo bastante común a ser feliz. Ahora tenía pareja, una que al parecer le amaba, pero tanto su postura como su actitud permanecían estáticas, paralizadas en un estado inusual ante los hechos de melancolía.

Cavilaba sobre cuál tenía que ser su respuesta, si debía escribirla o callar, pero el impulso de hacerse comprender  pudo más que su prudencia, y en la soledad de su cuarto tecleó lo que después sería publicado en su modesto blog.

Daza expresó en su texto la continua sensación de sufrimiento, de ahogo y de angustia. Plasmó la imagen de un puñal clavado en el pecho, que sangraba con violencia, pues vive en una sociedad que rara vez le comprende, que le es a él como a otros absolutamente ajena.

Le enseñaron unos principios honestos, aprendió a sentirse valioso, le mostraron el camino de ayuda al más necesitado, mas cruelmente descubrió que nada de aquello era verdad, lo que le hicieron creer era falso, tales principios una carga con la cual convivir, además su valía, aunque objetivamente exista, a menudo es y será despreciada. También se dio cuenta de la mentira del más necesitado, que en su mayoría existe amodorrado, y de los que dicen luchar por su ayuda, de los que silencian su molesta conciencia otorgando lo que es tan sólo una limosna.

Sin embargo, y aunque lo parezca, él no se veía especial, se observaba como perteneciente a esa misma escoria, sus logros hacían salir unos milímetros el puñal de su herida, pero el acero continuaba ahí, desgarrando su vida y su alma.

Decidió entonces preguntar al que la mencionó lo que significaba para él dicha palabra, pues ninguna felicidad ni tristeza plena existe.

Daza lo que únicamente intenta atesorar son momentos bellos, minutos que dejen un dulzor especial en su boca, instantes agradables que paren el tiempo.

Ya que sus palabras de melancolía no son él, al menos no son su yo completo, es más bien un compromiso, pues en sus textos intenta relatar la realidad de gente indefensa, que es incomprendida, de aquellos desterrados de la locura que no obstante no están del todo cuerdos.

Por eso muestra una realidad cruda, quizá porque vio cercenadas demasiadas existencias.

La suya pudo estarlo, pudo ser una más de ellas, por esto con su pluma y con su grito, siempre apeló y apelará por una eterna y descarnada lucha, por una batalla sin tregua.

Quizá nunca será feliz en un sentido formal, también sabe que jamás permitirá que se apodere de él una tristeza que detenga sus pasos.

Rebelde será hasta su tumba, y buscará hasta el día en que tenga que morir del mundo su alegria y su belleza.

En contestación a tu mail.

Escrito el 03/06/2014.

EL RETRATO DE LOS CINCO.

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En esta obra nos ha perpetuado una artista que amanece, mi opinión siempre humilde es que posee talento, y su pincel debe y puede dedicarse a cumbres cada vez más altas, pues lo suyo no es plasmar únicamente meras figuras, sino lo que esconden éstas, sus esencias e incluso sus almas. Este es mi parecer, y si viniera un docto maestro expresando lo contrario, pensaré que es debido más a no perder su estatus que a ser objetivo, ésta es la fe que por esta pintora cuyo nombre es María ostento.

Entre los retratados constituimos una orgullosa familia, la nuestra. No es ni nunca será especial, pero es la que nos es propia. Tempestades se desataron bien pronto en su seno, odio con sabor a amor, asfixia interrumpida por el abandono, dolor de no tener elección, y decisión pendiente de un rey impasible que permanece altivo en su trono.

La melancolía que a menudo reflejamos en el rostro se respira en las paredes de un hogar que se tambalea, se encuentra varada en tierra baldía, separada de mi añorada Madrid, de esas vetustas calles vivaces y castizas.

En el interior de estas paredes cada segundo es eterno, cada hora un suspiro, dos de sus miembros se hallan de ellas ausentes, mas jamás nos han olvidado a los que permanecemos.

Cicatrices curadas con vinagre y sal, sangre que ningún vampiro aprecia, deseos de escapar en el sombrío futuro y de permanecer al cuidado perenne.

Ellos son mi principal inspiración, aquí presento a mi familia, posiblemente no sea la más tolerante, ni mucho menos la más divertida, tampoco aunque en ocasiones lo parezca la que se detesta intensamente. Pero lo que sí es y será, al menos para mi cuerpo y mi mente, es la más amada y querida, la más odiada y sentida.

Escrito el 01/06/2014.

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