MORENA COMO EL AZÚCAR, PÁLIDO COMO LA SAL

Tú tienes la nariz chata y un corazón enorme, a lo que yo me pregunto ¿cómo te cabe en ese cuerpo?, tan delgado, tan pequeño, tan bello cuando te fijas tanto en conjunto como si lo haces parte por parte.

 

Liso y sedoso se contonea tu cabello con el viento y es tan negro como las profundidades del mar. Tú naciste un gran día y ya se sabía que eras guerrera, te presentaste al mundo gritando y con tu piel morena, preparada así tanto para el llanto como para el sol y su intensidad.

 

Te hallas en la búsqueda perpetua del bienestar de los más tuyos y decidiste ser la niña más seria de toda tu ciudad. Levantaste un muro delante de tus sentimientos, y a pesar de ello aquí me tienes, con mi lágrima fácil, arrastrando este pico y esta pala que es lo que me dejó el sufrimiento en herencia, proponiéndome como jamás lo hice con nada romper ese muro a golpes de amor y voluntad.

 

Me miro en el espejo y lo primero que veo es una nariz pálida y respingona y sin poder ni querer remediarlo a continuación evoco tu sonrisa.

 

Te aseguro que a pesar de que yo nunca me olvido de los más míos también sé que mi trayecto recorre otros valles. Sin embargo te confieso en estas líneas que no sé si mis propias circunstancias me importan, pues continúo y continuaré caminando a pesar de acarrear y de asumir mis propios desastres.

 

Veremos hacia donde me llevan mis pasos y los cambios del camino.

 

Mas todo lo que me falte por recorrer lo quiero hacer aferrado a tu mano, y sé que no sé lo que busco ¿ser feliz?,¿vivir mi vida?….. qué más me da si tú estás en este instante a mi lado.

 

Así pues, aquí nos puedes ver, paseando por nuestra calle siendo tan diferentes a la vez que tan cercanos. Tejiendo al calor de nuestro hogar un proyecto que nos mantendrá unidos, éste consta de sueños y sentimientos, y está hecho con mucha maña y pasión, ahora roguemos porque jamás nadie nos robe la ilusión.

 

Por todo esto nunca dejaré de preguntarme sobre cómo conseguimos que las fronteras que tan afanosamente construimos nos sean tan necesarias. Por qué existe tanto odio entre tanta riqueza y pluralidad de culturas. Por qué no hay más respeto y comunión si todos vivimos bajo la misma luz, si nos arropa por la noche la misma oscuridad, si lo que consideramos como nuestra tierra en esencia con respecto a la del otro no varía prácticamente en nada, si por las venas y las arterias de cada uno corre como corre en la de todos los demás la sangre que nos permite tener lo que es en sí misma nuestra existencia, la sangre que nos da esa vida que debería ser suficiente para tener dignidad.

 

Por qué entonces no intentar comprenderse si en nuestro pecho algo late intensamente y se acelera cuando nos encontramos de frente, si aunque somos tan distintos ni podemos ni queremos evitar lo que sentimos, si no deseamos ocultar nuestro amor ante nada ni ante nadie, y si sabemos que nuestra historia y lo que fue de nosotros nos une, nos hace más fuertes, más humanos y felices…

 

ESCRITO EL 21/05/2017

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Un comentario en “MORENA COMO EL AZÚCAR, PÁLIDO COMO LA SAL

  1. Vencer las pequeñas diferencias en el día a día fortalece vuestra unión.
    El mestizaje es sano y beneficioso biológica, cultural e incluso moralmente.
    Os merecéis un puesto muy cercano a la inalcanzable felicidad plena.

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