PACTO DE ÉXITO.

Observo descender el ataúd, como suena la tierra al caer encima, en mi mano hay una carta arrugada, la encontré al amanecer encima de su escritorio.

Ayer se le veía feliz, tan exultante y radiante que no parecía él, puesto que desde hace un par de semanas su personalidad y sus costumbres habían cambiado por completo, de una manera radical.

Catorce días de lujuria y desenfreno, de una intensidad inusual y de éxito. El primero de ellos lo recuerdo perfectamente, me llamó de madrugada y me dijo entre risas un tanto nerviosas que había realizado su mejor obra. A la mañana siguiente pude leerla, pero a él no le reconocí en ella, no eran sus frases ni su forma de expresarse, yo sabía que no la había escrito él, pero al preguntarle se limitó a sonreír guiñándome un ojo.

Se fue de viaje, me llamaba desde Berlín, Ámsterdam, París, relatándome escenas de pasión y de sexo con hermosas mujeres, que se le ofrecían encantadas, deseosas de él, cayendo como hipnotizadas ante tan sorprendente y nuevo seductor, aquel que hace muy poco era un desgraciado, un bohemio, un soñador, un personaje desterrado del mundo del éxito, un escritor maldito, cuyo destino se había transformado de una manera que me cuesta permanecer incrédulo ante un hecho que reconcome mi pensamiento.

Están sellando la tumba, la del hombre ganador en el día de ayer de uno de los más prestigiosos premios literarios, aquel que es deseado por muchos y alcanzado por muy pocos. El sol brilla en lo alto,  la brisa bambolea los cipreses levemente, el sacerdote nos da su bendición, expresa un último adiós al difunto, y la gente se dispersa. Medio escondido pero aún visible, una figura vestida con capa negra y sombrero de copa me observa fijamente, me clava unos ojos que parecen de fuego, me saluda y desaparece al momento, como si hubiera sido un espejismo, ante lo que me quedo parado, cuestionándome si esa visión había sido un producto sólo de mi imaginación.

Entonces noto el tacto de la carta en mi mano, la escrita hace dos semanas por mi amigo, en ella se aprecia con claridad una rúbrica hecha con sangre, y se pueden leer las siguientes palabras “ me encomiendo a ti Satán, para conseguir mi éxito “.

Un escalofrío recorre de abajo a arriba mi cuerpo, mi mente nunca había creído en el Diablo, no podía concebirlo, pero en este instante tristemente comprendo, que el cuerpo de mi amigo arderá eternamente en el infierno.

ESCRITO EL 20/03/2014

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3 comentarios en “PACTO DE ÉXITO.

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