ACOSTUMBRARSE A LA SOLEDAD.

Jamás entenderán mis actos, nunca lo harán con mis palabras, eternamente seré subestimado, por mucho que me explique no escucharán mi diálogo, ya que casi todos tienen de mi una idea fija, una idea de enfermo, sin darse cuenta de lo que eso duele, sin entender en verdad lo que soy y represento.

Se creen que mi diversión es la misma que la de la mayoría, que en una noche de locura y de alcohol tendría que unirme, que ser feliz, pero ellos no saben como alguien al que ajusticiaron como loco es tratado realmente, ni las muchas veces que comportandome como un padre he sido el único que mostró ante algo absurdo la necesaria sensatez y responsabilidad.

Me pueden llamar carcamal, decir que les frusto sus fiestas, mas yo lo deberé dejar cada vez más claro, tendré que expresarme con la siguiente sentencia:  hacer lo que os apetezca en todo momento, pero no queráis que os siga este perro, que aunque fiel, tiene sus propios lamentos.

Porque seré siempre demasiado recto, y me mantendré ante todo caos sereno. Tú creerás en cambio sin alcanzar a conocerme que soy una persona nerviosa, que poseo poco valor y que no tengo constancia, yo ante ello guardaré con prudencia silencio, mantendré intacta con los años mi trabajada paciencia, no te expresaré el error que cometiste como tantos otros, ya que ilusamente piensas que conoces un mecanismo mental complejo, sin darte jamás cuenta de tu ignorancia en un terreno que aún tiene mucha oscuridad y misterio.

Mientras tanto yo te observo como si lo hiciera hacia un niño que se encuentra todavía en pañales, un crío cuyos ojos ven sólo objetos sin poder llegar a comprender su funcionamiento, lo que cada cosa es, lo que significa la esencia, que no es sólo un concepto.

Veo lógico ante tales sucesos, que nadie sepa la soledad que a menudo siento en los tumultos, ni los recursos ni esfuerzos malgastados para que los que estan a mi lado disfruten, para que tengan un momento agradable, para que mantengan un instante de alegría en su recuerdo.

Sin embargo, caigo cada vez más en la cuenta de que tengo que aprender a ser más egoísta, de que en este mundo no debo mirar menos por mi que por el prójimo, ya que constantemente descubro que cada cual va a lo suyo, todos buscan su propia felicidad en este mundo.

Por eso tengo que aprender, ya que no me lo enseñaron, a decir a menudo un “no” que me alivie, que me evada de posibles frustraciones, sin preocuparme en demasía de lo que los demás piensan y sienten, porque pocos lo harán como yo, y eso me dice que tendré que ir a lo mío, a pesar de que me quede con una compañera que no diga nada, a pesar de que a veces se calle cruelmente, aunque sea en ocasiones bastante melancólica, aunque soledad sea su nombre.

Escrito el 07/07/2014, reescrito el 04/08/2014.

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2 comentarios en “ACOSTUMBRARSE A LA SOLEDAD.

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