LA LIBERTAD.

La que por el latir del pecho es pretendida.
La que de cualquier prejuicio carece.
La productora de una sensación por todos querida.
Es la que en mi interior en este momento acontece.

Al abandonar la profunda tristeza,
que asolaba mi fatigada mente.
Por lograr una cabal entereza,
que consigue mantener un razonar disidente.

Del eterno y mundanal ruido,
que todo lo inunda.
Hallando al fin en mi un nido,
que el sentir noble fecunda.

Sorprendiendome ahora feliz,
al rebosar de alegría mi alma.
Siendo aún de la vida un aprendiz,
que ante las situaciones mantiene la calma.

Pues realmente me dI cuenta,
de lo que para mi más importa.
Y mi corazón ya no se lamenta,
y con absoluta serenidad se comporta.

Sin ostentar una falsa iluminación,
que oculte cualquier vil sentimiento.
Sino con prudente bondad otorgando perdón,
a aquello que pudo causar a mi ser sufrimiento.

Consiguiendo así la anhelada felicidad,
en este anochecer estrellado.
En que con mi vuelo encontré la libertad,
gracias al resurgir casi olvidado.
De una lejana y añorada pubertad,
que retorna madura, haciendo de mi pensamiento algo alado.

Escrito el 09/09/2013.

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