PAN RECIÉN HECHO.

El sol aparece cada mañana por la espalda de aquel querido monte, en cuya cresta se vislumbra una hilera uniforme de pinos.

En aquella loma durante eternas primaveras, los dos corrieron entre amapolas hasta caer en la extenuación, y reposaron juntos a la sombra de unos cipreses que allí se encontraban, pues esa era la herencia que en aquel lugar se dejó olvidada la muerte.

Desde allí podían observar como se perdía en la lejanía el horizonte, comiendo pan recién hecho, y si bajaban su mirada aparecía ante sus ojos aquella melancólica villa, con diminutos paisanos, en donde se hallaba su humilde hogar.

No obstante, en aquel amanecer primaveral, en el que se oía el canto de las golondrinas, y la risa de los zagales sin escuela recorría el viento, siendo aquello signo habitual de alegría, se podía ver a veces, al pasar por su casa, entre los cristales de la ventana cerrada, a un hombre triste, que se ocultaba de los esporádicos y curiosos transeúntes.

Su llanto era producto de que a su leal compañero, que ahora se encontraba acurrucado en su regazo, una enfermedad con crueldad le devoraba sus huesos.

Fue entonces, al salir de nuevo la luz, cuando se percató al escuchar el murmullo del agua que caía en la pila de la fuente, de que el tiempo transcurre demasiado deprisa. De que el soltar lágrimas mientras ambos permanecen en la vida es injusto y no tiene sentido. Y el frescor del alba le convenció del deber de amarle hasta el final.

Observó su pelo dorado, acarició la cicatriz de su hocico. Él le devolvió el gesto moviendo su rabo, lamiendo la mano temblorosa de su amo. Éste le dijo que se irían a correr al monte, y retornó la felicidad a sus pechos. Al menos hasta el momento de la inminente despedida en el ocaso de su único y mejor amigo, cuya ausencia será reemplazada por la soledad y el recuerdo.

Sabiendo que siempre permanecerán juntos, aunque sea únicamente en sueños, recorriendo aquel camino de amapolas, y comiendo pan recién hecho bajo los cipreses, cuyo verde perenne le evocaran eternamente su muerte.

(Escrito para el curso de estilo)

Escrito el 13/01/2014.

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