EL SENTIDO.

Ayer noche me puso las cosas difíciles una mente que considero brillante a la vez que perdida. Hablamos sobre el arte, la pureza y la muerte.

Recordé tiempos no tan lejanos en los que deseaba abandonar éste mundo, desaparecer sin dejar rastro, casi nada escrito, todo callado, y lo hecho cerrado con llave para siempre en un cajón.

Entonces fue cuando me topé de bruces con la muerte, y tuve en ese momento que tomar una decisión. Lo habitual en las personas es realizar una simple llamada de atención, lo mío fue un intento definitivo de huida.

Muchos creen que el suicidio es cosa de cobardes, seguramente ellos no han visto todas sus puertas cerradas, la oscuridad cruel en días llenos de sol, seguro no han tenido el acero afilado de un cuchillo entre sus manos apuntando a su pecho, y no han comprobado el ardor que produce un puñado excesivo de pastillas, lo amargo de ellas en la boca, ni saben de la valentía que hay que encontrar para dar ese último paso.

En ese instante por favor, le pido que razone, cuando esté a punto de abandonar esta vida, recuerde aquellas horas menos grises, y luche por ellas.

Es mi humilde consejo, y no es que ahora tenga mucho sentido mi existencia, puesto que éste depende del que cada cual le quiera dar, en realidad continúo perdido, sin hallar mi lugar, pero comprendo que me debo a los que fueron más débiles, a los que tuvieron menos suerte que yo.

Confieso que me desprecio constantemente, pero también que cada amanecer me miro en el espejo y me intento querer, luchando por aceptarme con todas mis complejidades, tristezas y contradicciones.

No me etiqueto, no siento apego hacia ninguna institución, jamás apoyaré a nadie ciegamente, sin embargo me pongo nombres, me sirvo de organismos que me ofrecen intereses, y soy inmensamente fiel a los que siento que me quieren.

Soy consciente de que casi nadie desea la sinceridad, que la mayoría prefiere mentiras piadosas para así poder ser felices rodeados de falsedad, en cambio yo pretendo la verdad, y entiendo perfectamente el abandono que me brindó mucha gente en su camino, y que me tuerzan el gesto cuando me ven, pero elegí mostrarme tal cual soy, el que me aprecia lo hace por ello y no por una aparente mentira.

Nada me pueden enseñar del dolor, de la culpa o del sufrimiento, menos del deseo de morir.

Todo es decisión.

Yo decidí ver cada día un nuevo sol, buscar un sentimiento de amor, algo bello, tu puedes dejar de hablarme, no verme nunca más, puesto que a pesar de que no lo hicieras no por ello me iba a sentir menos solitario y triste, no por ello terminaría mi búsqueda de la felicidad.

Y es que estoy extraviado en este nuesto mundo.

Ahora puedes comprender mejor porqué me siento como un pobre vagabundo, que anda medio ciego y aturdido, pero que es coherente con lo que realmente es.

Escrito el 14/03/2014.

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