LAS PLUMAS DEL ARTE.

Al aventurarme en escribir estas líneas,
al emborronar este puro y blanco papel,
evoco todas aquellas lecturas,
que me animaron siempre a permanecer.

Ellas me otorgaron un hálito de vida,
un sentido para continuar en este mundo,
una ilusoria esperanza de que algún día,
les acompañe en un eterno camino bohemio y vagabundo.

En su absurdo pleno de sensatez y cordura,
en el diálogo interno de la conciencia,
en su atormentada alma solitaria y suicida,
pude ver el reflejo de mi esencia.

Pienso en ese espejo incierto,
que difumina su excelsa figura,
en aquellos personajes sinceros,
plasmados con maestra escritura.

Deseo intuir yo mi rostro,
sin poder jamás alcanzar,
ni el cielo ni el infierno,
que relataron con férrea voluntad.

Ante ellos hoy me inclino,
por sus textos la inspiración de mi mano arde,
observé cómo estando aún en mi inicio,
de estas tres plumas brotó la belleza hecha tinta,
de lo que este humilde servidor considera arte.

En memoria de Virginia Woolf, Samuel Beckett y Osamu Dazai.

Acompañantes y maestros.

Escrito el 13/03/2014.

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