EL MUGRIENTO CONTRATO

Aquella no era una casa cualquiera

era la vivienda de un auténtico gorrino,

pues no es que fuese sucia, sino que más bien era pordiosera.

En una pared había olvidada una compresa

incrustada al lado de un ronchón oscuro,

y el moho crecía en el lavabo y en la despensa.

El suelo estaba pegajoso y levantado,

y aquel baño era un verdadero estercolero,

en el que logré ver mi rostro horrorizado

en un espejo que no es que tuviera mugre,

sino habitantes nocivos transitando,

pues todo en él era cutre.

Hasta las vistas a un descampado,

en donde las flores seguro se pudren

gracias al olor allí aposentado.

Total, que con el dueño marrano,

sin saber aún muy bien el porqué

firmé un contrato, y dándole mi mano,

en la que al cabo apareció la sarna,

me quedé con aquel aposento no sólo insano,

sino pequeño y en ruinas,

que además parecía de oro al costar tan caro.

Pero todo lo haré por vivir aquí,

en la ciudad más contaminada de España,

cuyo nombre es Madrid,

pues es en donde se halla mi sentimiento y mi alma.

Y es que si no fuese por mi amor a esta ciudad,

mudarme a este hogar sería un desconsuelo,

mas en ella sólo es felicidad,

a pesar de este frio invierno,

que sin calefacción, me entumece los miembros con su hielo.

 

A PABLO RODRÍGUEZ.

 

Escrito el 25/01/2014.

LA ESPERA.

Quisiera alcanzar aquella ideal belleza.
La de los excelsos literatos,
la que por las noches tus sueños vela.
Y es que deseo encontrarte algún día,
en una inspiración convertida en letra,
en unos ojos que con su embrujo me cautiven,
o allá donde el azar quiera.

Quizá te halle bajo el ardiente sol,
o detrás de aquella luna llena.
Entre las ramas de ese árbol sin hojas,
o en el canto melancólico de una Sirena.

Mientras tanto camino raudo,
por esta vida que es ante todo espera.

Espera de un auténtico amor,
de aquella ideal belleza.

Escrito el 24/01/2014.

CORRECCIÓN DE MIS POEMAS POR PARTE DEL PROFESORADO DEL IVCH.

LOS CAMINOS DE MI TIERRA
Amanecí en este mundo,
buscando hacer poesía.
Mas fui llanto vagabundo,
por una ciudad sombría,
que el latido entristecía.
Hallé emoción y aventura
en las páginas abiertas,
llamadas literatura,
donde vi palabras ciertas.
Mi alma, ante ellas, se  cura
de la herida dolorosa
y ostentó su gallardía,
al atesorar su huida.
Falsedad y cobardía
hallé en todas mis partidas,
ya que la gente cruel
habló insensatamente.
Sus duras palabras yerran,
pues solo sabe mi mente
los caminos de mi tierra.
ÚNICAMENTE AHÍ.
Yo plasmaré la luna y la belleza,
turbado el sol verá mi alma desnuda,
me diste firme y con total destreza,
un dulce beso de talento y duda.
Siempre fui fiel y honesto deseé,
con mi razón y debil corazón,
tener mi rumbo en tí y así creer
con dolor verdadero y con pasión.
Ya que  te vi a ti ser la esperanza
para cambiar mi hostil y oscuro mundo,
con risa y ritmo  escucho  esa danza 
con que pide mi verso sin premura,
que no dejes mi pecho vagabundo:
dame, ¡Musa! el placer de la escritura.
Fecha 23/01/2014.
Mi agradecimiento a ellos por sus enseñanzas.

EL VIAJE A PARÍS.

Nos subimos al tren que conduce a París. Ella, mi ahora único amor en ausencia de aquel otro al cual ame, que sin embargo lo continúa impregnando todo con el sabor melancólico de lo que ya no está, y yo.

Los rieles nos conducen a través de la noche, y la luna es testigo de nuestro mutuo cariño, con su mano acariciando suavemente la mía, y su cabeza apoyándose en mi brazo hasta que poco a poco se aproxima Morfeo para ayudarme a acunarla con el vaivén del tren.

Noto cómo mi pecho late de forma diferente a como lo hacía antaño, cuando la otra, que era la viva imagen de ésta, caminaba a mi lado. Amores distintos, el sentido por ti, que en este momento intentas recoger con tu débil cuerpo la maleta, y el que sentía por aquella que se fue hacia otro destino, del que no retornará a mis anhelantes brazos.

En la estación, ya al amanecer, llamamos a un taxi. Te observo, pareces llena de emoción, lo confirmo al ver tu cuerpo temblar cuando pasamos al lado del Sena que fluye llevándose cierta pesadumbre de mi alma, y cuando vislumbramos en la lejanía la Torre Eiffel, te veo como a esa alegría que me insta a seguir con vida.

Le digo al conductor que se dirija directamente a Montmartre, porque sé que es tu ilusión después de que yo te rememorase aquella historia tantas veces, de hecho, ese fue el motivo de que me insistieras en venir aquí, a pesar de que aquel bello recuerdo hoy me deja amargo el paladar y triste el sentimiento.

Ya allí, vas corriendo de un lado para otro, contemplando las obras de arte y a sus artistas, a los cuales sonríes, devolviéndote ellos la sonrisa y alguna caricia.

Entonces me miras con ojos vivaces, y tu felicidad comprendo que es la mía, al igual que por fin entiendo porqué mi hija me trajo hasta aquí, pues la ausencia de su madre se estaba convirtiendo en la mía.

En ese instante la abrazo, recorriendo lágrimas mi rostro, y de su boca sale tan sólo un ligero y emocionado, gracias por volver.

Escrito el 22/01/2014.

A ESA BELLA FLOR.

No me digas que no buscas amor, al pretender que te besen otros labios. No intentes así evitarme el dolor, pues no me queda ni paciencia ni humor, para aguantar más burdas mentiras, mientras esperas compartir con otros tu sudor.

Te ruego que desde un principio me trates de forma cruel, que no contestes nunca a mis amables mensajes, y que tu frígido latir sea hacia otro amante infiel.

Pero si esperas de mi habla un «te quiero», dímelo directamente a la cara, brindándome así un sentimiento que me conmueva, al parecerme verdadero. Y si sólo deseas mi cuerpo, no me digas que buscas amistad, susurra a mi oído que acostarte conmigo es tu deseo, así seguramente lo conseguirás por aposentar esa sinceridad.

Puesto que me encuentro de gente falsa cansado, que dice siempre «cuánto te quiero» sin medir nunca sus palabras. Tan sólo anhelo pasear con alguien consecuente a mi lado.

Y vivir sin temor a esa mentira, que se escapa de tantos labios, que llena mi mente de ira. Rechazo así medias tintas, pidiendo un respeto a mi pluma, que no pretende por ti en vano gastar su tinta.

No deseo más muñecas de risas traviesas, que juegan un rato contigo si están aburridas, para al final expresarte injustamente, que ya no les interesas.

Únicamente quiero a esa bella flor, que a mis caricias y atenciones corresponda, porque para esa hasta ahora ilusoria mujer, será por completo mi alma.

Y si poseo por mi circunstancia una maldición, prefiero la soledad de mi corazón austero, que una esperanza futura e irreal de pasión.

Ya que todo lo relatado de un honesto sentimiento lo deseo. Le daré mi corazón a esa bella flor, que muestre aquello que quiero.

Escrito el 19/01/2014.

SOY.

No pienses que soy Poeta, ni pensador ni escribiente. Sí una persona que en este momento escribe, que a veces se expresa con una afortunada rima, y que pretende buscar el saber y el comprender, pero que ignorante se ve y se entiende.

No aposento la esperanza del siempre traicionero éxito, ni temo al fracaso. Mas si el éxito llegase, le abriría mis brazos con cautela, y si el fracaso retornase, mi corazón ya no sufriría ningún desengaño, porque su amargo sabor todavía en mi paladar se hospeda.

No pienses que aunque te odie, no te amo intensamente. Que a pesar de que muchos de mis textos sean tristes, no siente alegría con su melancolía mi pecho. Puesto que aunque como un apesadumbrado y oscuro personaje me veas, la felicidad por esta vida, no lo dudes, llama todos los días a mi puerta entreabierta.

Y ten en cuenta que todo lo hecho por mi está hecho por bondad, y que si de maldad es mi imagen, únicamente podrá ser porque me mantengo fiel a mis rígidos principios, que son de honestidad salvaje, a pesar de ser a menudo como un propio perjuicio sufrido.

No me digas a mi cara, ni espetes a mi espalda, que soy un hombre brillante. Tampoco subestimes mi talento. Trátame con prudencia, porque por mi camino voy dando pasos lentos, pero hasta este instante bastante certeros.

Ya que soy un alma libre, que no se obsesiona por el vil dinero. Que intenta sobrevivir por medio de su duro trabajo, y que tiene la esperanza de labrarse en lo que ama un porvenir, para hallar plenitud, pretendiendo al recorrer este ascendente rumbo ser hacia si mismo sincero.

Sin más que decir, con humildad me presento, pues soy un ciudadano de este mundo, que no ostenta ni patria ni por lo perdido del pasado ningún lamento. Que no tiene destinado un sitio en donde pueda dejarse caer, cuando se encuentren cansados sus huesos.

También soy un vagabundo, con haraposa vestimenta, que intentó emular el arte de un gran Poeta, deseando expresarse con una voz propia mientras esté en esta tierra.

Y finalmente soy el que escribe estas líneas, y el que despierto sueña. El que con su mente dispersa habita en bellos y lejanos mundos, y el que su pluma ahora hasta otro momento deja.

Escrito el 18/01/2014.

 

15/01/2014.

Hoy no es un día especial, tampoco ha salido el brillante sol por los edificios que se hallan al Este. Más bien es un día bastante feo, en el que hace frío y sopla hostil el viento.

El paseo guía mis torpes pasos, hacia nuestro ingrato trabajo, y el camino que recorro se encuentra, gris y solitario. No pensaba en ningún oscuro ocaso, no sentía esa usual zozobra que a veces atenaza mi cuerpo, y no existía ningún vaivén ambivalente, en mi huidizo e incomprendido sentimiento. Mas aquella sensación de paz, aquel sosiego que parecía eterno, era como siempre ficticio, ya que toda esta vida es y será un juego.

Yo en ella finjo que escribo, lo que en realidad trae hacia mi oído la brisa, otros hacen de todo su empeño, conseguir un vil dinero. Recapacito en este momento, sin entender muy bien el porqué, en que todos caeremos muertos, ya sea en camposanto, o cuando alguien querido brinde nuestro polvo al azul del cielo.

En tales asuntos mi mente meditaba, cuando como cada mañana pasé a saludarte. Pero tu hoy no eras tu, eras un hombre que se encontraba ausente, que contenía un apesadumbrado llanto, pues en tu melancólico verbo, vi a tu alma desnudarse.

Un ser por ti amado, que se acercaba a sus cien primaveras, puede que mañana no vea, un nuevo amanecer ni su canto.

Me hablas de su dura batalla, contra el corte de la guadaña, de su vano intento, pues no era el posible paraíso aún su deseo. Ello hace que yo me sienta, como un insecto ridículo y pequeño, porque sin llegarlo a conseguir, alguna vez en mi historia preferí largarme antes de tiempo.

En sus últimos quince años, halló un amor de mujer sincero, que a ti en confidencia te mostró, cuando aún era su secreto. Treinta son los que cerca tuyo compartió, un envidiable cariño y mutuo respeto, eso es lo único que sabe, el escribiente de este texto. Sin necesitar más, porque al verte en esta vida entiendo, que alguien osado se irá, un anciano que seguramente te enseñó lo que es la integridad y lo que significa ser honesto.

Y no tengo más palabras que decir, no pretende ser este papel algo bello. Sé que jamás llegarás a comprender, el afecto que te tengo. Porque aunque nuestros caminos se separen, aunque no recorramos en el futuro la misma senda, siempre te mantendré en el recuerdo, como tu harás con tu abuelo.

Y perdóname si en este día estoy triste, es porque lo está una persona que considero mi amiga. Hoy atrae mi cuerpo la tibieza de mi cama, pues la tarde se encuentra plena de sensaciones amargas.

Escrito el 15/01/2014.

TE DOY ESTA LUNA.

Clave mi mirada en la hermosura de esta luna,
y desee que fuera para ti.
Pues entre todas las personas que conozco tu eres una,
de esas pocas que calan mi sentir.

Te presentas como esa leal y auténtica amiga,
que a mi pluma y a mi triste alma inspira,
puesto que me recuerdas que aunque a veces cueste siga,
un rumbo que contenga pasión, y nunca ira.

Me recomiendas que como un río fluya,
sin pensar en oscuros y lejanos ocasos,
que de la esperanza de amar jamás huya,
a pesar de que conoces mis fracasos.

Hoy debes saber, que a mi pecho a veces le preocupa
esa aparente debilidad que tu sensibilidad aposenta.
Que un lugar privilegiado de mi corazón tu recuerdo siempre ocupa,
y que la amistad que tengo hacia ti, es y será eterna.

Mas al escribir esto, siento que no me merezco
el especial afecto que me muestras tan sincero.
Por ello lleno de gratitud en este día amanezco,
y con este humilde texto expresarlo al viento quiero.

Ya que tu eres esa leal y auténtica amiga,
por la que mi pluma y mi triste alma hoy se inspira.

Para Cris.

Escrito el 15/01/2014.

AL TRASPASAR SU OSCURIDAD.

En una mañana tórrida de pleno mes de agosto, se oían plañir unas campanas surcando el viento, preparándose para el que algunos presumían un solemne acontecimiento.

El novio, esbelto, alto y bien parecido, esperaba a la entrada de la iglesia. En la lejanía y acercándose cada vez más, un carruaje nupcial transportaba a una mujer de radiante y blanca vestimenta, pulcra en apariencia. Mientras, un buitre sobrevolaba las inmediaciones de aquella serranía.

Los inocentes zagales reían al intentar alcanzar con sus manos a unas huidizas palomas, que recelosas siempre escapaban.

Ayudó el galán sosteniendo con su palma levemente la palma de la astuta novia, para que ésta descendiese las escaleras de aquel lustroso y vetusto vehículo. Entonces se pudo oír el relincho sosegado del caballo al ver como se alejaba la pareja.

En la iglesia, un rosetón que se encontraba en uno de los fondos, dejaba penetrar un haz de luz multicolor que se reflejaba en un suelo de mármol recién pulido y en los bancos de madera en dónde  se congregaban aún sin sentarse los invitados.

Se encaminaron al paso del himno nupcial al otro extremo de aquella estancia, que contenía clavado al altar un cristo crucificado sencillo y bello. Las notas musicales llenaron de melancolía el sentimiento de los solteros allí presentes, y de nostalgia a los que ya fueron desposados hace tiempo.

En el sermón se habló del amor, de compartir una vida en el seno de la bondad y la cristiandad. Sin embargo, él se encontraba ausente, se hallaba en un lugar indeterminado de su mente.

Entonces al escuchar las palabras «quieres a esta mujer por esposa» se estremeció su cuerpo. Ella le sonreía impaciente, el silencio recorrió la iglesia que parecía en ese momento un sepulcro. Se dio cuenta en aquel instante de que el sentimiento hacia ella jamás existió en su pecho, que ahora latía tranquilo.

La miró a los ojos traspasando la oscuridad de su alma, se volvió hacia su anciano padre y al momento tornó sus ojos a la cruz. Finalmente, fijo en el libro Sagrado, espetó un «no» que resonó con ímpetu en la bóveda y en el corazón de la amiga que se hallaba escondida, pues siempre pretendió ser más, porque realmente le quería, soltando sin poder reprimirse un suspiro de alegría.

Él cruzó la estancia mientras todos le observaban incrédulos, y dejó el odio personificado plantado en el altar.

Al salir, abrió sus brazos exhalando aire libre, y contempló cómo las palomas se elevaron para, en un esperanzado intento, alcanzar el cielo.

(Escrito como ejercicio para el curso de estilo)

Escrito el 14/01/2014.

PAN RECIÉN HECHO.

El sol aparece cada mañana por la espalda de aquel querido monte, en cuya cresta se vislumbra una hilera uniforme de pinos.

En aquella loma durante eternas primaveras, los dos corrieron entre amapolas hasta caer en la extenuación, y reposaron juntos a la sombra de unos cipreses que allí se encontraban, pues esa era la herencia que en aquel lugar se dejó olvidada la muerte.

Desde allí podían observar como se perdía en la lejanía el horizonte, comiendo pan recién hecho, y si bajaban su mirada aparecía ante sus ojos aquella melancólica villa, con diminutos paisanos, en donde se hallaba su humilde hogar.

No obstante, en aquel amanecer primaveral, en el que se oía el canto de las golondrinas, y la risa de los zagales sin escuela recorría el viento, siendo aquello signo habitual de alegría, se podía ver a veces, al pasar por su casa, entre los cristales de la ventana cerrada, a un hombre triste, que se ocultaba de los esporádicos y curiosos transeúntes.

Su llanto era producto de que a su leal compañero, que ahora se encontraba acurrucado en su regazo, una enfermedad con crueldad le devoraba sus huesos.

Fue entonces, al salir de nuevo la luz, cuando se percató al escuchar el murmullo del agua que caía en la pila de la fuente, de que el tiempo transcurre demasiado deprisa. De que el soltar lágrimas mientras ambos permanecen en la vida es injusto y no tiene sentido. Y el frescor del alba le convenció del deber de amarle hasta el final.

Observó su pelo dorado, acarició la cicatriz de su hocico. Él le devolvió el gesto moviendo su rabo, lamiendo la mano temblorosa de su amo. Éste le dijo que se irían a correr al monte, y retornó la felicidad a sus pechos. Al menos hasta el momento de la inminente despedida en el ocaso de su único y mejor amigo, cuya ausencia será reemplazada por la soledad y el recuerdo.

Sabiendo que siempre permanecerán juntos, aunque sea únicamente en sueños, recorriendo aquel camino de amapolas, y comiendo pan recién hecho bajo los cipreses, cuyo verde perenne le evocaran eternamente su muerte.

(Escrito para el curso de estilo)

Escrito el 13/01/2014.

LOS CAMINOS DE MI TIERRA (POEMA).

Amanecí en este mundo,

con pretensión de hacer poesía.

Mas fui llanto vagabundo,

por una ciudad sombría

que éste latido entristecía.

Sólo hallé emoción y aventura,

en otras páginas abiertas,

llamadas literatura,

donde vi palabras ciertas.

Mi alma ante ella siempre cura,

sus dolorosas heridas,

y ostentó férrea gallardía,

por atesorar tanta huida.

Pues falsedad y cobardía,

hallé en todas mis partidas,

ya que la gente cruelmente,

habló insensatamente.

Sus crueles palabras yerran,

pues sólo sabe mi mente,

los caminos de mi tierra.

(Ejercicio para el curso de estilo)

Escrito el 12/01/2014.

ÚNICAMENTE AHÍ.

Yo plasmaré la luna y la belleza,

turbado el sol verá mi alma desnuda,

me diste firme y con total destreza,

un dulce beso de talento y duda.

Siempre fiel y honesto deseé,

con mi razón y débil corazón,

tener mi rumbo en ti, así creeré

con verdadero dolor y pasión.

Ya que te vi a ti ser la esperanza,

para cambiar mi oscuro y hostil mundo.

Y así con risa y ritmo oigo a esa danza,

cómo abandona el pecho vagabundo.

Ese que te pide con sinceridad,

en este humilde verso y sin premura,

que no me dejes Musa ¡ten piedad!,

dame el placer  tan sólo en mi escritura.

(Escrito como ejercicio del curso de estilo)

Escrito el 12/01/2014.

ESCRITO DE FORTALEZA PARA UNA AMIGA.

«LO HICIMOS PORQUE NO SABIAMOS QUE ERA IMPOSIBLE»

Jean Cocteau.

Amiga, no esperes jamás a que nadie te diga cuando tienes que hacer las cosas que sólo te incumben a ti, ni mucho menos cuándo vas a estar preparada para ellas. Las harás y estarás preparada justo cuando tú y sólo tú  te decidas a emprenderlas.

Y no tiene por qué ser en un día especial o soleado, basta conque halles en ti una chispa de valor para empezar a enfrentarte a ellas.

Nunca pienses que los demás piensan de ti tal o cual cosa, porque ese es en realidad tu propio pensamiento, y porque lo que piensen los demás no es tan importante en cuanto tu te sientas conforme contigo misma.

Tu tienes tus gustos, tu carácter, tu forma particular de hacer, sentir y pensar, y no a todas las personas les tiene que agradar, al igual que a ti no te agradan las de todas ellas.

Aceptate a ti misma con tus imperfecciones y virtudes.

Ten presente que tu fortaleza no te la otorgará nadie, que tendrás que perseverar en aquello que deseas hacer, y que si caes habrá que levantarse y volverlo a intentar. Porque casi ningún muro es irrompible. Aún el fluir del agua por la dura roca consigue hacer con el tiempo que ésta se desgaste y termine quebrandose.

Te podrán ayudar en tu viaje, pero lo que consigas lo harás por ti misma. Valora tanto tu lucha como tu éxito, y no te fijes demasiado en tus fracasos sino para aprender de los posibles errores que cometistes en ellos.

Te veré realmente bien cuando como te expresé «Mates al Padre» (Nietzsche). Esto quiere decir que te reafirmes, que dejes atrás la carga de la niñez y te atrevas a decir cara a cara que tu eres un ser independiente. Una persona individual y bella, que tiene sus propias ideas y modos de comportarse.

Seguramente,  cuando lo hagas, te lleves una sorpresa. No sólo porque verás a los demás cambiar su actitud hacia ti, sino porque comprobarás que tu misma has cambiado, que has comenzado a respetarte a ti misma, como a esa mujer con auténtico valor. El que en realidad tienes y te corresponde.

Pero amiga mía. Por último, y aunque no te guste, o precisamente por ello, te prometo que yo personalmente me maravillare de tu progreso, cuando observe que tu has conseguido ver a la vida como una etapa más que tenemos que aprovechar al no saber si es única, y a la muerte como algo natural por lo que todos irremediablemente algún día tendremos que pasar.

Con total afecto para una amiga.

Escrito el 09/01/2014.

LOS CAMINOS DE MI TIERRA.

De mi tierra sale radiante y sereno el sol por los olivares. Camina lánguido por sus montes y se hospeda en los mismos lugares que el más cuerdo entre todos los locos, que se llamó el Quijote. Sus sendas expulsan un olor a mazapán y queso. La aridez de su manto contrasta con lo frondoso de su alacena, y a veces las noches con una brisa de calor pronuncian su nombre.

Un ser alado es su estandarte, una bestia imperial que surca los cielos por encima del hombre. Y mientras me observaba altiva yo paseaba por la vereda del Tajo, dando torpes pasos entre los juncos que apuntan como lanzas el azul celeste.

Ese fue mi primer encuentro con el barro en el que se ensucia mi vida. Mas por el afluente denominado el Henares, llegué hasta un panal acogedor de abejas y miel, que me dejó un bello dulzor en la boca, el que obtuve en una apasionante niñez. Bajo sus álamos me acurruqué en paz y pleno de alegría, y sin más qué decir, allí me eduqué.

Retorné siguiendo mis propias huellas antaño marcadas hasta el gran río, aquel que naufraga en otro hermoso país que es Portugal, entreteniéndome con la dama melancolía en una ribera, degustando con ella fresas amargas y espárragos con un toque agrio, que de tanto masticarlos se convirtieron en un manjar falsamente sabroso. Deseando sin embargo tras este transcurrir del perezoso tiempo, regresar de nuevo a las aguas del Henares, para así poder continuar el rumbo hacia mi destino.

Pero me detendré antes de llegar de nuevo a aquella tierra de la Alcarria, porque mi sabio abuelo me aconsejó que donde se ha sido feliz no se ha de volver, y de este modo mi pretensión es aposentar mis huesos y mi alma en la arena castiza. Madrid es el lugar al que eternamente con el corazón henchido de orgullo retornaré.

(Escrito como ejercicio del curso de estilo).

Escrito el 05/01/2014.

UN SUSPIRO, UNA VIDA.

Me despertó un estrépito como de avalancha, me sustrajo de tu mundo y el mío, en el que nos estaba uniendo con sus brazos Morfeo.

De súbito, vi cómo a mi lado un bello rostro chocaba contra el asiento delantero, y a algunas gotas de pavor saltando de él por el asfixiante aire, cuyo sabor se volvió agrio. A mi me había contenido en mi sitio el cinturón que me salvó en aquel instante la vida, que no obstante se tornaría en una cruenta agonía.

Miré a un lado y su opuesto, sólo gritos y sollozos, mi corazón latía raudo de emoción, queriendo a martillazos salir de su desbocado pecho.

No sabía si aquel vehículo era parte de un sueño o si yo estaba despierto. Se balanceaba como si fuera una cuna, la que movía la mano de una madre, la mía, la que mi pecho amaba y se hallaba dulce entre aquél caos, la que desde hace años sentía ausente. Mientras tanto, únicamente se oía una nana de desesperanza y de tormenta.

De repente, caí con mis compañeros de ruta hacia el vacío, llegando a las puertas de un abismo de frío líquido. Vaivén de corriente, gente que se había empotrado contra el techo y vuelto a descender a sus asientos, con bastantes huesos rotos, algunos ya realizando el viaje del destino humano, el que todos emprendemos, el que comprendí que para mí se encontraba cercano.

Río que entra en este ataúd improvisado. Tumba de historias desconocidas, anónimas, que saldrán a la luz de su oscuridad al amanecer siguiente, en no pocos noticiarios y papeles.

Y mi existencia se escapaba volando en imágenes por mi mente, apareciendo de nuevo tú junto a un Morfeo con guadaña, que me abre sonriente sus brazos, como siempre victorioso. Atrapándome de este modo en un suspiro la eternidad de la muerte.

(Escrito como ejercicio del curso de Estilo)

Escrito el 05/01/2014.

ESPERANDO TU OBRA DE ARTE

image

Abstraído observé un rostro que contenía un tono sutil de mar y cielo,
que cautivó a primera vista mi hoy anhelante pecho,
porque al mirar aquella belleza sentí ante tu talento un sano celo,
deseando tener parte de tu genio en un cuadro que dices que ya está hecho.

Imagina mi mente pinceladas caóticas con plenitud de armonía,
te evoco sin conocerte observando un árbol tras tus cristales,
produciendo al inspirarte trazos llenos de maestría,
que mi alma al traspasarla sentirá como ideales.

Pues no temas de ningún resultado obtenido,
confía en que tienes en tus dedos un don,
que contemplé en aquel rostro que dejó mi pensamiento absorbido,
por ser aquello puro arte, lo supo al acelerarse el latir de mi corazón.

Gratamente me sorprende el regalo que creaste y que me hago,
para que mi amado Niko sea eternamente recordado,
sin pretender ser este escrito un simple halago,
ya que con total sinceridad todo lo que siento en él es expresado.

Otorgándole mi admiración a esta bella obra,
que llena de emoción mi entendimiento,
puesto que reconozco que ninguna palabra de elogio a tu arte le sobra,
ni a tu inesperado por mi, y con creces superado talento.

Dedicado a la Artista María Martínez Rodríguez.

Escrito entre el 03 y el 04/01/2013.

UN 6 DE ENERO ADELANTADO.

En este día que se halla repleto de sorpresas y alegría,
en el que volví a posar mis ojos henchido de esperanza ante el cielo plomizo,
gracias a que mi languido pecho cerca os sentía,
como el más bello de los regalos que mi renqueante existencia me hizo.

Pues a vosotros os encontré cuando perdía por completo mi fe,
en una vida que ante mi juicio era sentenciada como injusta.
Sé que a partir de este momento más valiente seré,
porque mi triste soledad junto a vosotros ya no me asusta.

Por ello en este adelantado y lluvioso seis de enero,
en el que mi pensamiento al amanecer os recuerda,
deseo mostraros con este texto cuánto os quiero.

Y cruelmente pido que de mi senda vuestra amistad pierda,
si no es mi verbo ahora por completo sincero,
ni mi pluma se expresa en este instante plenamente cuerda.

A todos mis amigos, en especial a los más cercanos: Cris, Cova, Jorge Constanza, Dani Bedmar y Carlos Martinez. Gracias.

Escrito el 03/01/2014.

A LA ESPERA DE ALGUIEN ESPECIAL

Fuiste como el rocío,
que apareció con su bella bruma al salir el sol.
Eres el soñado amorío,
que le hace a mi mente perder su rígido control.

Pues hubiese querido caminar siempre en soledad,
alejado de todo amor y llevando una vida diletante,
hasta que tu mirada cruelmente y sin piedad,
clavó en mi débil latido esta emoción punzante.

Que me hace sangrar el pecho,
siendo tu cuerpo la pasión,
que se halla cada mañana en mi lecho,
entregandome por entero su alma y tu corazón.

Mas nunca habrá arrepentimiento,
en este pecho tan dolorosamente ajado,
que contiene un intenso sentimiento,
que hasta que no vio tu rostro creía olvidado.

Por ti abandono ese vetusto mundo,
porque eres por mi lo más deseado,
agradezco que permitieses a este fiel vagabundo,
el sueño de amarte al tenerte a su lado.

Escrito el 02/01/2014.

TU REGALO.

Te otorgaría la luna, una hermosa flor y las estrellas,
la fulgurante luz que se asoma por las montañas en cada amanecer,
todas esas cosas que se nos ofrecen en esta existencia bellas,
para así jamas ver de tu rostro la risa desaparecer.

Te daría el latir que me brindó,
ese mismo amor que por ti siento,
pues en el día de tu nacimiento se me olvidó,
todo el odio de mi pecho y su lamento.

Porque el mejor regalo de este mundo es tu alegría,
y nuestra mayor felicidad poder tus sueños cuidar,
antes de ver la expresión de tu sonrisa yo por dentro sentía,
aquellos sentimientos que nunca un corazón debiera aposentar.

Amando ahora de nuevo mi vida,
al contemplarte con entusiasmo crecer,
ya que tu eres la niña por mi más querida,
en la bondad yo gracias a ti vuelvo a creer.

A Alejandra.

Escrito el 31/12/2013.

UN PASEO.

Por estos jardines de Aranjuez, cuyos caminos están cubiertos por un manto de hojas, que tantas veces fueron por mi recorridos en solitario, cuando mi cuerpo estaba en aquellos años en los que se alejaba raudo de la niñez. Hoy camino junto a ti, mi fiel amigo.

Hablamos de hermosas mujeres que invaden nuestra mente, de las complicaciones que trae consigo la pasión,  y de todos tus éxitos y algunos fracasos, que encontramos ambos en nuestro desgastado corazón. También de aquellas montañas, en donde existen sendas en las que te sientes libre, bajo la luz  brillante de este sol, que ahora con sus rayos nos envuelve.

Y mientras comentamos ciertos asuntos cotidianos, que a veces nos causan dolor, yo recuerdo que allí fue donde me concedieron mi primer beso, y donde sentí la esperanza de que fuera eterno ese primer amor.

Después vendrían tiempos de zozobra, llenos de sufrimiento y oscuridad. La soledad de mi cuarto, y cierto desarraigo de la humanidad. Momentos en los que  me sentí como un alma en pena, al que todos trataban con caridad. Como si fuera su buena obra, notando su cruel condescendencia, que producía mi llanto cada noche, yo con la puerta cerrada, sin querer ver a nadie, deseando morir en paz.

Porque nunca me apoyaron, siempre fui un incomprendido, que contiene mucha paciencia, y gracias a eso y a una inmensa fortaleza, en este hostil mundo, he logrado hasta esta hora dignamente sobrevivir.

Mas a veces tanto esfuerzo, con tan poca recompensa, produce que desfallezca mi cansado cuerpo, en su vacío y triste lecho. Pasando allí horas, perdido en mis sueños, esos en los que aún hay deseo, e ilusión por otro nuevo encuentro.

Dejando en ese instante detrás los jardines, con su manto de hojas, todavía caminando contigo, mi fiel y auténtico amigo. Pues eres una de esas pocas personas, por las que me siento menos solo, puesto que me prestas tu tiempo, y noto tu cariño siempre sincero.

Por momentos como este, seguiré luchando, pues en el mundo todavía hay belleza, y sentimientos verdaderos que compartir con los demás.

Mas espero nunca perder tu amistad, que aprecio como un tesoro, pues sin ningún interés te mostraste, y allí estabas aunque no lo sepas, cuando yo necesitaba más tu apoyo.

Pues en esta vida hay todavía belleza, y por instantes como los de hoy, seguiré en ella luchando.

Escrito el 29/12/2013.

NOSTALGIA.

Hoy, en la oscuridad de mi cuarto, dando vueltas en mi cama, no consigo dormir. Siento que me falta algo, siento una ausencia de ti. También de unas calles de la Alcarria, en donde al igual que a tu lado fui feliz. En un colegio amado, en donde me educaron para poseer un pensamiento libre, otorgándome unos valores recios, que yo muy pronto aprendí. Porque los creí justos, a pesar de ser a menudo una condena, que le hace a mi triste corazón sufrir.

Aunque no tanto como tus mentiras, y esas sonrisas que me brindaron tus labios, y que comprendo ahora que siempre fueron falsas, porque al final de nuestra historia, en tu dulce rostro lo vi. Reconociendo que todavía me gustaría conversar contigo, pasear a tu lado, y volver a sentir tu cabeza en mi hombro, ya que esa era una alegría que a mi pecho le animaba a existir.

Mas en este momento, mi figura se representa como un perro que fue abandonado. Que permanece fiel a tu hermoso recuerdo, a pesar de no merecertelo. Por toda aquella hipocresía, que contiene esa belleza ilusoria, que es tan real en tu aspecto, como traicionera en tu alma. Pues vas predicando lo que no se halla, en tu sentimiento devoto, no siendo en tu desgraciada vida, honesta contigo misma.

Pero sin embargo no puedo despreciarte, a pesar de todos mis inútiles intentos, porque a ti con sinceridad te quise, a pesar de lo poco que demostraste que valiste.

Mas lleno en este instante, mi memoria de nostalgia, en la oscuridad de mi cuarto, en esta noche en la que deseo apartar de mi mente, tu radiante y vil mirada.

Supongo que el vetusto tiempo, que suele ser el más sabio, todo lo terminará curando. Siendo esta herida otra simple anécdota, de la que me acordaré dentro de unos años, esbozando una amplia sonrisa, pues este dolor que ahora sienten mis entrañas, se lo llevará consigo, con su eterna paciencia el viento.

Y es que deseo que mi pensamiento, olvide todo este pasado a tu lado, y que no vuelva a sentir jamás esta insensata nostalgia, que ahora me envuelve por dentro. Porque lo que pudo haber sido, ya no me sirve de nada, tan sólo suscita, que mi razón pierda lamentándose unas horas. Mas lo que hay que hacer, es construir un futuro, viviendo intensamente el presente, dando unos pasos cada vez más firmes, puesto que una determinación fuerte noto en los últimos amaneceres.

En paz y sosegado, observo salir al alba el sol, abriéndose ante mi la posibilidad de otro nuevo mundo. Porque mientras esa brillante estrella cada día consigan vislumbrar mis ojos, tendrá esperanza este solitario vagabundo, que camina con la cabeza alta, desafiando a la vida con osadía, no queriendo volver a tener este sentimiento, hacia la que fue inmerecidamente tan querida persona, que se descubrió en todo su ser ante mi lúcida mirada, completamente falsa.

ESCRITO EL 28/12/2013.

REFLEXIONES MUNDANAS SOBRE TEMAS DIVERSOS VIII

ALEGATO CONTRA LA HIPOCRESÍA HUMANA.

Este es un alegato, contra todas las palabras y sonrisas falsas, y contra todos los halagos brindados con traición.

También trata sobre esas personas que se creen buenas por naturaleza, y de esas otras que creyeron alcanzar una divina iluminación, puesto que únicamente es una ilusión en su mente, porque si Dios existe, no posará sus ojos en quien le predica o le reza, sino en el que mantiene en este hostil mundo puro su corazón. Se fijará en el que ame al prójimo sinceramente, y no al que ostenta cómo única y verdadera su religión.

Ya que esta vida me enseñó a desconfiar de la gente que dice ser buena, porque sus actos al final ante mi los delató, porque todo aquello que hagas por los demás no tienes que mostrarlo, sino que hacerlo con abnegada pasión.

Y no se crean que pretendo ser dogmático, ni que en mi interior no existe un interés propio, porque este texto es para lavar la conciencia, del que tantas veces ha sido y será mentiroso.

Al menos reconozco mi imperfección, que no es sólo una declaración de fracaso. Aspiro siempre a algo supremo, que mi entendimiento comprende que jamás será por un ser humano alcanzado.

Aconsejo humildemente, por si alguien me escucha, que nunca pretendamos ni buscar ni ser ejemplo, porque en toda persona hay algo oculto. Así como la máxima justicia suele ser injusta, no existe un gran hombre ni mujer, que un abismo de maldad no sienta ni conozca, aunque a si mismo por su bien, en secreto lo quiera retener.

Escrito el 27/012/2013.

INCIERTA DIANA.

A Diana me la encontré bajo la luz de la luna,
con sutil destreza cautivó mi destrozado corazón.
De todas las estrellas de la tierra yo sólo deseaba una,
con la que poder mantener un idilio de mutua pasión.

Unidos en mi lecho la noche helada nos encontró,
tu eres la fiel doncella, que mi mente siempre habita.
Con unos ojos insolentes en la oscuridad alguien nos contempló,
esto es un secreto insondable, que el descanso a mi pensamiento quita.

Porque ese ser cruel te apartó de mi lado en este amanecer,
tu, ante mi mirada, injustamente te desvaneciste,
hasta el punto de que sin querer te veo de mis recerdos desaparecer,
puesto que tu fuiste ese tierno amor, que hacia mi pecho jamás existe.

Debes saber que aún retengo en mis labios el dulce sabor,
de tu cuerpo esbelto y traicionero,
que irrealmente me dio su calor,
porque aunque fue un sueño, se mostró sincero.

Escrito el 26/13/2013.

DECLARACIÓN DE UN MONSTRUO.

Para qué mostrarme a un mundo, que jamás entendió mis posturas. Que rechaza mi mente, e intenta convencerme por medio de tantas mentiras. Por qué otorgar la razón, a esa gente hipócrita, que ostenta una falsa bondad, mientras no le quiten el pan de su boca.

Culpable me sentí muchas de aquellas veces, que me acusaron con completa injusticia, señalándome con su deshumanizado dedo, sin llegar a comprender lo que es mi vida. Una que se teje de lucha constante, que por mucho que digan, no es como la de todos los personajes. Porque no sólo tengo que batallar contra la sociedad imperante, y sus prejuicios insolentes, sino contra mi misma persona, y es que de eso parece no darse cuenta nadie.

Nunca, ningún semejante, ha podido posicionar su mirada en el horizonte que yo observo. Entonces me pregunto, ¿cómo creen saber todo lo que pienso y siento?. Puesto que con unos cuantos libros, de una escuela y autor determinado, pretenden conocer todo lo que tiene de oculto, mi compleja alma ambivalente.

No se percatan en absoluto, del tiempo que es necesario, para dominar una ciencia, que todavía está en muchos aspectos ciega. Ni de todo el esfuerzo que se ha de emplear, ni de los experimentos que aún faltan, para descubrir los mecanismos del a estas alturas desconocido subconsciente,  al que nuestra mente humana nunca discierne.

Jugando todos aquellos profanos de la prudencia, a analizar y hacer conjeturas sin ningún miramiento, oyendo sin humildad algunas palabras, y observando unos cuantos de mis visibles gestos. Esos que a diferencia de lo que hace la mayoría, suelen aposentar un sentimiento solidario y honesto.

Y es que por mucho que se exprese, nadie desea que se sea con ellos sincero. Y creen que cuando me mienten, como me ven asentir, es que la razón les ofrezco.

Entonces, para qué mostrarme a un mundo, en el que se hospeda tanto ser hipócrita. Prefiero en este momento quedarme en mi cueva, y perecer en soledad, cuando mi naturaleza quiera.

Escrito el 25/12/2013.

A MI ABUELO ALBINO

En este día de invierno,
sin saber por qué, me acuerdo más de ti,
será que me ha traido el viento,
el recuerdo de tu voz, que tanto me ha enseñado a mi.

Me mostraste la total entereza,
y el amor por el saber decir.
A buscar siempre mi certeza,
que aún está por venir.

Me educaste con tu ejemplo, para aposentar un pensamiento fuerte,
no dejándome que me guiase por modas, ni por mundanales sandeces.
En esta noche lluviosa, mis ojos tienen ilusión por verte,
desafinar la tradicional melodía, de cómo beben los peces.

Hoy quiero que vuelvas, para contarme tus batallas,
y para que juegues con mi padre y conmigo, al divertido gana-pierde,
deseo notar en mi cuerpo, la cercanía de tu alma,
e intentar seguir el rumbo, que tuvo en esta vida tu mente.

Que me enseñó tanto,
de lo que consta esta vida,
discerniendo para mi lo que era bueno y malo,
por todo ello y por más, lamentare eternamente tu partida.

Mas en este dia navideño,
no se aún muy bien el por qué,
me trajo tu bello recuerdo el viento.

Escrito el 25/12/2013.

CUENTO ENGENDRADO.

Me despierto en mitad de una noche cerrada, en la que me encuentro algo somnoliento y cansado. Una tormenta se cierne sobre mi humilde aposento, el viento lo embiste con una fuerza y violencia extrema. Todo ello termina produciendo, el temblor de mi aún ausente cuerpo.

Estoy postrado en un cuarto sombrío, que me cobija de toda hostil existencia. Siento una punzada de miedo, al observar por mis ventanales acercarse, unas rayas de luz brillante, que iluminan la oscuridad del frondoso e inhóspito bosque. Éstas, sin mediación ni piedad, chocan contra la soledad de mi pobre hogar, recayendo cientos de piedras sobre el cemento y los ladrillos que recubren mi sosiego, que se torna en este momento en estupor y pánico, cuando una de ellas atraviesa el débil cristal.

Es de un color verde esmeralda, tan bella, que froto mis incrédulos ojos para comprobar que es real. Abro mi mano y la agarro, quema e ilumina como si fuera una estrella pequeña, y ante esta fría noche que está aconteciendo, la poso en mi regazo, saliendo en este instante de ella, un leve haz multicolor de fuego.

Que contiene en su llama sueños que estan por venir e historias que se han de vivir, y que me envuelve por completo, creando todo mi ser y mi aún amorfo cuerpo.

En tal circunstancia me hallo, sintiendo aquel tibio y placentero bienestar, cuando escucho un estrépito huracanado, que arranca estas paredes, destruye mi bosque, y me arroja al mar de la humanidad.

Lloro al perder la tranquilidad del no existir, y siento por ello un intenso dolor. Oigo unas risas que me saludan cuando llego con alegría, y olvido aquel haz multicolor que me envolvía.

Doy el paso a una nueva vida, que estará llena de ilusión y de experiencias. La cual se verá truncada algún día, al llegar el final de mis peripecias.

Escrito el 24/12/2013.

ALGO KAFKIANO.

Me veo en esta vida, como un individuo Kafkiano,
soy mitad insecto, mitad un ser humano.

En dicha tesitura,
se halla mi alma errante,
con toda mi humilde escritura,
la intento mantener de la locura distante.

Me otorgaron una cruel etiqueta,
que no representará jamás mi esencia.
Me dejó eternamente una mente inquieta,
cuyo deber es contener inmensa paciencia.

Fueron muchos los que creyeron que no podría,
llevar una existencia digna y diletante.
Les estoy demostrando con mi pobre valentía,
lo que se consigue con el esfuerzo constante.

Mas la batalla es desgarradora,
en lucha están el odio y la muerte,
no sin cierta inspiración creadora,
y un sentimiento completo de amor, que sin embargo a veces os parece inerte.

Y aunque en ocasiones cansado desfallezco,
queriendo desaparecer de este hostil mundo,
ante su belleza siempre perezco,
y continúo por su senda, con mi sentir vagabundo.

Y es que contemplo esta vida como un individuo Kafkiano,
que es mitad ser enfermo, mitad hombre sano.

Escrito el 24/12/2013.

UN NACIMIENTO EN EL NORTE.

Despierta a un nuevo mundo, despierta,
que te esperan el brillante sol y el colorido de las flores,
aprovecha, ya que se encuentra la puerta abierta,
y siente las caricias de los rayos y los distintos olores.

Saborea la dulce miel que te ofrece esta vida,
escucha toda la alegría que al aparecer tu llanto ha traído,
observa cada nuevo amanecer, que tu latir ver te pida,
y descansa al anochecer, en tu recién estrenado nido.

Ten presente que no viniste aquí para sufrir,
que en los malos momentos tendrás que ser valiente,
comprobarás que es eso de lo que consta el deseado vivir,
mas no temas, ningún dolor es permanente.

Disfruta siempre de lo bello de cada momento,
ahora el amor en tierras de Asturias te acuna,
con un paternal y sincero sentimiento,
que al oscurecer te otorgará la luna.

Escrito el 23/12/2013.

Para la prima de Cris.

EN ESTE MOMENTO.

No me ruegues que te hable de amor, porque yo de dicho sentimiento no entiendo,
jamás lo comprendí, ni tampoco lo quiero.
Lo escucho a menudo pronunciar, viendo en él tan sólo intereses,
siendo mi único deseo en esta noche, que tu a mi te entregues.

Pues la mañana llegará más pronto que tarde,
y quizá ninguno de los dos sabrá si hay segunda parte,
del pasado oscurecer lleno de caricias y de afecto,
escuchando nuestras confidencias y mutuos jadeos.

No me digas por favor que me amas,
porque de ese sentimiento no entiende mi alma.

Tampoco me hables de Dios, porque en Él mi corazón dejó de creer,
ni de una bondad en la vida, que estos cansados ojos no ven.
No me pidas una bella criatura que juegue por nuestro jardín,
ni anheles una promesa mía que no tenga fin.

Mas levantemos día a día entre ambos algo auténtico y verdadero,
sin expresar un «te quiero» que no sea sincero.
Construyamos un nido en el que pasar buenos momentos,
completos de cariño y con plenitud de deseo.

Y si en un amanecer cruel tenemos que despedirnos,
aunque con cierta amargura nunca perderé los estribos,
porque del sentimiento de amor yo no entiendo,
sólo que me siento feliz contigo en este momento.

Escrito el 22/12/2013.

A PEDRO.

Duerme ahora Pedro, descansa completamente tranquilo,

que esta vida a veces es dura, pero mucha suerte has tenido,

puesto que de alguna estrella se ha cogido el brillante hilo,

que mantendrá siempre caliente tu recién estrenado nido.

 

Pendiente de ti estamos todos los Martingalos,

velando tus sueños se hallará la felicidad de tus padres,

ya que con tu sonrisa has creado un halo,

con ello esperamos todos que siempre nos agrades.

 

Puesto que tu tristeza será nuestra tristeza,

y tu alegría nuestra alegría,

eres después de Alejandra y Claudia la tercera pieza,

que estaba ausente de esta cada vez más unida familia.

 

Siendo por todos muy esperado,

te recibimos con todo nuestro amor,

queremos que poseas eternamente un corazón alado,

conocerte para nosotros es todo un honor.

 

Pero duerme ahora Pedro tranquilo,

que llegaste a un mundo que contiene mucha belleza,

mantén en él un sentimiento puro,

ya que al llegar a esta vida conseguiste tu grandeza.

Escrito el día del nacimiento de Pedro.

20/12/2013.

 

 

 

 

 

 

UNA CONFESIÓN A MI MEJOR AMIGA.

Hoy te quiero decir gracias, porque estás siempre pendiente de mi, por todas esas palabras que me brindas de aliento, por desearme cuando hablamos lo mejor, y por ostentar hacia mi tantos gestos tan sinceros.

Yo, siendo honesto contigo, a menudo me siento bastante cobarde, al decir que desprecio aquellas cosas que amo, y al no mostrarme del todo desnudo en mis textos, esos que escribo con mis en este instante temblorosas manos, sin miramientos ni requiebros. Y es que en ellos no expreso que quiero el sentimiento de amar, porque no deseo más sufrimiento, anhelando siempre unos abrazos y unos besos verdaderos, esperando eternamente a esa mujer que caliente mi lecho, y que no le importe amarme tal cual soy, con todas mis virtudes y defectos.

Rehuso el contacto que podría resultar placentero, porque me odio a mi mismo, dudando si merezco, el afecto de una dama que se entregase a mi por completo.

Y soy consciente del resistente muro que impongo, y de lo extremadamente complicado que es el caminar a mi lado. Sabiendo que si alguien me quisiera jamás apostaría fuerte, por una probable relación ante la que mi actitud parece cuanto menos indiferente.

Asegurandote que todo eso lo produce mi sensibilidad, y el daño a mi pecho tantas veces causado, él es el que ha puesto una barricada, entre mis sentimientos y mi pensamiento meditado, que prefiere la triste soledad, a un posible amor descontrolado.

Ya que podría derrumbar los cimientos, de un corazón que se siente débil, aunque sin quererlo este anhela aquello de lo que huye, dejando siempre que se escape, aquello que es por él tan deseado.

Por eso reconozco ahora ante ti, que soy bastante cobarde, dándote de nuevo las gracias, por sinceramente por mi preocuparte.

Escrito el 19/12/2013.

UN ALMA SALVAJE.

Ahora que todo llego a su fin, pero que nada ha terminado,
que nuestras palabras fueron como lanzas en punta cruelmente arrojadas al viento,
despidiendome casi definitivamente de ti, mientras tus ojos continuaban llorando,
por no sentirme yo, a pesar de todo mi vano intento.

Habiendo sido ambos infieles, pero al menos sinceros,
aunque sigo anhelando estar echado contigo a tu lado,
y a pesar de todas las llamadas y tus repetidos quieros,
en este momento lo que necesito es la conocida libertad, y de nuevo poseer mi corazón alado.

Ya que he ostentado siempre ante todo un alma salvaje,
una que quisiera verdaderamente creer que tu estas hecha para mi.
Pudiendo asegurarte pecho en mano que eres la que más me ha importado en mi aún breve viaje,
aunque veas que se aleja mi amor sin entender aún muy bien por qué de ti.

Mas no dudes de que también hay sufrimiento,
en este huérfano cuerpo que añora tus brazos,
conteniendo como puedo mi lamento,
al no sentirme preparado para tus lazos.

Por tantas discusiones y peleas,
por tanto sentimiento desbocado.
Pidiendo sin ser hombre de fe que todavía seas,
ese ser que tiene que ser por mi eternamente amado.

Pero debemos darle tiempo al tiempo,
ya que nos estamos haciendo demasiado daño sinsentido.
Quizá con tu distancia y cierta pausa yo contemplo,
lo que no deseo que sea de ninguna forma destruido.

A mi amigo Jorge. (Porque los dos poseemos un alma salvaje)

Escrito el 19/12/2013

ALGO DESPRECIABLE

Era una mañana algo plomiza pero alegre, una gran noticia era la protagonista, iba a producirse un nuevo nacimiento en la familia, por lo que las nubes parecían disiparse.

Caminaba por una avenida cercana a la Plaza de Castilla, por una de las zonas de más categoría de la ciudad de Madrid. Iba ensimismado como siempre en mis pensamientos, cuando a unos diez metros de donde me encontraba, veo a un hombre con traje elegante ponerse sollozando de rodillas, al lado de él se encontraba otro que parecía sonreír. Al postrado se le oía decir en voz alta, que eran socios, que cómo podía haberle hecho esto.

Gente que pasaba por allí observaba esta imagen grotesca, al igual que yo, que al pasar justo por su lado, le oigo espetar al que estaba de pie, que únicamente eran negocios.

En ese momento me giré, y me quedé mirando a un hombre destrozado, llorando de rodillas en medio de aquella acera fría y gris, mientras el otro se alejaba, dándonos a ambos la espalda.

Me quedé petrificado, pensé si debía levantar a aquel ser humano, pero mis músculos no se movieron, y al conseguir hacerlo lo hicieron en el sentido contrario. Alejándome yo también de aquel lugar, y de aquella figura traicionada, que se quedará grabada, como otra experiencia despreciable en mi memoria.

Fue entonces cuando corroboré que el hombre es un lobo para el hombre, perdiendo en ese momento toda la esperanza en la existencia de bondad, sólo viendo en el mundo intereses, sólo viendo en él suciedad.

Entonces, al llegar a mi casa, veo una fotografía en la que aparece sonriente mi sobrina Alejandra, y se escapan de mi mente todos aquellos pensamientos negativos, puesto que consigo ver en su mirada algo bello y puro.

Por ello, en la oscuridad de esta noche, pido a algún ente divino, que ella encuentre en sus ojos otra vida, y que con felicidad disfrute siempre del presente, que no vea a la sociedad como la ve mi mirada, que sólo puede distinguir en ella hipocresía y dolor permanentemente.

Escrito la noche del 13/12/2013.

PRIMEROS RECUERDOS.

En la lejanía recorro una calle de Navalmoral de la Mata, allí se erige un edificio con un parque enfrente, en dónde saltan las ranas, y puedo vislumbrar la imagen de mi ausente abuelo corriendo detrás mío al escaparme.

Hay además momentos de completa libertad, al volar raudo entre campos de amapolas, poseyendo unas piernas recias, y un pecho que por aquel entonces tenía un latir desbocado.

También puedo encontrar sentimientos de amor, abrazado con fuerza a mi madre, siendo el juguete preferido de mis dos hermanos, y quizá (quisiera creerlo) el orgullo secreto de mi padre.

Se halla entre ellos, el nombre de un amigo perdido. Pedrito se llama alguien grabado en mi memoria, que sin embargo, y a pesar de ello, carece por completo de rostro y de alma.

Mas recordar a partir de ahí no quiero, porque seguro que vienen a mi mente tristes momentos. Además, todo ya ha muerto, de aquellos primeros tiempos, que sin desearlo vienen a mi mente, en este día que se torna a instantes oscuro, y en el que con melancolía me siento.

Escrito el 13/12/2013.

PELIGROS HABITUALES.

Estoy viendo en las noticias que ha desaparecido otra adolescente, van cinco en un par de semanas, no hay ni rastro de ellas. No tienen conexión aparente ni vínculos compartidos. De momento, no se sospecha de nadie. Hay una ausencia total de pruebas. Está descartada la posibilidad de huida, sus hogares no son conflictivos. Además, la cercania en el tiempo de las desapariciones y el carácter de las chicas, hacen de esa hipótesis algo totalmente improbable.

Me incorporo en el sillón de mi cuarto de estar. Pienso en Susana, mi hija, que apenas alcanza las catorce primaveras. Si agudizo el oído la puedo escuchar arreglarse para irse a pasear con unas amigas. Me levanto y me dirijo por el pasillo hacia el cuarto de baño. Doy unos leves golpes en la puerta y pregunto si todo va bien, una voz dulce y cándida que poco a poco se oscurece me dice que si, que ahora mismo sale.

Me quedo allí parado, contemplando el color blanco y puro de la pared. Recuerdo la niña que fue, su alegría, su vitalidad, que aún conserva pero que huyen de su cuerpo lentamente. También recuerdo su sufrimiento cuando su madre un día se marchó sin dejar rastro. Y pienso en mi mujer, y en mi certeza de que estaba con otro.

De repente, se abre la puerta. Ahí está ella, mi amor, mi cariño. Soy consciente de que si la pasase algo todo en mi se acabaría, mi cuerpo sería enterrado en vida.

La abrazo y la beso en la frente, le digo que tenga cuidado, y la observo alejarse desde el umbral de mi casa hasta que desaparece al torcer una esquina. Siento en ese instante cierta preocupación paternal en mi estómago, algo de angustia en mi pecho.

Entonces voy al trastero y cojo la pala. Encamino mis pasos hacia el garaje. En el maletero de mi coche espera otra adolescente muerta, ahora mismo voy a ir a enterrarla junto a mi esposa y las otras cuatro jóvenes desgraciadas.

Escrito el 12/12/2013.

MI FAMILIA.

Mis padres se conocieron en el vetusto bar de Ludeña, les presentaron en un momento en que se apagaron todas las luces, mas una chispa se había encendido en sus ojos, y allí comenzaron un mismo paseo felices.

Ella le contó que no poseía dinero, que su salud a menudo menguaba, él le prometió amor eterno, y ayudarla a formar un hogar para poder con cariño cuidarla.

Se casaron y tuvieron tres hijos, otro desgraciadamente se quedó en su inicio. Los dos mayores eligieron el camino de la música, y su cosecha tuvo distinto éxito, el pequeño es el que escribe estas letras, pues su desafortunado rumbo no le impide crear con cierta belleza.

Sabéis ambos de todas las calamidades que acontecieron en nuestra familia, la que ahora está criando en su seno a otra alegre criatura, cuyo nombre es Alejandra, ella ha conseguido que recobremos la concordia en nuestras almas.

Como todas, la nuestra tampoco es perfecta, en constante desacuerdo nos mostramos, los enfados no escasean, pero cuando nos hemos necesitado ahí hemos estado, velando padres por hijos, hijos por padres, puesto que con respeto y amor siempre nos hemos tratado.

Os digo con sentimiento sincero, que no os cambiaría por nada en el mundo, a pesar de sentirme como un vagabundo, y de aposentar en mi pecho bastante sufrimiento.

Porque todos mitigáis mi pena, no sabéis cuanto os debo, pues gracias a vosotros no me siento tan sólo, siendo mi única alegría en la vida ver en vuestros rostros una felicidad plena.

Aunque a veces parezco ausente, os pido que disculpéis a mi humilde persona, que está llena de sincero afecto, pidiéndoos que contéis en vuestro corazón siempre con su memoria.

En ningún día os olvido, puesto que jamás se olvidan a las personas amadas.

Escrito el 11/12/2013.

VIRGINIA

A mi como a ti me pesa la vida.

Observo al alba correr el agua por el río que cruza mi pueblo, y no puedo evitar pensar en ti.

En tu obra dejaste retazos de tu dolor, de lo que pudo ser, y yo reconozco, no sin cierta tristeza, que en la mía nunca se hallará tanta belleza como en tus Olas, que dejaron en mi pecho una espuma indeleble, que mis personajes jamás serán como esa dama, la señora Dalloway, que campa a sus anchas por mi memoria.

Siento tristeza porque mi existencia se la llevará el olvido, a diferencia de la tuya, que permanecerá perenne.

Hoy paseo por unos jardines ajenos, me acaricia un sol que no calienta mis huesos, veo golondrinas danzar entre los árboles, y siento nostalgia por una felicidad que se escapó de mi alma para siempre.

Porque todo en mi ahora es sufrimiento, sentarme en una silla y ver pasar las horas, unas horas que se hacen interminables, bajo un cielo que mi culpabilidad no perdona.

Cuatro paredes son las que encierran mis libros, son las que ocultan mis escritos. Cuatro paredes son el aposento de mi personaje, que es un autor que intenta juntar palabras con cierto arte, sin poder conseguirlo la mayoría de las veces.

Mas en ocasiones como hoy, salgo a respirar al aire libre, y camino hacia la ribera al son de unas campanas, y al sonido de la nueva mañana, quiero encontrar el valor para unirme a tu fantasma.

Y es que a mi como a ti me pesa la vida, y a veces deseo que un caudal me guíe hacia el mar, para juntar tu destino y el mío eternamente, para poder hallar al fin en otro mundo la paz.

Escrito el 10/12/2013.

SAGRARIO A FINALES DE 2013.

En este año que termina se la puede seguir contemplando con su pelo color gris ceniza, con las arrugas surcando una piel cada vez más pálida, llena de esas manchitas que son las pecas de la vejez.

Todavía conserva el anillo de casada en el dedo anular a pesar de la larga ausencia del hombre amado, y el gordo se mantiene tan deforme como siempre. Se la sigue viendo con su altura, de la cual no hay que olvidarse, que lejos de ser para ella un motivo de orgullo, es una condena con la que le cargó la señora naturaleza. Pero todas sus peculiaridades serán recordadas como se recuerdan los defectos de las personas queridas, como una simple anécdota de una vida ya vivida.

Hoy lleva un broche de flores de nácar blanco, y unos pendientes dorados de aro, le abriga una chaquetilla a cuadros, y está sentada sobre unas ruedas que la sirven de piernas, pues las suyas ya no andan al haber recorrido con valentía su senda.

Ahora su voz me parece cada vez más apagada, su tono cada vez más disminuido. A cada semana que pasa se la observa con mayor cansancio, como si algún ente divino poco a poco, como a empujones, la estuviese arrastrando hacia un lugar en las alturas, en el que no existe ni pena ni olvido. Un lugar en el que crecen los geranios cuidados por unas manos que la esperan, unas manos conocidas y al fin reencontradas, para que ya jamás sean separadas, compartiendo sus sentimientos juntos en el paraíso.

Pudiendo descansar al haber realizado en su pasado una gran obra, la más hermosa que un par de seres humanos pueden realizar, plasmada en unos hijos, nietos y bisnietos, y rubricada con la educación de su entendida cristiandad.

A partir de este momento desde el cielo y al lado de su Dios velarán por los suyos, tal como hicieron estos dos seres alados en la tierra. Al menos es lo que espera este autor algo descreído, que ve marchitándose a esta flor que es su anciana abuela.

Que mañana quizá no estará presente, pero que siempre se encontrará en un rincón privilegiado de su pecho. El que se halla ahora lejos de la melancolía, al descubrir junto a ella otro día nuevo.

Escrito el 07/12/2013.

LA ESENCIA.

Esperaba la aparición de mi mejor amigo en los tiempos de la niñez. No estaba nervioso, tampoco excesivamente ilusionado, sólo tenía el sentimiento de querer verle. Era como la continuación de algo que habíamos dejado en suspenso, pero nunca olvidado, aunque se hallase lejano en la distancia.

Entonces apareció con su querubín en brazos, le reconocí al instante, todo había cambiado en él, pero todo seguía siendo igual que antes, su expresión facial, su forma de andar y de hablar, sus sonrisas, era todo como yo lo recordaba.

Eramos idénticos a aquellos chavales que jugaban en aquel patio de colegio Marista en tierras de la Alcarria, lo único que nos diferenciaba de ellos era cierta madurez en el rostro, y nuestros cuerpos algo más envejecidos. Pero pude descubrir en él la mirada soñadora, la alegría por la vida, y esa brillante inteligencia que yo por entonces también atesoraba.

Nos inculcaron los mismos valores, cosa que en nuestro reencuentro pude comprobar, volviendo así a creer en gente bondadosa, en personas sin ocultos misterios. Viéndome a mi en ese momento alejándome de la mediocridad en la que me había sumido, por mis propios miedos y prejuicios. Recuperando de este modo la mirada soñadora, la alegría por la vida, y deseando seguir manteniendo aquella brillante inteligencia, la que era admiración de algunos de mis maestros de antaño.

Al recordar hoy mi infancia contigo, he visto claro lo que fui en el pasado, lo que soy en el presente, y hacia donde me encaminan mis pasos para el futuro. Aposentando los mismos valores, los que nos enseñaron para que aprendiéramos a ser libres, quitando de mis alas ahora el polvo, y de nuevo emprendiendo el vuelo hacia algo más humano. Un mundo que no tenga ni odio ni rencor, tan solo sentimientos de amor verdadero,  hacia personas con las que compartir algún agradable momento, como el que hoy he vivido contigo, mi primer y aún fiel amigo.

Escrito el 06/12/2013.

BALANCE DEL ÚLTIMO AÑO.

En este año en el que estuve a punto de morir literalmente por desesperación y abatimiento, en el que mi madre milagrosamente logró sobrevivir a un violento cáncer, y vemos a mi perro perecer lentamente al comerle los huesos, en el que estuve internado en un hospital preguntándome si merecía la pena seguir existiendo. En este tiempo en el que acaricié el amor y lo perdí por ser honesto, en este año que pasó mi persona aprendió a ser más valiente, a no mirar tanto atrás y a ser ante todo prudente, dándome espacio para reflexionar y para ser más consciente.

De que yo camino en completa soledad, así es y será siempre, por esta vida que a veces se me muestra demasiado intensa, al contener un pensamiento y un sentimiento que dentro de mi se zarandea.

¿Quizá sea esa la tan estudiada locura, la zozobra que a veces me corta el aliento?.

Mas con paso firme voy guiando mi rumbo, por la senda que yo mismo hube elegido, la de la filosofía y la escritura alejada de modas y triunfos, manteniéndome así aparte de este irracional mundo. Pues me sobra todo, hasta mis ropajes, mi alma necesita tan sólo un libro, una hoja en blanco, una pluma con tinta, y algo de tiempo para ir desarrollando una obra callada. Que no haga ruido en oídos ajenos, tan sólo en el corazón de las personas que son por mi más queridas.

Deseando ahora soledad y respirar el viento fresco, y quizá algún amor que no me pida que le de lo que no puedo.

Quiero aprender y crecer en el cuarto en el que escribo, y salir a vivir aventuras con algún buen amigo. Disfrutar de las cosas que se me ofrecen bellas, repudiando aquellas que únicamente saben hacer mella.

Porque en este año en el que estuve a punto de morir literalmente, preguntándome si merecía la pena seguir existiendo, en él aprendí a ser más valiente, y a no mirar tanto atrás queriendo al futuro mirar siempre de frente.

ESCRITO EL 04/12/2013.

NIKO.

Lleno de nervios y con tu rabo moviéndose al acercarme a la puerta, con tu cabeza en mi hombro al dormir sin miedo tan plácidamente, zarandeando tu correa en lucha con mi brazo al sacarte, dejando tu pato de goma en mi mano para que de nuevo te lo lance. Pidiéndome con tu pata que nunca deje de acariciarte, así me hubiera gustado Nikomedes verte siempre, y así te veré siempre en mi memoria, por lo menos hasta que a mi alma, cruelmente le alcance su muerte.

La tuya ya está cercana, un veterinario en su intento por sanarte nos dio la mala noticia, la de que aquello no llevaba un buen rumbo, y sedado te traen sin enterarte hacia mis caricias. Y es que con lágrimas y dolor en el pecho, espera mi regazo tu cuerpo anhelante, para poder verte otra vez vivo, antes de que dormido yazcas en tu cama eternamente.

En este año mi madre se salvó del infortunio, y tu ahora parece que te marchas, las alegrías y las tristezas van y vienen, y hoy la felicidad se aleja por la ventana.

Me pregunto por qué demonios os llamarán animales, a los que como tú sólo supisteis dar cariño, habiendo sido siempre al amo leales, y habiendo ayudado tanto a nuestros corazones perdidos.

En este momento en soledad me quedo abstraído, al coger tu collar entre mis temblorosas manos. Palpando tu ausencia que no tu olvido, pues en mi melancólica mente te recordaré siempre como a mi mejor amigo.

03/12/2013.

El perro que me enseñó lo que es ser feliz pidiendo muy poco
El perro que me enseñó lo que es la felicidad pidiendo muy poco

EL REENCUENTRO.

Hoy no conseguía levantarme, unas sábanas como de plomo me atenazaban el cuerpo. Me encontraba abúlico y lleno de desesperanza, era otro día marrón, anunciaba la cantante por las ondas.

Fue entonces cuando sonó el teléfono, y pensé si cogerle o dejarle protestar hasta que su lamento terminase, pero conseguí hallar la fuerza y entereza necesaria, llevándome así en este día una de las sorpresas más gratas. Pues me encontré una voz conocida, perdida hace tiempo entre los recuerdos de la memoria, viniéndome a ella en ese momento un patio de colegio, y unas inolvidables convivencias cristianas, unos juegos de recreo, y unas calles junto a él ya casi olvidadas.

Era mi gran amigo, el primero del que fui consciente, al que siempre fui en la mente leal, al acordarme de él en mis momentos duros y alegres. Sin saber de su vida nada más que por ecos conocidos, sin atreverme nunca a contactar, cobarde me di cuenta de que he sido, pero valiente él ya que se atrevió a llamar.

Yo sé que terminaste tus estudios, que un juguetón querubín crece y se retuerce por tus brazos, oyéndote decir ahora que viene otro de camino, y que andas por estas tierras, que hasta aquí te trajeron tus pasos.

Al haber cruzado contigo unas breves palabras, pienso en todas esas vueltas que da sin esperarlo la vida. En nuestro reencuentro que está ya cercano, y en lo cambiados que nos veremos, siendo mi máximo empeño, el no defraudarte si es que tenías de mi un buen concepto.

Tus palabras sonaban diferentes pero iguales, y me decidí a escribir este texto, para rememorar este fantástico día, queriendo en él plasmar toda la felicidad de aquella etapa en la que ambos nos conocimos.

Hallando de nuevo dentro de mi lo que yo representaba, dándome cuenta de todo lo que me he fallado, cogiendo renovadas fuerzas para continuar por una mejor senda, al reencontrarme tal cual soy, al ver de mi alma la esencia. Aspirando a dar todo lo mejor en esta edad que ya no espera, como en aquellos primeros años en que todo era armonía, cuando te conocí teniendo por delante esta vida, rememorando ahora lo que fue una amistad verdadera.

(A UN AMIGO)

Escrito el 02/12/2013.

CARTA SIN DESTINO.

Hoy quería decirte, que soy un hombre nuevo, que no aposento ningún odio hacia ti, y que quiero intentar amarte como aquella inocente vez, en que fuimos más que amigos, aunque esto para ambos en aquel tiempo no era sencillo.

Sé que tu estás lejos, y que borraste quizá de tu memoria mi rostro, yo sin embargo recordaré siempre el tuyo, como algo bello en lo que poder inspirarme.

No puedo tenerte, pero tampoco lo deseo, vivíamos mundos diferentes, alejados en el pensamiento. Por mucho que yo te quisiera, era consciente de que nuestro barco nunca atracaría en buen puerto.

Por eso hay ratos en los que consigo olvidarte, pero siempre me llega alguna imagen de Madrid y de nuestros paseos, cuando nos sentábamos en algún parque, y tu en mi hombro te apoyabas, pareciendo en ese momento feliz, yo por dentro y por fuera lo estaba.

Fue entonces cuando te conté la verdad, sabiendo que te perdería. No fui cobarde esta vez, y ocurrió lo que temía. Tu empezaste a mostrar distancia, y yo quise ver hasta donde mentías, siendo tan grande tu deshonra, al intentar echarme a mi toda la culpa, que yo perdí toda la fe en ti, y en el resto de damas sonrientes que me pretendían.

Mas hoy quería decirte, que soy un hombre nuevo, que no aposento ningún odio hacia ti, y que quiero amarte como aquella inocente vez, en que fuimos más que amigos, aunque esto para ambos e aquel tiempo no era sencillo.

Sé que tu estás lejos, borraste de tu vida todo el rastro, parece como si hubieras muerto, haciendo todos mis intentos por encontrarte vanos.

Por eso estés donde estés, sólo quiero contarte, que recordaré siempre tu rostro, como algo bello en lo que poder inspirarme.

Hasta que el pasar de las nubes, consiga de mi memoria borrarte.

Escrito el 02/12/2013.

AQUELLA BLUSA BLANCA

Estamos a la espera de la aparición de la novia. Mi amigo, el mejor que tengo, está nervioso frente al altar. Yo con mi cámara de fotos intento mostrar una falsa alegría, haciendo instantáneas a los allí congregados y a la imponente basílica, con sus vitrinas repletas de Santos y al fondo, su rosetón lleno de luz multicolor.

El Cristo de madera ostenta su eterno dolor con la llaga en el costado, a mi creciéndome otra igual en el corazón, puesto que en este día tan señalado, ella me viene a la memoria, con su blusa blanca y su falda al vuelo, tan bella y risueña, cuando aún yo tenía unas calladas e ilusas esperanzas de tenerla por amor.

Pero elegiste a otro hombre más realista, poseedor de un futuro prometedor, aunque menos bohemio y soñador que yo. Evoco entonces como tu mirada se clavaba a veces en la mía, y como creía mi anhelo que aquello era signo de mutua pasión.

Mas cobarde de mí no di ningún paso al frente, ya que no hubiera podido merecerte, encontrándome en este momento solo, desdichado e infeliz, al verte en los brazos de otro, que te aleja cada vez más de mi.

Nunca te mencioné mi secreto, jamás en los momentos que después juntos compartimos. Ahora cunde el silencio, puesto que ya esta sonando el himno nupcial. Entrando radiante la futura esposa, mostrándose ante todos sonriente y feliz, vestida con un traje de un blanco impecable, como aquella blusa que ocultaba aquel cuerpo que para siempre perdí.

Al darse ambos con dulzura la mano, yo disparo mi cámara pretendiendo tapar una lágrima, ya que caigo en la cuenta en este instante, de que definitivamente te tengo que desterrar de mi memoria.

Puesto que tú, mi amada, has intercambiado un anillo de unión con otra persona, que se nombra mi mejor amigo, y que se entrega por completo a ti ahora.

Al día siguiente, borracho de celos, al contemplar las fotos del ayer en la pantalla de mi ordenador, veo en una de ellas tu mirada en la de él, y descubro que entre los dos existe ese auténtico sentimiento que nunca yo hallé.

Consiguiendo desde entonces únicamente olvidarte, teniéndote siempre presente, al colgar en mi pared esa foto, y ver lo feliz que con él te sientes.

No obstante, en algunas noches de nostalgia, te puedo ver todavía libre, ataviada con una falda larga y aquella blusa blanca. Apareciendo ante mi tan bella y risueña como aquella primera vez. En la que por ti, yo hombre insensato, perdí completamente la razón, sintiendo una pasión que debo desterrar aún de mi dolido y celoso corazón, deseando lo mejor para ambos, y ocultando la verdad, que jamás será mencionada, muriendo de mi boca a perpetuidad.

ESCRITO EL 30/11/2013.