SOY.

No pienses que soy Poeta, ni pensador ni escribiente. Sí una persona que en este momento escribe, que a veces se expresa con una afortunada rima, y que pretende buscar el saber y el comprender, pero que ignorante se ve y se entiende.

No aposento la esperanza del siempre traicionero éxito, ni temo al fracaso. Mas si el éxito llegase, le abriría mis brazos con cautela, y si el fracaso retornase, mi corazón ya no sufriría ningún desengaño, porque su amargo sabor todavía en mi paladar se hospeda.

No pienses que aunque te odie, no te amo intensamente. Que a pesar de que muchos de mis textos sean tristes, no siente alegría con su melancolía mi pecho. Puesto que aunque como un apesadumbrado y oscuro personaje me veas, la felicidad por esta vida, no lo dudes, llama todos los días a mi puerta entreabierta.

Y ten en cuenta que todo lo hecho por mi está hecho por bondad, y que si de maldad es mi imagen, únicamente podrá ser porque me mantengo fiel a mis rígidos principios, que son de honestidad salvaje, a pesar de ser a menudo como un propio perjuicio sufrido.

No me digas a mi cara, ni espetes a mi espalda, que soy un hombre brillante. Tampoco subestimes mi talento. Trátame con prudencia, porque por mi camino voy dando pasos lentos, pero hasta este instante bastante certeros.

Ya que soy un alma libre, que no se obsesiona por el vil dinero. Que intenta sobrevivir por medio de su duro trabajo, y que tiene la esperanza de labrarse en lo que ama un porvenir, para hallar plenitud, pretendiendo al recorrer este ascendente rumbo ser hacia si mismo sincero.

Sin más que decir, con humildad me presento, pues soy un ciudadano de este mundo, que no ostenta ni patria ni por lo perdido del pasado ningún lamento. Que no tiene destinado un sitio en donde pueda dejarse caer, cuando se encuentren cansados sus huesos.

También soy un vagabundo, con haraposa vestimenta, que intentó emular el arte de un gran Poeta, deseando expresarse con una voz propia mientras esté en esta tierra.

Y finalmente soy el que escribe estas líneas, y el que despierto sueña. El que con su mente dispersa habita en bellos y lejanos mundos, y el que su pluma ahora hasta otro momento deja.

Escrito el 18/01/2014.

 

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