
Autor: DANIEL SÁNCHEZ ESCRITOR OUTSIDER

EL PACTO.
Llegué a casa tarde. Mis padres estaban acodados en la mesa de la cocina, sentados medio a oscuras, con la única luminosidad de la luz que desprendía la bombilla del extractor de humo. Esa sensación lúgubre estaba acrecentada por las lágrimas que se desprendían de los ojos de mis progenitores. Tenían las manos entrelazadas, amarradas con fuerza. Me senté enfrente y uní mi mano a las suyas. Fue entonces cuando mi madre me relató que le habían descubierto un tumor terminal, que le quedaba poco tiempo de vida.
Quedé perplejo, les miraba a uno y a otro sin saber qué decir, qué hacer. Yo soy un enfermo con Esquizofrenia, sin mi madre soy medio yo. Si encima mi padre, de por sí introvertido, se metiese en si mismo, yo no podría hacer nada. Estaba abocado al fracaso. Por otro lado, María era la razón de vivir de mi padre, su luz y guía, se vería ciego sin ella, y la vida sería más infernal que la propia muerte. Yo lo sabía, él lo sabía, los tres éramos conscientes. Entonces supe qué decir. He hicimos un pacto.
Al día siguiente fuimos a ver a mi abuela materna. Se encontraba en una residencia, en un pueblo cercano de la ciudad en la que vivíamos. Recuerdo música. Fuimos callados todo el trayecto siendo invadidos por melodías tipo pop. La abuela se alegró de vernos. La sacamos al jardín de flores aromáticas. Estuvimos hablando del abuelo, muerto años atrás, del pueblo dónde vivió su infancia mi madre, de lo difícil que se hacía sacar adelante una familia en aquellos años, y del tiempo, que estaba cambiando, pues acababa de entrar la estación de otoño. Fue una tarde agradable. Yo me encontraba plenamente agradecido.
Nos despedimos y fuimos hacia el vehículo familiar. Antes de entrar en él, nos abrazamos. Nos dimos besos llenos de ternura. Y medio llorando montamos en el coche. Esta vez no pusimos música, era mi madre la que cantaba canciones que recordaba de cuando era niña. Padre e hijo la escuchábamos en silencio. En un momento dado, a mitad del trayecto, el pie del acelerador empezó a imprimir fuerza. No recuerdo mucho más que aquel muro de hormigón aproximándose cada vez más rápido, la voz de mi madre cantando medio en susurros, y que antes del golpe final entrelazamos las manos aferrándonos con fuerza a lo que más amábamos.
Ahora nos encontramos en nuestro propio funeral, con nuestros etéreos cuerpos mirando como lloran familiares y amigos. No llueve. Luce un sol espléndido. Lo que hay en los ataúdes nos representa, pero no somos nosotros. Ahora somos los recuerdos en la mente de los nuestros. Los tres seguimos asidos a lo que más queremos, y lo más importante es que estamos juntos.
En homenaje a mis padres.
Escrito en Octubre de 2012.


LA LIBERTAD.
La que por el latir del pecho es pretendida.
La que de cualquier prejuicio carece.
La productora de una sensación por todos querida.
Es la que en mi interior en este momento acontece.
Al abandonar la profunda tristeza,
que asolaba mi fatigada mente.
Por lograr una cabal entereza,
que consigue mantener un razonar disidente.
Del eterno y mundanal ruido,
que todo lo inunda.
Hallando al fin en mi un nido,
que el sentir noble fecunda.
Sorprendiendome ahora feliz,
al rebosar de alegría mi alma.
Siendo aún de la vida un aprendiz,
que ante las situaciones mantiene la calma.
Pues realmente me dI cuenta,
de lo que para mi más importa.
Y mi corazón ya no se lamenta,
y con absoluta serenidad se comporta.
Sin ostentar una falsa iluminación,
que oculte cualquier vil sentimiento.
Sino con prudente bondad otorgando perdón,
a aquello que pudo causar a mi ser sufrimiento.
Consiguiendo así la anhelada felicidad,
en este anochecer estrellado.
En que con mi vuelo encontré la libertad,
gracias al resurgir casi olvidado.
De una lejana y añorada pubertad,
que retorna madura, haciendo de mi pensamiento algo alado.
Escrito el 09/09/2013.
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CINEFILIA
Me encontraba con las rodillas hincadas sobre el asfalto. La cabeza inclinada. El recipiente de plástico con apenas unos céntimos delante, a pocos centímetros de mí. Con la ropa llena de mugre. El olor a sudor instalado en las axilas. En una calle del centro de Madrid. La ciudad de la que nunca me he movido. A la que siempre he pertenecido.
Estaba oscureciendo, era hora de volver al hogar. Cogí el recipiente. Me metí las monedas obtenidas en el bolsillo y me dirigí a la boca de Metro más cercana. Aproveché la ausencia del guarda de seguridad para saltar por encima del torno. Esperé al tren y me metí en el vagón. La gente me evitaba. Causaba repulsión. Preferían quedarse de pie antes de sentarse a mi lado. Llegué a mi destino.
Subí los escalones. Giré la llave de la cerradura. Traspasé el umbral. Me di cuenta de lo absurdo de echar el cerrojo. La puerta se podría abrir de un puntapié. Además, no había nada de valor en el piso de un solo cuarto. Un colchón en el suelo, una mesilla de noche de dos cajones con la pintura descascarillada, y una maleta con algo de ropa en un rincón. Abrí el cajón de arriba y cogí una lata de atún. Me senté en el colchón. Me la comí. Después abrí el de abajo. Saqué una bolsa con las monedas que tenía ahorradas. Las conté. Sentí que mi pecho se henchía de emoción cuando descubrí que había ahorrado lo suficiente como para ir a una sesión de cine. Salí de nuevo a la calle. Me daba tiempo de acudir a la última sesión.
Compré la entrada de una película de las denominadas de autor. En la sala se estaba caliente. Todo lo contrario que en mi gélido piso sin calefacción. Me coloqué en la última fila. Cerca de una pareja de adolescentes. Se apagaron las luces. Vi como se deslizaba una mano sobre un muslo, como ella acariciaba su pecho por encima de la camisa y como comenzaron a besarse. Decidí concentrarme en la pantalla.
En las primeras escenas mi mente se desvió del argumento. Pensé en mis años de niñez. Mi madre me llevaba de la mano. Iba a entrar a ver mi primera película. Mis dos hermanos mayores iban con nosotros. Estábamos todos menos mi padre. Ausente. Recordaba tan solo una escena de aquella película. Un helicóptero persiguiendo a dos personas que corrían por un polígono. La película se llamaba “Trueno azul”. Después mi consciencia viró hacia la primera vez que fui a la piscina. Cómo lloré porque me daba miedo tirarme al agua. Cómo una niña de rostro difuso y mi madre me convencieron para meterme. Cómo disfruté de la experiencia. El concierto de mi hermana en un casino. Sus manos en el teclado. La música inundando la sala. Las felicitaciones y alabanzas que la prodigaron. Lo orgulloso que me sentí de ser su hermano. Recordé el placer que sentía las tardes de patio en el colegio. Yo con mi balón. Tirando a la canasta. Mi primer partido oficial, cuando conseguí nueve puntos. Una barbaridad a esas edades. Y como me nombraron líder de baloncesto en cuarto de EGB. Lo importante que me sentí. Como algo hermoso vi a mi padre a mi lado. En una exposición de pintura. Años más tarde en un viaje a Cartagena. Su tierra. Y la nostalgia de esos dos momentos hizo que me diera cuenta de una lágrima recorriendo mi cara. Me descubrí riéndome con las tonterías de mi hermano. Siempre me hacía reír. Vi a mi madre. Enferma. Mostrándome una sonrisa. El primer beso. Bajo los álamos. Con la brisa de verano agitando sus ramas.
En ese momento regresé. Terminó la ensoñación. En la pantalla se sucedían las letras de los créditos finales. Las luces se encendieron. Salí de vuelta a la fría y oscura noche. Llegué a mi paupérrima casa. A mi herrumbroso edificio. La realidad me golpeaba de nuevo. Me tumbé en la cama. Y cerré los ojos con la ilusión puesta en la próxima vez que pudiera ir al cine.
Escrito el 16/12/2012.
LA VIDA.
Que la vida iba en serio,
ahora realmente lo he comprendido.
Que ella posee un misterio,
es algo falso y constantemente manido.
Siendo mentira la difundida certeza,
de este Dios que ha inventado la sociedad.
Produciendo en mi alma desconsolada tristeza,
y a mi corazón cubriendolo de inmensa soledad.
Pues toda batalla es en vano,
todo el sentir que hallar quiero.
Ya que el amor propio es humano,
y el egoísmo algo cruel y verdadero.
Que contiene gente que predica,
con un ejemplo visiblemente ostentado.
Mientras ocultamente perjudica,
al ser que de la normalidad está diferenciado.
Ese que no entiende de este existir competitivo,
que es movido absurdamente por dinero.
Comprendiendo que no soy positivo,
pero al menos si absolutamente sincero.
Quedando únicamente luchar por uno mismo.
Sin mirar nunca hacia el horizonte del pasado.
Continuo deseando provocar un seísmo,
que sólo en mi imaginación puede ser evocado.
Por mi disidente mente,
que huye de este injusto mundo.
Abandonando su pensar demente,
a una ética que me convierte en un solitario vagabundo.
Escrito el 04/09/2013.
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ESPECIAL.
Este día en el calendario voy a marcar.
Ya que conocí a una criatura de alma alada.
Que sin ningún prejuicio quiere experimentar,
deseando de la represión hacer una escapada.
Siendo por mi ampliamente entendida.
Ya que soy del mismo pensar.
Así pretendo que sea sostenida.
Una amistad que ha empezado a brotar.
Ya que por ambos son sentidas,
cosas que nos pueden aportar.
Situaciones que no tienen medida.
Locuras en este mundano transitar.
Rodeados de gente poco entendida.
En los juegos de los que sin miedo hay que disfrutar.
Hallando así una existencia plena.
Carente de todo pesar.
Abandonando la profunda pena.
Que a veces produce tanto malestar.
Por ello brindo con un dulce licor,
por este día que voy a señalar.
Puesto que en mi pecho ha dejado un intenso sabor,
y en mís ojos un querer de frente mirar.
A una vida totalmente plena,
carente de todo pesar.
Que rauda corra por mís venas,
Y que el pasado de mi corazón consiga desterrar.
Escrito el 02/09/2013.
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PARA ALGUIEN ESPECIAL
melena al viento,
sentimiento noble,
por ella anida el latir en mi pecho…..más
Ella no lo sabe.
Nunca sabrá el dolor que provoca en mi sien su mirada,
el latir desbocado,
la sudoración fría que recorre mi cuerpo.
Cómo, el remordimiento de poder alcanzar algo tan bello me contrae,
me restringe al silencio……más
Ella no lo sabe.
Por ella miro el sol al amanecer,
en ella pienso cada instante,
ocupa el lugar que tenía destinado a Morfeo,
hasta el punto de no saber si existo,
si soy una prolongación de ella……más
Ella no lo sabe.
Por no dañarla huiría,
por hacerla feliz sucumbiría a mi soledad,
pero soy adicto a su presencia,
el roce de su aliento estremece mi locura,
un rato a su lado es un sueño cumplido,
una dicha plena,
que da miedo perderla,
que llevaré siempre en mi recuerdo……mas.
Ella no lo sabe.
Su llanto es mi tristeza,
su sonrisa mi alegría,
su existencia mi condena.
Condena con nombre propio: AMOR.
Como dijo el poeta ¨quién lo probó, lo sabe¨.
Y yo lo sé gracias a ti…..mas
Tu aún no lo sabes…..
REFLEXIONES MUNDANAS SOBRE TEMAS DIVERSOS V.
NIVELES DE EXIGENCIA.
La exigencia es necesaria en una existencia tan competitiva como la nuestra. Siendo recibida desde la niñez. Por medio principal y normalmente de nuestros progenitores o tutores. Los cuales suelen ser nuestros primeros puntos de referencia. Al ser la ausencia de un nivel aceptable de la misma, un nido de frustraciones y de dejadez en el desarrollo del recién venido al mundo, según éste se percata de una realidad hostil a sus anhelos. Cuya realización sólo es plausible mediante un grado mayor o menor de autodisciplina y esfuerzo.
Sin la exigencia necesaria no se consigue lo valioso. Lo que realmente merece la pena. No refiriéndome en modo alguno a lo prosaico y material. Y si a una forma de transcenderse a uno mismo. De superar las propias barreras. De intentar sobrepasar los muros de tu cárcel. Lográndolo únicamente por medio de una ascesis metódica y constante.
En la primera adolescencia, o posteriormente. Hay algunos que superan la mencionada etapa iniciática. Sin conseguir aún ¨Matar al Padre ¨. Cambiando el original por otro diferente. Un personaje o ente que se representa modélico a nuestros ojos. Pudiendo llegar a ser terrenal o divino. Un reflejo en el que queremos sumergirnos. Pretendiendo que tu y el objeto de tu idolatría seáis unidad plena. Hallándose aquí uno de los mayores engaños del ser humano. Ya que el sujeto sólamente puede convertirse así en una falsa imitación del ser idolatrado. Que a su vez es falso también. Al ser una reproducción idealizada de nuestra mente. No verdadera. Logrando de esta forma, sólo en el mejor de los casos, llegar al mismo plano. Sin atreverse a aspirar a algo superior. Puesto que no es concebido.
Por último, llegamos a las personas que se encuentran con su propio reflejo. Que son menos de las que nos imaginamos. Alcanzado por medio de una adecuada madurez. Convirtiéndose en un objeto autorreferencial. Que se juzga a sí mismo. Viéndose tal y como es él, o al menos la imagen que recibe de su ¨yo¨. Alcanzando de este modo la posibilidad de superación. De transcender de su yo humano a un nivel más elevado. Un hombre de evolución más desarrollada. Que busca una mayor perfección dentro de la inmensa imperfección que contiene y que le rodea. Y que seguirá igualmente rodeándole y conteniendo en el futuro. No llegando nunca a la cima ansiada.
En este último paso nos podemos encontrar a personas con una exigencia tiránica. Enfermiza. Impidiéndoles encontrarse conformes consigo mismas. Culpándose ante cualquier error. No percibiendo objetivamente lo que realizan correctamente. Porque siempre podría estar mejor. Nunca obteniendo el grado de perfección necesaria. No hallando así ningún instante de paz. Siendo esto un nido constante de frustración. De continua inquietud. Desembocando o en una actividad desenfrenada por alcanzar lo inalcanzable, o en la paralización más absoluta.
A lo que llegamos a la conclusión de la importancia de una balanza de contrapeso. Entre la exigencia (impuesta y propia), y la dejadez (recibida en la educación o por medio de la autocomplacencia). No siendo beneficiosa para el individuo ni el exceso ni la carencia de dichas cualidades. Ya que ambas son el motor que permite formar una determinada personalidad, y una sociedad que fije lo verdaderamente importante de aquello que es superfluo. Aspirando de esta forma a lo mejor que se pueda sacar de ella, de un modo no patológico.
Escrito el 27/08/2013.
QUISIERA ESCRIBIR.
Hoy quisiera escribir algo realmente bonito.
Que reflejase este dulce momento.
Haciendo así que con tinta permanezca escrito,
lo que ostenta en este instante mi sentimiento.
No siendo otra cosa que la paz inmensa,
de haber perdido un amor no pretendido.
De abandonar una sensación tan intensa,
que hacía que mi pecho estuviera dolido.
Porque intuía que nuestro camino,
distaba mucho de ser el mismo.
Tu buscas un paraíso divino,
yo con mi arte provocar un seísmo.
Que denuncie la tremenda hipocresía,
encontrada a cada instante.
Como en los que prestan sumisamente su pleitesía,
a ese Dios que rechaza mi alma inquieta y diletante.
Pues su existir debe ser más inmenso,
su corazón tiene que ser tan grande.
Que no puede abarcarlo el entendimiento,
de un ser a todas luces miserable.
Que recibe el nombre de humano,
siendo como un crío mimado.
Que necesita ir cogido de la mano,
de un protector poseedor de un cuerpo alado.
Pues no puede vivir sin la creencia,
de una vida eterna.
Que en mi humilde y breve experiencia,
sé que sólo es interna.
Propia de un hombre débil y asustadizo,
que libre no se siente.
Volviendose su existir terrenal huidizo,
al estar del cielo demasiado pendiente.
Sin llegar a comprender este mundo,
que habitan diferentes mentes.
Como la del fiel vagabundo,
que de todo se volvió disidente.
Escrito el 25/08/2013.
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EPITAFIO I
En el ocaso de la existencia. Cuando la añoranza invade el sentimiento e impera la más temida oscuridad. Hallándose todavía en ti un pequeño halo de luz. Un leve resplandor. Que se aleja. Que huye de su morada carnal. De su cárcel dorada. Siendo en breve tan sólo alma en tránsito.
Ocultando de tu mirar melancólico y de tu debilitado pecho. Aquellos montes. Aquel mar embravecido. Tan azul. Tan salvaje. Recordando aquel atardecer al lado del ser amado. Despidiéndote en ese instante de la amarga soledad. Cuyo sabor es notado ahora en tu boca. Con una incierta brisa robando tu ansioso corazón. Que quiere volver a querer. Que desea alcanzar de nuevo la luna. Pero que contiene tu ultimo latido. Permitiendo escapar rauda tu vida.
Representándose nítida. En tu de repente extraña lucidez. Que evoca un patio de colegio. Una carcomida mesa de estudio. Un fiel compañero de fatigas. Un libro casi acabado. Cuya tinta se agotó. Llegando a su esperado final.
Regresando de este modo al dulce besar de la madre. Al confortable abrazo de tu padre. Que al contacto alivia tu sufrir. Acogiéndote en su seno. Del que ya nunca escaparás. Puesto que entregaste al cielo un ultimo hálito. El último que mantenían tus pulmones. Que en este instante se pudren en silencio. Bajo una losa decadente. Que se halla eliminando todo el rastro humano que en ti quedaba.
Puesto que tu existencia ya se ha extinguido. Se fue de la mano de la más bella dama. Cuyo nombre es muerte. Y que ahora eternamente te acompaña.
Llegando de este modo el momento en que expira tu inacabada y triste obra.
Escrito el 24/08/2013.
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SOBRE EL TÉRMINO OUTSIDER
Muchos me han preguntado sobre el significado del término outsider. Atendiendo a sus peticiones les voy a intentar hacer un esbozo de su auténtica dimensión. Ya que más que una simple palabra, es una declaración de principios.
La persona outsider siente la imperante necesidad de expresarse. Fuera de cualquier contexto preestablecido, intenta mostrar lo que posee dentro. Lo que corroe su pensamiento. Sea por medio de la escritura o de la pintura. Puesto que son estas las dos únicas artes en las que me he encontrado autores con dichas características.
Esto produce en él un estado de catarsis. De evasión ante una sociedad que no comprende. Que a su vez no le comprende a él. Ya que ambos, sociedad e individuo, aún teniendo el mismo código, emiten diferente mensaje. Comunicándose a distinta escala.
Así, este autor, halla en el arte producido, el único medio de conexión con una realidad de la que huye. Una realidad que le sume en un estado de profunda melancolía. Añorando un mundo imaginado en el que solamente él habita, y que es intentado enseñar. Olvidando de este modo por un instante su sentimiento de profunda soledad.
Sin su arte, peculiar y transgresor, este personaje no podría vivir. No concibe su existencia sin producción. Puesto que como he mencionado ya, es una necesidad. De expresar. De comunicar. De mostrar su mente un tanto enfermiza. Quizá marginal. Hallando de este modo su único consuelo. Puesto que su caótica alma se encuentra en constante lucha. En continuo sufrimiento.
He ahí un acercamiento a la definición de persona outsider.
Escrito el 24/08/2013.
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DEJAR VOLAR.
Nos conocimos un desafortunado atardecer,
en el que las nubes raudas pasaban.
Así el cruel tiempo vio perecer,
una amistad que al cielo se alzaba.
Con el canto del sentimiento.
El único verdadero.
El que busca todo entendimiento.
El del amor sincero.
Mas este tornose en falsedad,
en tu confuso pecho.
Creyendote poseedora de la verdad,
te mentiste, siendo esto un hecho.
Ahora debes permitirme volar,
a conocer otros mundos.
Sin tenerte que preocupar,
lo que le ocurra a este fiel vagabundo.
Que quiso contigo ser sincero,
y nunca se arrepentira.
Que llevará eternamente un equipaje ligero,
y un bello recuerdo de ti mantendrá.
En su desgastado e intenso latir,
que ahora sin ti felizmente prefiere vivir.
Escrito el 22/08/2013.
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REFLEXIONES MUNDANAS SOBRE TEMAS DIVERSOS IV.
EL ENGAÑO.
Es bien sabido que el ser humano miente constantemente. Primero lo hace consigo mismo. Y por último ante la sociedad. Por el qué dirán. Concediendo más importancia al aparentar que al ser. Porque no nos engañemos, el ser humano es débil. El ser humano es imperfecto.
Partiendo de esa base. Llegamos al tipo de personas que se creen poseedoras de la verdad. Quienes ostentan altivamente su ¨iluminación¨. Su pertenencia al supuesto pueblo elegido. Mostrando de este modo su mediocridad e ignorancia.
Predican el respeto y el amor al prójimo. Actuando con rechazo. Dicen que su Dios es bondadoso. Que todo lo perdona. Y temen su castigo. Acumulando toda clase de contradicciones entre lo dicho y lo hecho.
Estudian sobre ese que llaman ¨su¨ Dios . Sin saber que si existe, jamás podrá ser comprendido. Porque se encuentra muy por encima del entendimiento humano. Fuera de su alcance. Ya se expresa en la Biblia: ¨los caminos del Señor son inescrutables¨. Por lo que, por mucho tiempo que dediquen a su estudio, no es conocible. Y si este Dios del que tanto hablan, es justo. No se fijará en sus palabras. Ni en sus rezos. Sino en sus actos.
Y no es dicho todo esto precisamente por un ateo. Sino por alguien que estuvo metido dentro de ese mundo. Que creía en él. Hallando su falsedad. No por culpa de Dios. Sino por los que se llaman sus representantes. Sus seguidores. Los poseedores de la verdad. Los que menos conocen su significado.
De este modo, uno de sus hijos. Un discípulo aventajado. Al contemplar tanta incoherencia. Expresó sus dudas. Consiguiendo en vez de respuestas, el rechazo. Expulsado por los que dicen tener los brazos abiertos. Haciendo esto sólo si tienes una fe tan ciega como la suya. Su misma mente adormilada. Que no hace preguntas. En definitiva, una mente que se engaña a si misma.
Practican el estás conmigo o contra mi. Juzgan sin darse cuenta de que cometen un craso error. Pues él único que lo puede hacer es ese al que tanto nombran. Usando dicho nombre en vano.
Pero lo peor es que lo niegan. Que creen en su propia bondad y bienaventuranza. Sin percatarse de su debilidad. De la total incoherencia en el sermón predicado. Creyendo que mi pluma ahora la guía el Diablo. Cuando lo único que intenta es ser sincera. Es no engañar.
Sólo Dios sabrá si debe castigarme. No la ridícula y estúpida, en comparación, mente humana. Sobre todo la que no es capaz de pensar por si misma. Y que es la que posee la mayoría.
Admito toda crítica a este escrito. Puesto que yo sé que no contiene la única verdad. Que nunca un texto escrito por unas manos humanas la contendrá. Al menos en esto me hallo por encima de estas gentes. No creyéndome por ello en modo alguno superior. Sabiendo que formo parte de la misma escoria. Pero siendo consciente de mi absoluta debilidad.
EL ÚLTIMO MOMENTO FELIZ.
Fue el día que estuvo junto a ella. Su ser más preciado. Con la que hablaba otro idioma. El del sentimiento. El del corazón. Acabando por ser falso.
Allí se les veía. Sentados una tarde de verano en un parque. Él intentaba traducirle un poema que había realizado para ella. Mientras. Las golondrinas correteaban por el aire. El sol descendía lentamente. El transcurrir del segundero se tornó cruel. Ajeno al momento. Las ramas de los árboles se agitaban levemente. La tenue brisa acariciaba sus rostros. Que reflejaban un brillo especial. Una alegría plena. Estaban ahí. El uno y el otro. Allí se les veía. Sentados en un parque. Sin sospechar que las creencias de ella ponían un muro entre ambos.
El la invitó a cenar. En un instante en que sólo ellos existían. Nadie más. Ella en los ojos de él. Él en los ojos de ella. Compartieron comida y risas. Alguna confidencia. Y se atrevió a prometerla que siempre estaría a su lado. Que nunca la abandonaría. Y esto hizo que diese un vuelco su temeroso pecho. Ella comenzó a sentir algo verdaderamente fuerte. Un torbellino de pasión. Algo llamado amor.
Después él tenía que marchar. Volver a su hogar. La oscuridad ahora dominaba el cielo. Pero ella no se lo permitía. No quería que se acabara aquel instante. Tan real. Tan mágico.
Accedió a esperar el último tren. Puesto que tampoco quería alejarse. Se sentaron en distinto lugar. Otro parque. Mismo mutuo latir. Con la sombra de la creencia de ella acechándoles. Vigilante.
Ella aposentó la cabeza en su hombro. Él supo entonces el significado de la palabra felicidad. Llegando la hora de la despedida. El tren del adiós.
Desde que vio su figura alejarse. Perderse en aquel sombrío andén. Un intenso miedo se apoderó de ella. Uno atroz. El del temor a Dios. Que robó su imaginaria felicidad. Comenzando así a ocultar su amor.
Empezó a darle evasivas. A no sincerarse. Él no lo entendió. Y su latir alegre se tornó en oscuridad. La misma que les cubría en la noche aquella en la que casi alcanzó con sus dedos la belleza. Convirtiéndose todo en tristeza creciente.
Lo último que supo de ella es que se refugió en su Dios. Excluyendo así todo lo demás. Abandonando el mutuo sentir, por el diferente pensar. Envolviéndole a él en un perpetuo dolor. En una eterna desconfianza.
Lo que sabemos de él, es que se centró en su escritura. Que el transitar de su tiempo fue gris. Manteniendo en su mente la falsa visión de aquel ángel. Aquel corazón traidor. Y sintiendo su cabeza apoyada en su hombro. Pensando en lo que pudo ser. Lo que no fue. Con un último hálito en el ocaso de su vida la felicidad recordó.
TU VISIÓN.
Te conocí en Madrid.
Disfruté de tu visión.
Como a un inocente aprendiz,
me robaste la razón.
Diste a mi latir alas,
que ahora descienden al averno.
Condenando mi triste alma,
al recuerdo de un rostro tierno.
Tu marcharas al extranjero,
a habitar en tu distante mundo.
Yo con mi verbo sincero,
continuaré un caminar vagabundo.
De pensamiento rebelde,
y hablar visceral.
De disidente mente,
y existir sentimental.
Siendo así que en Madrid,
tuve tu bella visión.
Como a un inocente aprendiz,
me robaste el corazón.
Escrito el 18/08/2013.
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EL PARAÍSO PERDIDO
Siento en la planta de mis pies el suave roce de los finos granos de arena. Una agradable brisa acaricia mi cara. El sol desciende llegando a su ocaso. De mi mano camina la mujer querida. La amada. La musa que propicia mi obra. La única con auténtico sentido. La que aún no he acabado. La que está por comenzar. La que será escrita con la tinta indeleble de la eternidad.
Dando círculos sobre sí misma. Con los brazos extendidos. Volando en tierra firme. Un cuerpo grácil., lleno de belleza. Libre de prejuicios. Alejada de odios y frustraciones. La creación en persona. Mi legado. El fruto que une nuestros lazos aún más. La hija que probablemente nunca tendré. La que sólo es representada en mis sueños.
Miro hacia el mar. Inmenso y azul. Encamino mis pasos a él. Que me atrae con su misterio. Dibujándose una sonrisa en mi rostro. Porque a ambos lados se encuentra lo amado. Lo que no existe. Lo que probablemente nunca lo hará.
Nos adentramos despacio. Notando como el frío hiela nuestros corazones. Siendo ellos uno sólo. El mío. Que se torna insensible. Duro como un témpano. Despertando así en la oscuridad de la noche. En la soledad de mi cuarto.
Sintiendo haber perdido el paraíso. El que únicamente es encontrado en los brazos de Morfeo. El que seguiré buscando lejos del mundo onírico. Lejos de la irrealidad.
Comprendiendo que nunca será hallado.
POSIBLE ÚLTIMA VEZ
Bajamos por la adoquinada cuesta que conduce a la residencia donde habita una mujer recia y valiente. Que se halla en el último trecho que por ella debe ser recorrido. Es un día caluroso. Sofocante. De cielo encapotado. Llamamos al timbre. Una puerta de rejas grises se abre, permitiendo nuestro acceso.
Los tres miembros de la familia que nos mantenemos unidos. Debido al crecimiento, y por consiguiente, inevitable disgregación por parte de mis hermanos del suelo paterno. Permaneciendo únicamente yo. Quizá el más débil. Firmamos el registro de visitas.
Nos encaminamos a continuación por largos y oscuros pasillos. Dejando a nuestro paso habitaciones a ambos lados. Las celdas de almas viejas que esperan su Juicio Final. Llegando así a la puerta buscada. Hecha de madera. Con un bajorrelieve cincelado a la altura de la cabeza. Que muestra un número determinado. Giro el pomo y permito pasar a mis padres. Entrando los tres en silencio. Con el debido decoro. Con la prudencia adquirida.
Allí se encuentra ella. Con su pelo cano. Entre aquellas cuatro paredes llenas de soledad. Sentada en su silla de ruedas. De cara a la ventana. Como mirando a través de los cristales. Aunque sus ojos sólo son capaces de intuir movimientos envueltos en una nebulosa grisácea y blanquecina.
Su amada hija. Mi madre. Roza con sus labios la mejilla de esta anciana mujer. Que esboza una sonrisa sincera y hermosa. Quizá una de las más bellas que yo haya contemplado jamás. Pareciendo dar vigor a su rostro. Un rostro que expresa en su rugosa piel el triste ocaso de una existencia plena. Cuya travesía en esta vida, pronto se tornará recuerdo. En nuestra mente. Que se quedará con el sabor de la añoranza. Manteniendo su imagen plasmada en las fotografías que se le han ido realizando.
Entonces aparece a su lado mi padre. Dándole otro beso. Preguntándola por su salud. A lo que ella, volviendo su cabeza y su alegría hacia él. Contesta con un amable: bien, gracias. Teniendo aún la capacidad de reconocer a sus seres más cercanos. Aunque empieza a tener ocasiones en las que se abruma, y se le crean lagunas mentales. Haciéndola perder la noción de quien es y de donde se encuentra.
Y por último yo. Su nieto. El que le escribe algunos textos intentando provocarle pequeñas dosis de felicidad. Mientras comprenda mis palabras. Mientras se acuerde del humilde autor que escribe estas letras. Y que se sorprende cuando ella coge mi cabeza entre sus manos. Pareciéndose en este instante a un artista observando algo verdaderamente valioso. Maravillado ante la presencia de su propio arte. Preguntándose como ha sido posible que sus manos hayan producido tanta belleza.
Salimos de su angosto cuarto. La conducimos hasta la pequeña, poco surtida, y escasamente usada, biblioteca de la residencia. Allí, con voz trémula, entona una melodía. Probablemente aprendida en la niñez. Una canción por nosotros desconocida. Que es una ofrenda a la Virgen del Sagrario. La que provocó la inspiración que propició sendos nombres, los de madre e hija. Que ambas ostentan orgullosas.
Después transcurre el tiempo velozmente. Envueltos en una conversación llena de nostalgia. De melancolía. Rememorando antiguas batallas ya vencidas. Asemejándose a la recapitulación del argumento de una novela expresada por el propio realizador de la obra.
Y así, de forma inexorable. Imperturbables pasan las horas. Llegando el momento de la despedida. Sorprendiéndonos. Quedándose mi abuela en su desgastado trono. Que estará presente en su inevitable desfallecer. Siendo testigo de su más profundo suspiro. Del último hálito de su longeva vida.
Nos mira compungida. Pesarosa ante nuestra inminente marcha. Cuatro besos me otorga esta entrañable dama. Que como un sello quedan impresos en mi mejilla. Siendo como un tatuaje marcado con fuego. Que permanecerá perenne. Que no huirá puesto que su pesada ancla está clavada en mi pecho.
Nos alejamos. Ella se queda mirando hacia un incierto infinito. A la espera de recibir el afectuoso abrazo de su bondadoso y bienaventurado Dios. Que seguro le perdonará todos sus pecados. Y que es intuido ahora por ella muy cercano. Sabiendo que junto a ÉL, reposará su alma en un lecho eterno.
Abandonamos el edificio que representa el papel de última vivienda de nuestro ser amado. Sin poder saber si será la última vez que hayamos contemplado su sincera y bella sonrisa. La de esta mujer que presente se halla en mi sangre y en mi alma. Y que hasta mi certero fin, ahí permanecerá.
Escrito el 15/08/2013.
AMIGAS DEL ALMA.
Ni las estrellas del firmamento.
Ni su fulgor brillante.
Ni el frescor que da el viento.
Ni aquél sol distante.
Son en nada comparables,
al noble sentimiento,
que hace inolvidable,
vuestro entendimiento.
Haciendo de mi pecho,
vuestro fiel amigo.
Hasta el día que en su lecho,
perezca sin el cruel castigo.
De no haber conocido,
a estas dos lindas criaturas.
Que la escucha habéis ofrecido,
al autor de esta escritura.
Pues vuestra belleza interior,
es lo que más os denomina.
Y en un encuentro posterior,
mi gratitud será lo que predomina.
Ya que Cova y Cris son,
las mujeres que me inspiran.
Al mostrarme una lección,
a la que todo corazón aspira.
Pudiendo conversar con ellas decir,
que ha merecido la pena vivir.
Escrito el 14/08/2013.
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DISIDENCIA.
De dogmas y aranceles.
De un existir melancólico.
De un amor en papeles.
De lo Divino y lo Diabólico.
De una vida yerta,
por oscuros sentimientos.
De estar ante todo alerta,
produciendo molestos pensamientos.
De evitar ser profundamente herido.
Del inevitable dolor que esto conlleva.
De despreciar ser querido.
De intentar poner ninguna prueba.
Pues la eterna libertad.
Y un espíritu siempre alegre.
La apreciada honestidad,
y una mente rebelde.
Es lo que se halla,
en el mundo diletante.
De mi desgastada alma,
que abandonó el ser distante.
De cualquier persona ajena,
que en conocerme se interesa.
Yo olvido así mi pena,
pues sin pretenderlo mi corazón besa.
Escrito el 14/08/2013.
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A LAURA SANCHEZ
La música es tu elegido arte.
Cuyo trabajo practicas casi sin descanso.
Tu piano con su melodía decidió amarte.
Y el oficio en tus manos volviose manso.
En mi melancólica adolescencia emprendiste la huida,
de la paterna cárcel en la que con dificultad respirabas.
Empezando con tu fiel acompañante una nueva vida,
hallando la felicidad a la que siempre aspirabas.
Lejos de la interesada creencia cristiana,
que nos fue inculcada en la inocente juventud.
Siguiendo yo los pasos de esta bella hermana,
que querré hasta impedírmelo la tardía senectud.
Porque ella es…
El espejo dónde reflejarme.
Mi orgullo en ésta existencia.
La confidente con quien desquitarme.
Nuestra pena cuando acontece una larga ausencia.
Esta persona amada,
de sonrisa sincera.
Poseedora de una virtud alada,
y un alma de libertad eterna.
Esta es mi hermana Laura,
que aquí con afecto es mencionada.
Escrito el 10/08/2013.
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LA AMISTAD.
Es el caminar entre densa espesura,
saliendo de una angosta y triste morada.
Ver acercarse a un par de conocidas figuras,
con un desconocido crio que realmente es una monada.
Tocayo mio es el recién llegado querubín,
que tranquilo sueña entre mullidas sabanas.
Y eliminando cualquier pensar ruin,
me ilusiono al rememorar una existencia lejana.
Que jamas por mi alma ha sido olvidada,
pues en mi desgastado pecho aun habita el sentimiento,
de una amistad que nunca fue odiada,
eliminando de mi mente cualquier rastro de resentimiento.
Ya que una alegría por nosotros es compartida.
Esa que sinceramente al viento proclama.
Que veloz transita esta cruel vida,
sólo teniendo sentido lo que en ella se ama.
Escrito el 09/08/2013
A José Morataya y Mara. Con afecto.
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DESCONSUELO
Una existencia ingrata,
le causó profunda tristeza.
La afilada zarpa de una gata,
reventó un corazón que no reza.
A ese Dios que le abandona,
a una suerte huidiza.
Ya que la vida no perdona,
ni en la tierra más castiza.
Gotas caen por su cara,
llenas de intensa amargura.
Pues el llanto nunca para,
en su mente clara y pura.
Que cree en un futuro transcendente,
que no se halla en este mundo.
Eso ansia serenamente,
este fatuo moribundo.
Que permanece inmovilizado,
ante su tremendo sufrimiento.
Sin sospechar que el estar parado,
es lo que le produce este sentimiento.
Por eso amigo mio te pido,
que actúes con gran premura.
Que saltes de tu cómodo nido,
para alejarte de la triste amargura.
Para así extendiendo tus alas,
huyas de esta vida ingrata.
Olvidando así la sangre que cala,
el corazón que destruyó una cruel gata.
Escrito el 08/08/2013.
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A MI HERMANO.
Caminando transitas bajo la lluvia,
chaqueta al hombro
y sombrero calado.
Con tu mirada lejana y turbia,
mantienes con asombro
el instinto suicida y malvado.
Del rock and roll suave y violento,
de aquellos primeros años eternos.
En los que raudo como el viento,
deshacias cualquier consejo paterno.
Ahora tu linda Marilyn tienes por pareja,
y a una cría entre tus fuertes brazos.
Aquella balada de juventud suena ya vieja,
salvandote la vida de un duro mazazo.
Pues un existir completamente disoluto,
de pensamiento nihilista y disidente.
Hasta llegar al extremo del insulto,
se escapó de tu ya adulta mente.
Siendo ahora el responsable
y recto padre.
Que para cualquier niño es el deseable,
puesto que la alegría al pecho abre.
La velocidad de tu autopista,
dio un vuelco en hogareña prudencia.
Y la advenediza madurez volviose más lista,
apoderandose de tu cabal existencia.
Mas a veces en ti aún se descubre una mirada turbia,
cuando solitario se te ve transitar bajo la lluvia.
Escrito el 04/08/2013.
A MI SOBRINA ALEJANDRA
A la criatura más linda,
la enana de mis amores.
Mi escritura aquí brinda,
mis esperanzas y mis temores.
Lo que por mí es esperado,
es que poseas un corazón sincero.
Que de él sea desterrado,
toda la tristeza y el mal que no quiero.
Que descubras nunca,
en tu despierta sabiduría.
Puesto que eso inevitablemente trunca,
seguir la senda de la alegría.
Mas si ello ocurriera.
Siendo mi mayor temor.
Yo estaría a tu vera,
enseñandote a tener una pena menor.
Pero no pienses en el sufrimiento.
Son miedos de mi mente,
algo que no desea el sentimiento,
de este pobre demente.
Que fue el padrino en tu bautizo.
Que te observa cambiar con ternura.
Que una promesa a Dios hizo,
de cuidarte hasta su sepultura.
De ayudar a tus seres amados,
en todo lo que te haga falta.
Y pedir a los antiguos hados,
que nunca se corrompa tu alma.
Que crezcas aprendiendo,
ser libre como el viento.
Y que vivas entendiendo,
la verdad de todo este invento.
Al que llamamos vida,
y que fluctúa constante.
A la que alguna gente tilda,
de cruel, manteniéndose distante.
Rezaré para que de tu existir,
disfrutes plenamente.
Pudiendo en el futuro coexistir,
con quien te ame eternamente.
Para compartir tus secretos,
por nadie conocidos.
Y ambos tengais el reto,
que tus padres contigo han tenido.
De cuidar a la criatura más linda,
la enana de tus amores.
A la que tu anhelo seguro brinda,
tus esperanzas y tus temores.
Escrito el 03/08/2013.
EL VAGABUNDO.
Por la calle trasuntas,
con tu frente alzada.
Mientras tu mente barrunta,
una triste balada.
La que interpreta el corazón,
la más bella melodía.
Disidente de la razón,
te nombraste en rebeldía.
Cogiste la mochila al hombro,
y de este mundo escapaste.
Conocidos con asombro,
se preguntan como te despistaste.
Siendo de inteligencia altamente dotado,
y de físico tan bien parecido.
Mas cuenta ellos no se han dado,
de todo lo que tu has perdido.
La fe en una existencia eterna,
y que en el mundo se halle bienaventuranza.
Como la metódica enseñanza paterna,
le inculcó con toda esperanza.
De hacerte alguien respetable,
encontrando tu en eso frustración.
Al ver a la vida como algo indeseable,
por eso es melancólica tu canción.
La misma de la de mi ser desalmado,
puesto que el vagabundo mencionado…..
Soy yo.
Escrito el 31/07/2013.
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LA ELECCIÓN.
Entre la vida y la deseada escritura.
Lo ya pensado y lo que hay por descubrir.
Ahora es pretendida encontrar cierta finura,
en lo que mi dubitativo latir quiere decir.
En lucha continua mi alma se halla,
entre un sentimiento y su opuesto.
Una existencia diletante me llama,
y la de percibir un amor sincero.
Mas creyendo la conjunción poco posible,
dentro de mi taciturno y triste corazón,
el mismo que quiere intentar pero resiste,
toda embestida hacia su obstinado caparazón.
No debiendo jugar con lo prohibido,
por no dañar mi débil pecho.
Me sumerjo en el profundo olvido,
tumbandome solitario en mi gastado lecho.
La elección casi está tomada,
de no proferir ningún esfuerzo.
Para conquistar a una fiel dama,
con quien compartir feliz el tiempo.
Siendo de esta forma el escribir,
y alcanzar en el una alta destreza,
lo que me empuje a mi a vivir,
hasta encontrar la ansiada belleza.
Pues para llegar a un elevado arte,
he de mantenerme del mundo aparte.
Escrito el 26/07/2013.
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REFLEXIONES MUNDANAS SOBRE TEMAS DIVERSOS III
LA INCAPACIDAD DE EMPATIA O EL EGOÍSMO COMO TEORÍA DEL YO.
La posible tesis de mi probable fin de carrera de Filosofía. Versará sobre el mencionado punto esencial. Más desarrollado y detallado, y con las precisas referencias y ejemplos recopilados por mi propia experiencia.
Un ejemplo válido, sería la reacción suscitada cuando empleé la palabra egoísmo en un artículo referido a la incapacidad de comprensión del ser humano. Siendo entendido de esta forma por muy pocos, y malinterpretado por la mayoría. Puesto que nadie puede situarse en mi persona. Ser mi »yo». Ni sentir ni pensar como yo lo hago individualmente.
No siendo ello en ningún caso culpa de su falta de entendimiento, sino de mi oscuranted en la explicación. Dejando demasiados cabos sueltos, poco comprensibles para el lector que no se haya encontrado con un razonamiento similar. Y por lo tanto, no haya tenido un punto de referencia con el que unir y apoyar con claridad mis conclusiones.
No es otra que la formula del »yo» distinto del »yo». O como intenté explicar en mi desafortunado, por inconcluso, artículo: El individuo es un microcosmos rodeado de otros microcosmos. Siendo todos ellos envueltos por un macrocosmos donde se desenvuelven.
Para explicarlo de otro modo. Es la incapacidad del »yo» para situarse en el otro »yo». Porque un ser humano no puede ser dos veces al mismo tiempo. Ni siquiera comprender en un grado que consideraríamos aceptable al »otro».
He ahí que todo lo que hacemos es hecho por nosotros mismos. Por nuestros condicionamientos heredados o impuestos. Aun en los actos más altruistas, nuestro »yo» actúa en beneficio propio. Debido a unos intereses particulares,. Ya sean éstos el deseo, el amor, el sentido del deber, el de protección, etc…
De ello provienen infinidad de temas convenientes de desarrollar de forma profunda y extensa: como la soledad del individuo en el mundo, el »yo» como única realidad válida (de esto se difiere la realidad del »yo» como único Dios), la necesidad de empatia o de falta de egoísmo para llegar al Ser ideal, el único capaz de convivir armónicamente en sociedad (deviniendo el concepto de Ser ideal=Ser prudente), etc…
Es un estudio que no es dable sintetizar en unas pocas lineas. Puesto que como ha ocurrido. Sólo por mi culpa. Puede inducir, y así lo ha hecho, a equivocación.
Este texto aquí expuesto pretende iluminar la idea central de mi futura tesis. Que será redactada con todo el rigor y la meticulosidad de la que mi persona sea capaz. Intentando ser de algún modo provechoso para el estudio del ser humano y su condición.
Escrito el 25/07/2013.
LA FELICIDAD
Es el conversar contigo.
El pasear a tu lado.
El perder el sentido,
de un tiempo alado.
Ella es verme sentado,
a tu vera en el parque.
Juntos en un banco,
estando del mundo aparte.
Es contemplar tu belleza,
y olvidar toda aspereza.
Decirte palabras sinceras,
y entender tus respuestas.
Sentir tanta unión,
en tan breve tiempo.
Genera cierta confusión,
en mi debilitado pecho.
Que su latir acelera,
cuando cerca se halla,
de tu dulce cabeza,
que en mi hombro reposa.
La felicidad es vivir junto a ti,
el aquí y el ahora.
Sin pensar si habrá fin,
de esta amistad cegadora.
Pues únicamente sé,
que me encuentro feliz.
Y que solamente tu,
eres la que produce esta realidad.
Por ello te aprecio tanto,
y te ofrezco mi fiel compañía.
Porque la felicidad es,
el pasear a tu lado.
El perder el sentido,
de un tiempo alado.
Escrito el 13/07/2013.
RENACIDA MUERTE
Renacida muerte.
Una cama en una habitación, situada en un odiado lugar. Quiero convertirme en polvo, algo que ahora no soy. Aunque se empeñen. Liquido salado en el almohadón. En la retina. Cuerpo etéreo. Tembloroso. Cojo el teléfono. Con cierta duda. Sin saber por qué y sabiéndolo perfectamente. Desaparecer. Permanecer. No tiene sentido. Quizá. Una luz que se emborrona, dificultosa para la vista. Una voz lejana. Ausente. Perturbados completamente los sentidos. Pastillas en la mesa que desaparecen. Un incoloro trago que hiela la garganta y a esperar.
Retazos de lo ya hecho. Un colegio. Un cuerpo sangrando por el costado. Balones rodando hacia una portería poseedora de una red color morada y amarilla. Personas nunca olvidadas a pesar de su independencia bajo el barro. Dolor. Algo negro con patas. Ausencia. Todo ello resumido en algo que rebosa y es convertido en soledad. Se para un reloj. Paz quebrantada por el ruido mesiánico.
Lo siento, perdóname. Pero la súplica no es consentida. Accedo a ir al hospital. Espero no llegar. Esperanza esquiva. Un automóvil condujo a dos personas queridas y al verdugo de sus penas a un día señalado.
Un gusano es introducido por mi esófago y arrastra la vergüenza de mis padres. Ahora la vergüenza se aposenta en mí.
Debería no ser. Pero soy. Al menos hoy. Historia repetida. Tiempo en sábanas blancas de algodón. Preguntas con respuesta. Mente en ebullición de materia inconclusa, reseteada.
Lloro en el hombro de una amada hermana. Salgo a un vestíbulo colmado de gente con cara circunspecta. Abrazos………. Cambio de planes.
Si merece la pena seguir está en suspenso. Si hay que quedarse es seguro. Al menos para reflejar dolor e interior simbióticos en unas líneas.
Pregunta vital, ¿es este el comienzo o el final de algo? Ambas son comprensibles. Lo seguro es que parte de mí murió aquel día. Ahora hay que explorar lo que renació. Espero que merezca la pena……..

