ESE PADRE QUE NO SOY

Confieso que ante esto sí soy cobarde, que mi valor se esfuma cada noche como lo hace el humo en una ciénaga, y cierro los ojos soñándole, queriendo no sentir su figura entre mis brazos, y es que el deseo de tenerle es tanto,  que ante ello necesito ser más que nunca  cauto y usar la sensatez, a esas locuras que están  tan idealizadas que las partan cien rayos.

Ya me ves mi amor, aquí como siempre desnudo.

Sé que únicamente puedo expresártelo en unas cuantas líneas y sin mirarte a los ojos, a ti, que me culpaste de no querer tener nunca a un hijo, que me acusaste de mis eternas dudas y de las palabras que solo a ti te digo, las que te muestran mis más profundos temores…. ¿Y sabes qué? quizá tengas razón, seguramente sí que cometo  un error contigo, y ahora, en la lucidez que me otorga esta noche, pienso que soy demasiado honesto, que continuamente te muestro mi lado más sincero, y eso quizá para algunas personas es imperdonable….

Mas puede que junto a ti no sepa ser de otra manera, y creo que soy un esclavo de sendos errores, pues no sé cómo ocultarme debidamente, y lo que en sí pudiera ser fortaleza, es interpretado constantemente como debilidad, como el llanto del pobre…

Deberíamos ser conscientes de que todo ser que tiene el privilegio de poder denominarse humano duda y siente dolor.  Las personas sufrimos, lloramos, reímos, y a veces nos lo ocultamos a nosotros mismos o a los demás por el miedo al qué dirán, para intentar evadirnos de ese dolor que siempre es y será inevitable….

 

Por ello mi único error (si es que se puede llamar así), es que yo no pretendo ocultarlo. Eso es lo que soy, lo que me hace un ser precisamente de este mundo y no de otro, y si alguien quiere fingir ser el más duro que se ponga una careta, que forme un muro ante sí, que yo el mío ya lo he derribado, y nunca me arrepentiré de haberlo logrado….

A estas altas horas te digo, con la mano en mi pecho, que  tengo mil y una razones para no tener al que sería nuestro hijo, el tuyo y el mío, pero que a su vez también tengo mil y una más para que nazca rodeado del amor que tú y yo sentimos.

Aunque te confieso que ante esto sí que soy un hombre cobarde, y que mi valor es tu luz…. perdona si no te he sabido mentir, y si de nuevo he caído en el error de ser como siempre demasiado honesto.

 

Escrito el 18/01/2016.

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