VIAJAR.

Rumbos lejanos,
tierras sombrías.
Que ostentan su serena belleza,
entre sinuosas sendas floridas.

Por los bosques paseo,
por las calles trasunto,
con un pensamiento errante,
y mi pausado caminar vagabundo.

Cogí la mochila al hombro,
abandonando todo el pesar de mi pecho.
Me escapé pretendiendo dejar detrás,
mi monótono y cruel parloteo.

Huyendo de ese melancólico lugar,
que sume mi alma en perpetuo rechazo,
y de todo mirar errático,
y de la malintencionada mentira que son tus lazos.

Hacia mi sencilla y dolida persona,
que con ojos renovados,
observa un mundo distinto,
otro paisaje para mundanos vedado.

Aposentando en mi corazón el deseo,
de nuevas y enriquecedoras experiencias.
De otros sinceros labios de mujer,
que me amen sin cautela en mi existencia.

Que con besos y caricias,
y un hablar siempre honesto,
no me consiga herir nunca,
al aposentar un sentir auténtico en el pecho.

Mas sólo el tiempo dirá,
si es por ambos querido,
consumar nuestro amor en un lecho,
siendo el símbolo de un mutuo anhelo desinhibido.

El de emprender juntos un viaje hacia el cielo,
que quizá nuestro latir desee que se convierta en eterno.

Escrito el 19/09/2013.

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