LINEA DOS DE METRO

Entrábamos en la estación de CANAL, en su entreplanta se percibía el sonido de una obra melancólica, una música que provenía de la cavidad de un viejo violín. Instintivamente busqué unas monedas en mi bolsillo, pero tú me apremiabas, teníamos rápidamente que irnos de allí.

Subimos al vagón como cada mañana, aunque la de ese día era distinta a todas las demás, risueños y somnolientos nos miramos a los ojos, sabemos que no tenemos lujos, el único que nos permitimos es el lujo que nos brinda la felicidad.

Nos tenemos el uno al otro, comprendiendo que hace un par de años esto era un sueño ilusorio, un proyecto irreal, pero nos conocimos y poco a poco aprendimos a amarnos, reconozco más que nunca ahora que yo quisiera estar contigo hasta mas allá de mi día final.

Llegábamos a QUEVEDO, aroma a cine y teatro, mundos nuevos para ti a los que sin dudar te invité a venir, y a esa hora no pude por más que pensar, sintiendo tu cabeza apoyada en mi hombro, en todas las cosas bellas que nos quedan por compartir, y en la tremenda ilusión que tengo por las vivencias que nuestro futuro seguro nos deberá deparar.

En SAN BERNARDO, en un pasado cercano, cena un día con amigos, otro con tu tía y tu cuñada, pero cuando más disfruté es cuando lo hice a solas contigo. Al salir del restaurante tú me agarraste del brazo, era una noche de lluvia, y yo tapándote el cuerpo con mi chaqueta te guié precisamente hasta aquí.

También este fue el lugar en donde compramos nuestro primer calendario, ese que aún cuelga de la pared, en él está marcado que llevamos juntos más de un año, mi esperanza está en cada año poder venir a por uno, es algo que se puede convertir en una tradición si es que tu corazón quiere, el mío está dispuesto a hacerlo las veces que aún le diga nuestro pecho que todavía nos amamos..

NOVICIADO, sabor a paseo por el Madrid más castizo, con ese ambiente al caer el sol de terrazas repletas de risas, de librerías abiertas, y de calles que si te descuidas te absorben la juventud.

Allí encontré un libro que te intenté leer mientras te quedabas dormida, en una noche en el que te susurré al oído, tú sin darte cuenta, lo mucho que te quería. Ese libro aún lo conservo, los amantes mariposa es su nombre, cuando tú desees te lo intentaré leer de nuevo.

SANTO DOMINGO. ¿ No era por aquí por donde nos enamoramos?, ¿no fue detrás de una iglesia que se halla cerca en donde te besé por primera vez?, ¿ en este lugar no fue donde otra noche de lluvia te regalé ese anillo que nunca te quitas del dedo de tu mano?….

ÓPERA tiene el eco de los encuentros más tiernos, cuando nos encaminábamos hacia palacio y ansiábamos estar más cerca el uno del otro, pero nos atenazaba el miedo, pues aún no nos conocíamos demasiado.

Evoqué pájaros volando en un atardecer color naranja, nuestros labios que se juntaron, y los cuerpos mientras tanto temblando, sentados sobre un banco de piedra, sonriendo porque nos teníamos el uno al otro al lado.

Aquel fue el lugar en el que me di cuenta de que quería luchar por ti, en que tú eras la única mujer que realmente a mí me merecía la pena.

SOL, tantos paseos por sus aceras, tantas idas y venidas en tren, ya que tú vivías cerca, en aquella casa modesta y encantadora ¿te acuerdas? allí nos atrevimos a dormir aquella hermosa vez, abrazados al son de nuestros latidos, tu y yo, escuchando a dos corazones que lentamente se convertían en uno, y en ese momento supe que tú también me querías, que lo que era un mero sueño para mí se podría convertir en realidad.

En SEVILLA te confesé mi deseo de viajar contigo, pues a pesar de que ya hemos estado en Toledo y Salamanca, Alicante, Úbeda y Santander, y de que aún nos quedan infinidad de lugares que visitar, el trayecto al que yo me referí es uno que no termina, que hemos empezado a emprender ya juntos, no sé si me entiendes…. eterno quiero que sea, el tiempo dirá si ambos estamos dispuestos a permanecer en él dure lo que dure.

Estábamos ya en BANCO DE ESPAÑA, y noté que en tus ojos estaban a punto de brotar dulces y amargas lágrimas, me dijiste que pronto volveríamos a estar unidos, mientras me parecía que se aceleraba aquella infernal máquina.

Llegamos a RETIRO, y sentí un intenso odio hacia este mundo y hacia mí mismo, mas a ti intenté únicamente mostrarte mi cariño, y te sonreí aunque estaba triste, pues me invadió una desoladora añoranza.

Subimos unos peldaños fríos y grises, y mi corazón se quedó petrificado, me dijiste que dos meses no son nada, cuídate mucho amor mío, que pronto un nuevo amanecer juntos nos aguarda, y yo, nostálgico y apesadumbrado, no supe qué decir, te quise retener, pero te abracé y te dejé partir…. Prométeme exclamé, prométeme que entre nosotros cada adiós será siempre un hasta luego, y tu me sonreíste con ternura y después con tus manos en los labios me lanzaste un beso.

En soledad me quedé, en frente de aquella estúpida Puerta de Alcalá, vi a un niño correr, y caminé de vuelta a la boca de aquella sombría estación. La línea dos engulló a mi persona, mas jamás dejaré que haga lo mismo con nuestro amor.

Escrito el 25/06/2015.

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